Formador 2.0, el hábito no hace al monje

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos
Duración video: 6 minutos

Existe un debate permanente por dilucidar hacia donde va el sector del e-learning en el que de manera insistente, salvo honrosas excepciones, escucho un discurso muy centrado en los avances tecnológicos. Obviamente el elemento técnico marca la diferencia respecto a otras metodologías pero bajo mi cuestionable opinión creo que no es exclusivo del e-learning, ya que el aprendizaje en la Red está cada vez más presente en las propias aulas, por lo que la distancia que antaño separaba ambas metodologías (e-learning y presencial) se va diluyendo con el paso de los años. Muchos profesores e instituciones educativas centradas en el modelo tradicional se están percatando de los beneficios que conlleva incorporar en sus actividades de clase el acceso a contenidos online, el uso de herramientas de trabajo colaborativo, y los más atrevidos incluso intentan reorientar el uso de las redes sociales hacia fines educativos. Mentes preclaras todos ellos ya que son conscientes del factor motivador que supone para los alumnos incorporar en sus rutinas de clase, dispositivos y aplicaciones que constituyen su fuente primaria de satisfacción (social, lúdica, intelectual, etc.).

Al margen de los medios que ya posean los centros educativos en estas aulas 2.0, otra realidad que afectará a la dinámica docente será la conectividad móvil. Según las previsiones del sector de la telefonía móvil, en los próximos 3 años, la mitad de estos dispositivos tendrán conectividad a Internet. No es difícil suponer que en un corto plazo de tiempo, muchos alumnos estarán disfrutando de estos teléfonos móviles y podrán contrastar en tiempo real la información que el profesor les proporcione, de modo que existirá una frenética actividad online que también habrá que saber dinamizar adecuadamente.

Con estos ingredientes que acabo de citar, estoy firmemente convencido de la importancia que tiene para los alumnos diseñar su propio entorno personal de aprendizaje (os enlazo otro post), en el vayan reflejando no solo sus fuentes de conocimiento sino también sus propias reflexiones. En un ecosistema informativo saturado de contenidos, en permanente crecimiento, diversificado y globalizado, necesitamos más que nunca adaptar nuestra forma de procesar y organizar toda esta información. Y no olvidemos que todo ello debe estar disponible y accesible desde cualquier sitio y en cualquier momento, por lo que al final todo deberá estar en la Nube. Es ahora cuando podría afirmar algo así como que “el block de notas ha muerto”, o cualquier afirmación por el estilo, verdad? (qué costumbre tenemos de matar cosas…).

Formador 2.0 como agente del cambio

Pero el título de este post venía por otra cuestión. Comenzaba hablando del debate acerca de cuales serán los designios del e-learning y reconocía la reiteración en hablar de tecnología. Pues bien, el debate sobre el formador no debe quedar ni mucho menos relegado. Es cierto que se menciona a menudo la figura del profesor 2.0 pero no se pone en valor su importancia como agente del cambio. Desafortunadamente aún seguimos encontrando cursos donde el formador permanece anclado en la práctica del yo respondo cuando el alumno pregunta y lo hago en un foro, en el chat o a través del correo de la plataforma. ¿Es ese el formador 2.0? Nada más lejos de la realidad. Utilizar un entorno tecnológico como una plataforma no nos convierte de ipsofacto en esa figura que tanto necesita el sector (como dice el refrán “el hábito no hace al monje”). Hace falta provocar el cambio no solo en las herramientas que empleamos para el aprendizaje, sino en la propia filosofía de trabajo, en la forma de concebir el qué y el para qué hacemos lo que hacemos. Este cambio debe centrarse en las personas de modo que ahora que hablamos tanto de innovación pensemos en el concepto de innovar en personas. El cómo provocar o incentivar ese cambio me temo que da para muchos otros post…

El formador 2.0 debe ser como un buen director de orquesta que es capaz de sacar lo mejor de cada músico, al mismo tiempo que  traslada a cada uno de ellos el mensaje inequívoco de  que hay otros instrumentos, otras partituras y otros músicos que pueden aportar mayor valor a la individualidad desde el trabajo colaborativo. El resultado final de poner en juego todas esas potencialidades hará que la melodía suene mucho mejor.

Este último párrafo viene a colación de un video que me parece apasionante para mostrar lo que la tecnología permite a partir del potencial individual puesto en común y propiciado por alguien que ejerce una labor catalizadora. Se trata del compositor y director de orquesta Eric Whitacre , quien ha llevado a cabo un proyecto de coro virtual con un resultado como el que podréis comprobar en este video.

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By |2016-10-23T12:22:14+00:00noviembre 27th, 2010|Categories: Educación, e-learning, m-learning, Tecnología|Tags: , , , |

About the Author:

Psicólogo / Humanista digital. Ayudo a empresas y organizaciones en sus procesos de cambio y transformación.

2 Comments

  1. Emilio 9 noviembre, 2012 at 14:37 - Reply

    Hola Javi!

    Me gusta lo que planteas, el cambio en el concepto e-learning es esencial, blended learning le llaman ahora no? Desde mi punto de vista, como defensor a ultranza del presencial learning, tengo claro que hay que incorporar todas las herramientas 2.0 que la nube nos permite utilizar.

    Creo que tenemos la posibilidad de ir más lejos de las paredes del aula, lo que también creo es que esto no es un formador 2.0, esto es un formador-facilitador-consultor, el 2.0 sería marketing, si no consigues facilitar la transmisión de contenidos y el aprendizaje entre las personas da igual que seas 1.0 que 3.0, siempre desde mi opinión 😉

    Lo que no quita que no haya que darle una vueltecita a muchos de los sistemas y metodologías que hoy se entienden por formación!

    Como siempre, genial el post, y el video mola mucho!! 🙂

    Abrazos!

    • Javier Díaz (javierdisan) 9 noviembre, 2012 at 15:26 - Reply

      Totalmente de acuerdo con la figura del formador como facilitador del aprendizaje. A partir de ahí, las herramientas que usemos como formadores pueden ser tan analógicas como un martillo pero tan válidas como un smartphone si cumplen con su objetivo. Mi foco en el uso de la tecnología es por ir un paso más allá en los casos en que sea posible. En determinados contextos, las NNTT amplifican nuestras posibilidades de aprendizaje.

      Un fuerte abrazo Emilio 🙂

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