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La velocidad a la que discurren nuestras vidas hace que algunos de los pilares en los que hemos basado nuestro modelo mental se diluyan, se olviden o se tambaleen debido al torrente informativo que brota incesantemente en la Red. Hace unos días un amigo compartió un artículo titulado “Sin tiempo para pensar”. El título me llamó la atención y le dediqué unos minutos. En el artículo se ponían de relieve algunas cuestiones que merecen una reflexión:
- Sufrimos una incesante sobrecarga cognitiva, de la que ya hablé en otro post.
- Asumimos como normal la multitarea pero ¿nos hace realmente más productivos? (una investigación de la Universidad de Stanford concluye claramente que no es así).
- Atravesamos un momento histórico marcado por la crisis de atención. La velocidad a la que recibimos y procesamos contenidos en diversos formatos es la misma con la que los olvidamos.
- El ecosistema digital nos inunda de numerosos distractores. Correos electrónicos, actualizaciones de redes sociales, webs de consulta, sms, llamadas de teléfono, etc. nos obligan a saltar constantemente de una tarea a otra. Haz una simple prueba, echa un vistazo a tu pantalla y observa cuantas ventanas tienes abiertas.
Dicho lo anterior creo que requiere una mención especial la dinámica informativa en Twitter. En mi opinión, es digno de análisis el impacto que tiene sobre nosotros la caducidad de las noticias, post o comentarios compartidos en esta red social. Parece que enjuiciamos la relevancia de los contenidos solo en función de lo reciente que sea una publicación. Es como si asumiésemos implícitamente que lo último es lo mejor, sin detenernos a evaluar otros criterios atemporales.
Con esta hiperactividad digital corremos el riesgo de acabar infoxicados y narcotizados por esta nueva realidad que es el «aquí y ahora». Quizá debiéramos echar la mirada atrás de vez en cuando para saber cómo estamos cambiando como individuos y como sociedad. Pero para eso tendríamos que hacer un alto en el camino y dedicar algo de tiempo para reflexionar.
[…] el mito de la multitarea, es decir, creer que podemos hacer varias cosas a la vez, pero las evidencias científicas lo desmienten rotundamente. Conviene ser conscientes de que tenemos un capital limitado de atención y por tanto, […]
Hola Javier:
Desde luego me identifico contigo, aunque siempre he pensado que lo de no ser multitarea era por aquello de ser hombre, y además mayor, jajaja!!.
Bueno, hablando en serio, me gusta mucho tu reflexión, que creo muy acertada en estos mundos 2.0. Efectivamente, la sensación de caducidad de las noticias en twitter es bestial, y contagiosa. A mí me ocurre que en bastantes ocasiones no tuiteo noticias a priori interesantes, porque han pasado un par de días y tengo sensación de ridículo solo por pensar en hacerlo.
Ah!! y la presentación, me parece muy buena y rigurosa. Gracias por compartirla
Gracias por dejar tu comentario José Antonio.
Espero que la avalancha digital no entierre las joyas de conocimiento que muchos compartieron tiempo atrás y que quizá pasaron por nuestro timeline como un suspiro.
Estamos en contacto.