Según un estudio de McKynsey, en los próximos 5 años el incremento en las ventas a través de los canales digitales puede representar para  las empresas un incremento en sus beneficios del 20 por ciento. En relación con esta previsión mencionan que la transformación digital y la automatización de procesos podrían ahorrar en torno al 36 por ciento de los costes de producción.

Es evidente que no podemos caer en el error de meter en el mismo saco a todos los sectores. Poco tienen que ver una gran cadena hotelera, una empresa de formación o un negocio del sector retail. En cualquier caso, las empresas que no sean ágiles en acometer procesos internos de transformación estarán más expuestas que el resto ante nuevos competidores que ofrezcan mejoras operativas en toda la cadena de valor. En este sentido, la transformación digital adquiere un papel protagonista ya que gracias a este proceso de cambio estarán en condiciones de ofrecer algunas de las siguientes ventajas competitivas:

  • Modelos de negocio más innovadores
  • Productos mejores y más baratos
  • Mayor personalización
  • Servicio más rápido
  • Mejor experiencia de usuario.

¿Qué podemos conseguir a través de la transformación digital?

Además de las ventajas competitivas que acabo de señalar, la transformación digital de las empresas nos permite avanzar en varias direcciones que repercutirán positivamente en el negocio. Si este proceso de transformación se hace aplicando el sentido común y de manera consistente, es decir, no fruto de una decisión caprichosa, algunas de las mejoras que podemos incorporar a la empresa son las siguientes:

  • Conocer la satisfacción del cliente y poder ajustar los precios en tiempo real a partir del análisis de big data
  • Detectar nuevas necesidades operativas
  • Optimización de los recursos de la empresa
  • Mejora en las interacciones con el cliente interno y externo
  • Gestión del conocimiento de la organización
  • Atracción de talento (la transformación digital es un aspecto que puede contribuir significativamente a la estrategia de employer branding)

Inversiones proporcionales al valor en juego

Antes decía que a la hora de afrontar el proceso de transformación digital de tu empresa debes hacerlo con sentido y con responsabilidad. Pues bien, lo primero que puedes plantearte es la magnitud de tu inversión y de los cambios implicados. No pretendas cambiarlo todo y de manera inmediata. Los procesos de transformación llevan tiempo y, como dicen los equipos de fútbol, debemos ir partido a partido.

Sin entrar al detalle, permíteme que comparta contigo algunos consejos que te ayudarán a clarificar la situación de tu empresa de cara a un proceso de transformación digital.

1. Estima el valor en juego.

Las empresas deben conocer las ventajas o desventajas de tener un canal de ventas digital así como calcular la reducción de costos que conllevaría. Este cálculo no dejará de ser una estimación teniendo en cuenta su impacto en los procesos administrativos y operativos.

2. Prioriza.

La mayoría de las organizaciones no tienen la capacidad, los recursos o la tolerancia al riesgo de acometer más de dos o tres grandes cambios en un momento dado. Sea selectivo. Averigue lo que probablemente le dé un mayor retorno de la inversión y obtenga los mejores resultados de los clientes. Obviamente todo lo que tiene que ver con la estrategia digital requiere de cierta experimentación y por esa razón no podemos dispersarnos en exceso.

3. Mantén una visión holística.

Normalmente las áreas de toda empresa están interrelacionadas. Por esa razón es necesario analizar el impacto de implantar una estrategia digital en determinados procesos. Si la maquinaria no está engrasada, podemos perder la confianza de nuestros clientes. Esto puede suceder cuando nuestro front-office es digital pero el backoffice sigue siendo “analógico”.

4. Se flexible en la toma de decisiones.

Es muy posible que determinadas líneas de negocio acaben siendo canibalizadas por lo digital. Cuando esto suceda resultará esencial seguir poniendo el foco en lo verdaderamente importante y habrá que replanificar nuestra asignación de recursos, desprendiéndonos de aquello que no aporte valor.

En resumen, las empresas se enfrentan a una toma de decisiones que comprometerá el futuro y la viabilidad de sus negocios. Por un lado pueden mantenerse como están y esperar a que el mercado les pase por encima como una apisonadora, o bien pueden actuar con rapidez, promoviendo pequeños cambios que ayuden a que su empresa a competir. Los cambios nunca son fáciles ni rápidos pero el tiempo apremia cuando hablamos de transformar digitalmente tu negocio.

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