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La estructura de la organización y la forma en que sus equipos aprenden a trabajar juntos está directamente relacionada con su capacidad para innovar. No es una cuestión baladí si tenemos en cuenta que la innovación es más una cuestión cultural que tecnológica.

Hábitos y valores

Para pensar como tú ya estás túEn el concepto de hábito se incluyen tanto actitudes como acciones. Actitud entendida como la inclinación a reaccionar de cierta manera y las acciones como la capacidad para tangibilizar estas reacciones. Pero como todos sabemos, no todos los hábitos son buenos y por eso hacemos la distinción entre virtudes y vicios. Volviendo al contexto de la innovación, es preciso que la cultura organizativa refuerce el hábito (virtud) de buscar y proponer nuevas soluciones en gestión, procesos, productos y servicios, eliminando a su vez los vicios adquiridos (quizá virtudes en otra época) que no tienen su adecuación al contexto actual.

Por otro lado, también son importantes los valores porque son los criterios que los directivos y empleados de la empresa utilizan al tomar decisiones de priorización. Así pues, tanto los hábitos como los valores constituyen las capacidades de una organización en un contexto determinado.

El valor de la confianza

En el post en el que hablaba de «la gestión empresarial moderna, hice alusión a que las capacidades humanas que más se valoran hoy en día son precisamente las menos controlables. Tanto es así que las herramientas del management pueden obligar a los trabajadores a ser obedientes y diligentes, pero en cambio no pueden lograr que sean creativos y que se comprometan. Por eso en la actualidad es tan importante el valor de la confianza. Dar a los empleados libertad para innovar supone que la disciplina sale perdiendo porque necesitamos opiniones divergentes y un entorno marcado por la diversidad. Al fin y al cabo, para pensar como tú ya estás tú. Y me temo que esto representa una seria amenaza para aquellos que han convertido su trabajo en la supervisión de otros. La explicación es bien sencilla: si más libertad significa menos supervisión, y menos supervisión significa menos autoridad…. ¿cuántos jefes crees que sobran en tu organización?

A continuación os dejo la presentación que utilicé en un taller de innovación que impartí recientemente. Espero que os sea de alguna utilidad.

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