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Los cambios sociales y tecnológicos nos llevan a replantear constantemente la forma y los medios que utilizamos para aprender. De hecho, la modalidad de e-learning ha ido incorporando nuevos escenarios y nuevos roles en respuesta a estos cambios. Pero la velocidad con la que adoptamos ciertas innovaciones en la educación del siglo XXI no se produce por igual en todos los frentes. Un ejemplo de lo que acabo de decir lo podemos encontrar en la estandarización. Intentaré explicarte por qué. Uno de los bastiones en los que se ha refugiado el e-learning “tradicional” ha sido el uso de estándares (SCORM es el más conocido pero no el único), es decir, el conjunto de especificaciones técnicas que permiten que plataformas y contenidos de distintos fabricantes sean interoperables, o dicho de otra forma, que puedan intercambiar información. Por tanto, si haces una rápida reflexión te darás cuenta de que el uso de estos estándares ya nos está enmarcando en un determinado entorno formativo, las denominadas plataformas o LMS, y en una determinada forma de concebir y empaquetar los contenidos formativos.

Pero hagamos un análisis completo de la realidad. Esta concepción del e-learning en la que se basan los estándares se descuelga de esa otra formación a través de los medios digitales que ha evolucionado de las tradicionales plataformas (como entornos cerrados) hacia espacios más abiertos, sociales y colaborativos. Una formación en la que el contenido no es estático y “enlatado” sino dinámico y diseminado por la Red. Una formación en la que el contenido se construye socialmente y adquiere distinta significación para cada persona.  Una formación, o más bien un proceso de aprendizaje continuo, que se produce a partir de multitud de interacciones en el ecosistema digital.

Tin Can API

Para superar las limitaciones propias del modelo de estándar implementado tradicionalmente, surge este interesante proyecto impulsado por la propia ADL, iniciativa que ya desarrollase el estándar SCORM hace unos años.

La Tin Can API es una nueva especificación que permite integrar un mayor número de  experiencias de aprendizaje tanto online como offline. Por tanto, nuestra “huella” de aprendizajes a través de dispositivos móviles, simulaciones, mundos virtuales, serious games, aprendizaje social y experiencial, etc. pueden ser reconocidos, recogidos y comunicados a través de la Tin Can API. Esto significa que cuando participamos en una actividad, la aplicación envía la información a un LRS (no te asustes, sigue leyendo más abajo para entender qué significa).

¿Qué es un LRS (Learning Record Store)? 

Se trata de un repositorio o almacén donde quedan registradas estas “huellas” de aprendizaje que vamos dejando a nuestro paso. La ventaja de este repositorio consiste en que es independiente de un LMS, es decir, puede estar integrado en una plataforma o puede existir al margen de ella. De hecho, la información que contiene este LRS puede ser accesible desde una plataforma, desde una herramienta de informes o desde otros LRSs. En la práctica esto significa que los datos de un alumno podrían transferirse de una entidad educativa a otra.

En definitiva, con esta evolución del estándar SCORM se amplifican las posibilidades de monitorización de los procesos de aprendizaje en el entorno digital. Habrá que estar atentos, ¿no te parece?