Buscando el equilibrio en la educación: familia y sociedad

Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Educar a un niño requiere de mucha paciencia, sobre todo para el niño.

Padres y madres son los principales educadores y cuanto antes tomemos conciencia de ello mejor será para el futuro de nuestros hijos. Por desgracia, el frenético devenir de nuestras vidas, la utópica conciliación familiar y la escasa implicación de muchos padres y madres en el desarrollo madurativo de sus hijos distorsiona la función que debe cumplir la escuela, es decir, apoyar, reforzar y complementar la educación del menor. Pero antes de seguir conviene aclarar, de manera muy breve, el concepto de educación, esto es, un proceso bi-direccional mediante el cual se transmiten conocimientos, costumbres, valores y formas de actuar. En definitiva, un proceso tan amplio y complejo que requiere de la participación activa y constante de distintos actores. Esta realidad se contradice con la conducta de muchos padres que pretenden delegar en la escuela, y por tanto, en los profesores, gran parte de la responsabilidad sobre la educación de los hijos. El resultado no es otro que el de convertir la escuela en una especie de parking en el que muchas familias depositan al niño cuando inicia su etapa escolar para recogerlo cuando ya han alcanzado la mayoría de edad. Si a esta situación le sumamos la continua pérdida de autoridad de los docentes, el panorama termina siendo devastador.

Este modelo de familia en el que los padres desatienden sistemáticamente su responsabilidad como educadores trae consecuencias muy negativas para el niño desde edades tempranas. Da igual que intentemos acallar conciencias pretendiendo matricular a los hijos en colegios de prestigio o pagar por acceder a más y mejores servicios educativos. Su impacto será escaso o nulo si la educación no se entiende como un continuo en el que la escuela tan solo es un eslabón más de la cadena. Es necesario asumir que la educación no tiene ni horario ni espacios definidos, que no empieza a las 8 y termina a las 3, y por tanto, no se restringe al ámbito escolar. En este sentido, me parece oportuno traer a colación una de las excusas que más a menudo escuchamos: “los niños pasan la mayor parte del día en la escuela”. Pues bien, lo cierto es que pasan allí menos del 20% de su tiempo (dato extraído de “La Educación del siglo XXI”). Por tanto, solo teniendo en cuenta esta distribución de tiempo deberíamos llegar a la conclusión inequívoca de que las escuelas no pueden ni deben asumir toda la responsabilidad sobre la educación de los jóvenes.

Algunas causas

Los adultos estamos especialmente expuestos a numerosos estresores en nuestro día a día. La situación laboral, económica, de pareja, etc. pueden provocar una tensión acumulativa difícil de gestionar. Por ejemplo, la vida profesional activa de padres y madres, con agotadoras e interminables jornadas de trabajo, es una variable que no facilita las cosas. No es difícil entender que al final de la jornada, cuando muchos padres y madres vuelven a casa, la energía consumida durante el día les deja al borde de la extenuación. En el lado opuesto, las familias que atraviesan una situación de desempleo tampoco tienen las cosas más fáciles ya que la falta de esperanza por encontrar nuevos horizontes profesionales puede mermar la autoestima además de los ingresos, y por tanto, también tiene su impacto en la relación que mantenemos con los hijos. En definitiva, todas ellas son situaciones que pueden desencadenar las primeras brechas en la educación, especialmente cuando los padres se sienten tan agotados física o emocionalmente que su único objetivo durante la convivencia paternofilial es “niño, no me molestes”. Uno de los síntomas de que esto está sucediendo es cuando los padres empiezan a someterse a los deseos y caprichos de los hijos sin valorar las consecuencias a medio y largo plazo. Pero ¿es una excusa el cansancio? Me temo que no. Como tantas otras cosas en la vida, la educación de los hijos es una cuestión de actitud y sobre todo de responsabilidad.

Los padres inteligentes ponen límites a la libertad de sus hijos.

Otro de los aspectos que debemos tener en claros es que la calidad de la educación de los hijos no depende tanto de las horas que pasamos con ellos sino de la constancia y rigor con que intentamos educarles. Reconozcámoslo, educar es muy duro porque exige grandes dosis de esfuerzo y sacrificio. Hay que dar explicaciones y argumentos al niño para que comprenda porqué actuamos de una determinada manera, hacerle cumplir unas normas de convivencia, y dedicar tiempo a escucharles y a atender sus necesidades emocionales.

