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Enhorabuena, el acceso a buenos materiales educativos ya no depende de pagar altas tasas académicas. Los MOOC representan una manera más que evidente de democratizar el acceso a la educación y una forma de inclusión social desconocida hasta el momento. Un mismo curso puede ser seguido por un adolescente o por un jubilado, por alguien con titulación académica o sin ella, en definitiva, por personas de cualquier edad, procedencia, condición o sexo. De hecho, este libre acceso se traduce en millones de estudiantes repartidos por toda la geografía mundial (más de 4 millones en los últimos 3 años).

El ritmo al que crece la comunidad de alumnos en torno a los MOOC es arrollador. ¿Qué datos lo avalan? Por ejemplo, el número de inscripciones en Coursera ha alcanzado 1’7 millones de usuarios desde que se crease hace ahora un año (febrero de 2012). Esta comunidad en constante crecimiento permite que el impacto de lo que sucede en cualquiera de estos cursos sea a gran escala. Este efecto potenciador de la Red se convierte además en una garantía implícita. ¿Qué institución de prestigio se arriesgaría a compartir en abierto contenidos de mala calidad? Definitivamente es un riesgo que no pueden correr ni las instituciones educativas que avalan estos cursos ni los profesionales que ponen cara a los contenidos. Ahora bien, caso distinto es que compartamos con ellos su visión metodológica, el timing del curso, el nivel de profundidad con el que se traten ciertas materias, etc.  Acerca de estas cuestiones podríamos hablar largo y tendido.

En cualquier caso, este formato de curso está permitiendo que una parte de la población tangibilice el producto educativo que ofrecen instituciones hasta ahora reservadas solo a una élite económica e intelectual (no nos equivoquemos, aún lo siguen siendo). Así pues, los tres grandes actores presentes en la actualidad (Udacity, edX, y Coursera) se han convertido en un gran escaparate a escala mundial al que se suman cada vez más y más universidades. Ahora que tanto hablamos de la importancia de hacer branding (personal o corporativo) aquí tenemos un claro ejemplo de cómo hacer marca empleando una estrategia de marketing basada en la cultura del regalo que tan bien encaja en nuestra sociedad en Red. No quiero decir que sea ésta la única y más importante razón de que existan los MOOC pero no deja de ser un elemento a valorar.

El ROI de los MOOCs

Por otro lado, el misterioso ROI de los MOOC aún está por dilucidar pero analizando el fenómeno en clave sociológica, estos cursos son una fuente inagotable de información que brota de los usuarios. Miles de alumnos representan una mina de oro para ser explotada por el Big Data aplicado a la educación. ¿Serán estas universidades las primeras en sacarle provecho? Algunos expertos vienen defendiendo desde hace un tiempo que el Big Data es la próxima frontera para la innovación, la competitividad y la productividad. Tengamos presente que Google, como observador privilegiado de tendencias, también ha puesto el punto de mira en los MOOC (su curso  Power Searching with Google fue seguido por más de 100.000 personas). En resumen, estamos ante los albores de una educación libre, expandida e interconectada en la que aún quedan muchas incógnitas por despejar pero nosotros estamos aquí y ahora para vivirlo, analizarlo y compartirlo 😉

¿Has participado en algún MOOC? ¿Cómo fue o está siendo tu experiencia?

Para terminar, os dejo esta charla TED de Daphne Koller, profesora de la universidad de Stanford y co-fundadora de Coursera.