La transformación digital de las empresas es un proceso de cambio tan amplio y vinculado a la cultura de la propia organización que afecta a todas las áreas del negocio. El ritmo al que se producen estos cambios dependerá de muchas variables. Posiblemente la más importante sea el propio mercado. No hay juez más implacable. A pesar de ello, romper con los viejos hábitos nunca es tarea fácil porque estos llegan a formar parte del ADN de la empresa. Sea como sea, lo que conviene tener claro es que la tecnología en general, e Internet en particular, están cambiando la forma de hacer negocios y las empresas deben reaccionar con agilidad.
Lo queramos o no, este proceso de transformación digital es un fenómeno en el que estamos involucrados y del que somos protagonistas. Representa un nuevo salto cualitativo en nuestra historia como especie y señala un antes y un después, como ya sucediese con otras tecnologías antes que con ésta (pensemos, por ejemplo, en lo que supuso la imprenta en cuanto a transmisión de conocimiento). Paradójicamente aún no llegamos a vislumbrar la envergadura de estos cambios porque estamos inmersos en el mismo proceso de gestación. La Internet que conocimos hace 10 años no es la Internet que tenemos hoy día ni es la que tendremos en la próxima década.
Aprovechando la charla que di hace unos días en las jornadas sobre innovación organizadas por el Consejo Andaluz de Cámaras de Comercio, intentaré compartir contigo algunas reflexiones que tienen que ver con el este proceso de transformación digital. Más abajo tienes la presentación que utilicé.
Puede que la tecnología abra las puertas pero no puede obligar a nadie a atravesarlas. Don Tapscott
Antes de dar el salto a las redes sociales las empresas deberían plantearse algunas preguntas que son de sentido común:
En resumen, si tras analizar tu situación particular (producto o servicio, sector, público objetivo, entorno web, etc.) la decisión final es dar el salto a las redes sociales el enfoque debe ser el de creación de comunidad, y para eso es esencial aportar contenido de calidad. La gente no quiere seguir a marcas que solo hablen de sí mismas y de lo buenas que son, de modo que evita el autobombo y sobre todo no intentes engañar. Hoy más que nunca vivimos en una época en la que la tecnología nos hace más transparentes y cualquier intento de engaño a tus usuarios puede salirte muy caro.
El desarrollo tecnológico está permitiendo que encontremos software para hacer casi de todo y a precios realmente accesibles (o incluso gratuitos). Tema aparte es ver si en esa pelea por conseguir nuevos usuarios y alcanzar masa crítica, los modelos fremium permiten la viabilidad de estas empresas. En cualquier caso, el efecto inmediato es que los usuarios disponen de una amplia gama de soluciones tecnológicas profesionales sin que el precio sea una barrera de entrada. Y si el problema es dónde vender, también encontramos muchos portales que ofrecen un canal de venta basado en un modelo ganar/ganar (o win/win, as you prefer :-D). En definitiva, que las empresas están compitiendo con una creciente marea de creadores y prestadores de servicios que son personas “anónimas” y ahora con capacidad para restar cuota de mercado. Para profundizar en este tema puedes leer el post «El amateurismo entra en el sector editorial«.
Este fenómeno agrava la sensación de amenaza e incertidumbre que sobrevuela la mente de muchos directivos. Y por otro lado, permite alimentar las esperanzas de emprendedores y freelances que empiezan a verse con posibilidades reales de competir con las empresas haciendo valer simplemente su talento y su capacidad creativa.
En el post “Darwinismo empresarial, adaptación al cambio y toma de decisiones” señalaba algunas causas de la inflexibilidad en las empresas. Ahora añadiré un aspecto que también dificulta el proceso de cambio y transformación de las organizaciones, la desorientación. Podemos dar por hecho que todos intentamos adaptarnos al mundo que nos rodea aunque con un nivel de acierto muy dispar. Pero muchas veces el problema no está en desconocer la situación en la que nos encontramos sino en no saber qué dirección tomar. Ante tal incertidumbre, una reacción aparentemente adaptativa es la búsqueda de certezas pero en un contexto empresarial tan complejo como el actual puede acabar llevándonos a la conocida parálisis por análisis.
En otros casos aparecen mecanismos de defensa que son preludio de un fatal desenlace. Hablo de la negación de la realidad. Es cuando los directivos omiten cualquier tipo de autocrítica y se pone todo el acento en factores externos a la empresa. La crisis, el gobierno, la regulación del sector, un mercado que aún es poco maduro para nuestro producto, bla, bla bla. Mil y una excusas que maquillan nuestra conciencia pero no los resultados del negocio.
El aprendizaje es esencial para progresar en contextos de alta incertidumbre como el actual. Esto requiere plantear hipótesis y analizar los datos disponibles para validarlas o refutarlas. Como nadie tiene la varita mágica de los negocios, es evidente que muchos de nuestros proyectos podrán acabar en fracaso. Pero lo mejor de todo es que estos fracasos constituyen hitos de aprendizaje que permiten desbloquear nuevas oportunidades de negocio. De ahí viene la importancia del “fracasa mucho, rápido y barato”.
El mayor referente de este enfoque de trabajo es el método Lean Startup de Eric Ries, quien defiende la importancia estratégica del feedback inmediato y continuo por parte del mercado. En este sentido coincide con W. Edwards Deming a la hora de defender al cliente como la parte más importante del proceso de producción.
En resumidas cuentas, modestamente creo que el entorno digital es una fuente inagotable de datos que tenemos a nuestro alcance y que permite que podamos obtener información con una gran importancia estratégica para el desarrollo de los negocios. Más allá de los cambios que representa la Internet social en la forma de relacionarnos con los clientes, el conocido Big Data empieza a ser considerado como la auténtica revolución que marcará la frontera para la innovación, la competitividad y la productividad. Un claro ejemplo puedes observarlo en el sector de la educación a través del fenómeno MOOC y en las denominadas analíticas de aprendizaje. De todas formas, en la actualidad nuestra capacidad para almacenar datos ha evolucionado más rápido que nuestra capacidad para procesarlos de manera inteligente. Encontramos la dificultad de convertir buena parte de esos datos en información que sea realmente útil para la marcha de los negocios. Pero personalmente considero que ese es el mejor enfoque a la hora de plantear los procesos de transformación digital en las empresas, es decir, como parte de un planteamiento estratégico basado en la agilidad y en la optimización de todos los procesos del negocio.
Si deseas ampliar información puedes leer «4 consejos para iniciar la transformación digital de tu negocio«.
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