Crisis de valores

Existe un problema muy serio en los valores y actitudes que inculcamos a nuestros jóvenes pero no en la escuela sino sobre todo, y principalmente, en las familias y en la sociedad en general. ¿Transmitimos la idea de esfuerzo, de constancia, de responsabilidad? La ley del todo vale mientras mi hijo sea feliz es el principio básico sobre el que muchos padres construyen su relación con el menor. Sin duda, la manera más eficaz de inculcarles actitudes propias de un hedonismo patológico que, parafraseando a Gabriel García Márquez, serían la “crónica de un fracaso anunciado”.

No les evites a tus hijos las dificultades de la vida, enséñales a superarlas. Louis Pasteur

En resumen, más allá del papel que juegan padres y madres, personalmente creo que el concepto que debemos integrar en nuestra vida cotidiana es el de educación en sociedad trascendiendo los límites propios de las familias y de los centros educativos. Todo está interrelacionado y cabría preguntarse si la sociedad que tenemos actualmente es la causa, la consecuencia o una compleja combinación de ambos factores. Lo que tengo claro es que todos jugamos un papel en la sociedad, y por tanto, los valores y actitudes que emanan de ella son un reflejo de lo que somos y de lo que aportamos como individuos. ¿Qué opinas?

El secreto del comportamiento humano es que no está determinado por los genes, sino esencialmente por el entorno. Craig Venter (primer investigador en secuenciar el genoma humano).

Javier Díaz

Psicólogo / Humanista digital. Ayudo a personas, empresas y organizaciones en sus procesos de cambio y transformación.

Ver comentarios

  • Fabuloso artículo, Javier.

    Muchos padres, escudándose en esos estresores que mencionan, simplemente terminan mostrando actitudes tan infantiles como la de evitar sus responsabilidades. No hay educador que pueda sustituir a un padre o a una madre. La escuela tiene su función y es complementaria a la de la educación en casa.

    Gracias por tus valiosas contribuciones.

    P.D.: Javier, me resulta muy curioso y útil el tiempo aproximado de lectura que anotas al inicio de cada artículo. ¿Cómo lo valoras?

    • Muchas gracias por tu comentario Gloria.

      Comparto tu opinión. En la educación como en otros muchos ámbitos de la vida, la experiencia nos demuestra que si no adoptamos un enfoque integral, las medidas aisladas y puntuales sirven de poco.

      En cuanto a la forma de calcular el tiempo de lectura, la clave está en leerlo uno mismo antes de publicarlo ;)

  • Hola Javier, me gustó mucho este artículo tuyo. Lo leí el otro dia pero no pude en ese momento comentar ni compartir y hoy me he acordado del artículo pensando en lo dificil que es educar al peque, y eso que solo tiene 10 meses. Haces una estupenda reflexión de la que todos debemos tomar nota!

    • Qué alegría saber de ti, Isabel!

      Te cito una definición que ha compartido Beatriz en el enlace de su comentario: "la educación es un plato que se ha de cocinar utilizando dos ingredientes fundamentales: AMOR y AUTORIDAD, y que necesita un tiempo de cocción (PACIENCIA y COHERENCIA)". Estoy convencido de que en tu caso tienes todo lo necesario para que tu hijo se desarrolle plenamente en cada una de sus facetas.

      Un abrazo enorme :)

  • Un saludo Javier. Coincido con lo que planteas en este post, y es que estamos en un momento clave, a nivel social y educativo. Somos muchos los padres y profesores que cada día estamos más convencidos de la necesidad de "ser tribu" para educar a nuestros hijos. Y surgen proyectos muy interesantes con el fin de mejorar la sociedad a partir de mejorar la educación, a base de implicación de escuelas y familias:

    http://goo.gl/bwLPA

    Gracias!!

    • Gracias a ti por compartir tu enlace y opinión, Beatriz.

      Creo que cada día somos más personas las que asumimos que optar por el camino fácil en la educación de los hijos casi nunca es la solución. Afortunadamente, esa tribu de la que hablas cada vez está más conectada gracias a la Red y la posibilidad de aprender y compartir experiencias en torno estos temas es simplemente una cuestión de ganas.

  • genial, totalmente de acuerdo. es difícil la educación, ahora que nos toca a nosotros recordamos y valoramos el esfuerzo que hicieron con nosotros y tratamos de inculcarlo de la misma forma.

    • Personalmente creo que no se trata de replicar el mismo modelo educativo de nuestros padres porque hoy los escenarios que nos encontramos son distintos pero sí que podremos poner el mismo empeño, esfuerzo y responsabilidad en la educación de los hijos.

      Muchas gracias por compartir tu comentario Nacho.

    • Enormemente agradecido por tus palabras. Me alegra poder contribuir al debate sobre la educación de nuestros días.

      Un saludo :)

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Javier Díaz

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