Identidad digital en las redes sociales

Las redes sociales se están fusionando a nuestra propia existencia como parte del guión multimedia de nuestras vidas. Es cada vez más difícil permanecer al margen de estos nuevos espacios de realidad narrada, construida y compartida. Y todo esto a pesar de que un sector de la población opina desde su particular visión cosmogónica que su influencia, lejos de mejorar nuestro proceso evolutivo, supone una amenaza al status quo anterior, al orden establecido, a ciertos  hábitos y costumbres.

No conviene deificar las redes sociales

Toda línea de opinión encuentra su antítesis y, de hecho en este caso, me atrevo a decir que los visionarios de las redes sociales son legión. Creo que nadie pone en duda que estos nuevos espacios de relación y de comunicación han modificado el tablero de ajedrez en el que nos movemos, incorporando nuevas reglas, redefiniendo el rol de las antiguas piezas e incorporando otras nuevas que hasta ahora no tenían presencia. En cualquier caso, no podemos caer en la fantasía infantiloide de creer que todo es maravilloso, que las redes sociales por si solas arreglarán los problemas del mundo, que los usuarios somos más modernos y mejores, que las empresas crecerán como la espuma si están en estos medios o bien que desaparecerán si no lo hacen… Atravesamos una etapa en la que todo suena a redes sociales, a innovación, a desarrollo tecnológico y caemos inexorablemente en el riesgo de despreciar todo aquello que no esté impregnado de tales adjetivos.

«Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo»

Abraham Maslow

Las redes sociales como reflejo de lo que somos

Las redes sociales se han convertido en una extensión de nosotros mismos pero esto no significa que sean un fiel reflejo de lo que somos. Pensemos que nuestra presencia en el entorno digital muestra solo una parte de nosotros, aquella que consideramos más atractiva socialmente, la que consideramos que puede crear una mejor imagen ante los demás. Si nos detenemos a analizar por unos instantes nuestros contactos, llegaremos a la conclusión de que es difícil encontrar personas que compartan sus debilidades, ni tan siquiera sus emociones negativas. Las redes sociales se han convertido en el escaparate en el que nos presentamos públicamente como divertidos, felices, interesantes, sexualmente atractivos, etc. En esencia, son espacios que representan nuestro ideal de felicidad. De hecho, este carácter de eterna alegría, de espejo que distorsiona nuestra imagen en beneficio propio, refuerza aún más estas redes.

Diferencia entre lo proyectado hacia fuera y tu realidad íntima

Desde una perspectiva global, si analizamos cómo gestionamos la información, nuestros contactos, nuestro propio discurso en la Red, podemos llegar a conocer nuestra particular visión del mundo, pero no debemos confundir esta proyección de nuestro “yo” con la realidad íntima y personal que trasciende más allá de las redes sociales. Por ejemplo, en mi perfil puedo ser un infatigable defensor de cualquier causa que capte mi interés con un simple “Me gusta”, pero ¿realmente hago algo tangible, cuantificable, medible en mi vida diaria de acuerdo con lo que digo defender en las redes? Me temo que esa parte de la realidad solo es accesible a unos pocos de mis contactos, a aquellos que tienen la oportunidad de contrastar mi identidad digital frente a mis acciones, mi trayectoria o mis actitudes en la vida fuera del entorno digital.

Apoyándome en lo que he dicho hasta el momento, parece posible que podamos llegar a ser esclavos de una deseabilidad social alimentada por el feedback que recibimos a través de las redes sociales.

¿Qué opinas?

Javier Díaz

Psicólogo / Humanista digital. Ayudo a personas, empresas y organizaciones en sus procesos de cambio y transformación.

Ver comentarios

  • Como bien dices, Dani, nuestra presencia en la red es inevitable pero afortunadamente para la mayor parte de los mortales, el hecho de que alguien cuelgue una foto en la que aparecemos no tiene trascendencia si no estamos etiquetados y no se aporta información sobre la misma. La cantidad de fotos, videos, documentos, etc. que se suben diariamente es incalculable y procesar estos contenidos no tiene sentido si no hay una intencionalidad por parte de quien desee averiguar algo sobre alguien en particular (y eso contando con que se sea capaz de localizar esa información dispersa). En este sentido, la mayoría de nosotros no tenemos "interés" informativo, si bien es cierto que todo puede repercutir en nuestra identidad digital. Bajo mi punto de vista, la identidad se construye no solo por lo que uno dice y hace por sí mismo, sino también por lo que dicen y hacen respecto a nosotros.

  • Al hilo de este tema, algo que me parece extremadamente significativo y al menos motivo claro de reflexión, es el hecho de que nuestra identidad digital se forja día a día irremediablemente. Y digo irremediablemente, porque ya nadie nos pide permiso, no es necesario crearte un perfil, ni tienes que participar activamente para estar presente en la red. Cada día, alguna foto en la que apareces es subida a la red, eres mencionado en algun blog, algun chat,... Nuestra presencia en las redes sociales cobra una evolución lógica del desarrollo de internet. Cada día que pasa, tu "yo" digital engorda unos bytes. ¿Cuáles serán las consecuencias?

  • Considero que es necesario hallar balance en nuestra vida tanto digital como personal. Recalcas que hay un aspecto muy importante el de la intimidad a la cual unos muy pocos amigos logran acceder creo que en cierta medida exteriorizamos nuestras motivaciones a traves de las redes sociales adelante y exito.

    • Pienso que el ser humano manifiesta su idiosincasia por acción y también por omisión, es decir, como citaba en el comentario a Dani, en parte uno construye su identidad por las cosas que dice y hace, pero añadiría que también por lo contrario, es decir, por el silencio deliberado ante ciertos temas o por la inactividad en ciertas cuestiones. En cualquier caso, debemos plantearnos también una dualidad que no ha salido a relucir pero que aprovecho para comentar ahora, esta es, cómo percibo yo mi propia identidad digital, y cómo es percibidad ésta por los demás....

  • Hola Javier:
    Como persona interesada en el aprendizaje electrónico tal vez te guste echarle un vistazo a la nueva plataforma de e-learning creada en España:

    hpp://www.redalumnos.com

    Y sería un placer contar con tus comentarios y sugerencias.
    Un saludo y gracias de antemano!

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Publicado por
Javier Díaz

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