La ciberseguridad es una de las áreas de trabajo más interesantes para los próximos años. De hecho, las previsiones apuntan que para 2022 habrá 1,8 millones de empleos sin cubrir en todo el mundo, 350.000 de ellos en Europa, según una encuesta del Centro para la Ciberseguridad y Educación (ISC)².
A poco que reflexionemos sobre los riesgos de un ciberataque, nos daremos cuenta de que las implicaciones en el ámbito público y privado podrían llegar a ser devastadoras. La razón es bien sencilla: el entorno digital se ha convertido en el escenario principal en el que ocurren casi todas las cosas que hacemos.
En un mundo profundamente interconectado, el impacto de un ciberataque se puede propagar a través de los sistemas hasta un punto en el que resulta imposible pronosticar las consecuencias finales.
Los expertos en ciberseguridad saben perfectamente que una nueva crisis cibernética está por llegar, lo que se desconoce es cuando. Por desgracia, las capacidades cibernéticas ofensivas se desarrollan con mayor rapidez que nuestra capacidad de hacer frente a estos ciberincidentes. El riesgo es tan elevado que incluso el Foro Económico Mundial en su informe de este año señala los ciberataques como uno de los peligros que mayor impacto tendrán en el mundo en los próximos 10 años.
Como se cita en el propio resumen ejecutivo del informe, «están creciendo los riesgos en cuanto a ciberseguridad, tanto en términos de su prevalencia como de su potencial disruptivo. Los ataques en contra de empresas casi se han duplicado en cinco años y los incidentes que antes se consideraban algo fuera de lo común se están volviendo más y más habituales. El impacto financiero de toda violación contra la ciberseguridad va en aumento, y dan cuenta de algunos de los costos más elevados en 2017 en relación a ataques con ransomware, que representaron el 64% de todos los e-mails maliciosos. Entre los ejemplos más notables se incluye el ataque WannaCry que afectó a 300.000 computadoras en 150 países, y el NotPetya, que causó pérdidas trimestrales de U$S 300 millones a varias empresas afectadas. Otra de las tendencias crecientes consiste en el uso de ciberataques que apuntan a infraestructura esencial y sectores industriales estratégicos, lo cual hace temer que en el peor de los casos posibles los atacantes podrían provocar el colapso de sistemas que mantienen a sociedades enteras en funcionamiento.»
En el ámbito particular, el ciudadano medio ha normalizado el uso de la Red para cosas como obtener una cita para el médico, gestionar y consultar cuentas bancarias, hacer compras online, buscar información o noticias de actualidad, relacionarse con otras personas a través de las redes sociales, etc. El abanico de actos cotidianos vinculados a lo digital es interminable y lo será aún más aún con el rápido crecimiento de la Internet de las cosas (IoT). De hecho, según este artículo de Gardner se espera que la Internet de las cosas se amplíe de 8.400 millones de dispositivos en el 2017 a un estimado de 20 400 millones en el 2020. En definitiva, los delincuentes cibernéticos tienen un número exponencialmente creciente de objetivos potenciales, ya que el uso de servicios en la nube continúa acelerándose.
Por su parte, en el ámbito empresarial no cabe duda de que Internet es la herramienta de trabajo por excelencia para la gran mayoría de las empresas, ya sea porque sus empleados son trabajadores del conocimiento (y ese conocimiento está vinculado a la Red) o bien porque muchas de sus operaciones industriales se realizan mediante herramientas conectadas a la Red.
En cuanto al ámbito de lo público, la segurización de las infraestructuras y de los datos que gestionan es una prioridad porque de ello depende nuestra confianza en el propio sistema. De hecho, a través de sus diferentes niveles de actuación (local, autonómico o nacional), la administración es responsable de cosas tan dispares como controlar el padrón municipal o la supervisión de infraestructuras críticas. Afortunadamente, tanto a nivel estatal como autonómico existen diversos organismos que velan por la ciberseguridad como puedes ver en la siguiente gráfica:
En España, el servicio público de Empleo Estatal elaboró el perfil formativo de un especialista en ciberseguridad, a partir de la oferta laboral existente. Los contenidos fundamentales que debe reunir son los siguientes:
Los especialistas en ciberseguridad se encuentran entre los profesionales más solicitados del sector tecnológico pero lo cierto es que, en la actualidad, la oferta formativa es limitada y en algunos casos de dudosa calidad.
En cuanto al rango de precios en cursos privados, la horquilla va desde los 2500€ hasta los 10.000 € aproximadamente. Por su parte, en lo que se refiere a las modalidades de formación, analizando la oferta existente en España nos encontraremos lo siguiente:
Para conocer la oferta completa de másteres en España te recomiendo consultar el informe de mayo de 2019 elaborado por INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad), en el que encontrarás provincia, modalidad, centro formativo y enlace al programa de contenidos.
En la línea del informe anterior, también te puede interesar este otro documento en el que se recogen las instituciones que imparten formación en ciberseguridad en España.
En España, tanto en el grado de informática así como en los ciclos medios y superiores, las asignaturas relacionadas con la seguridad de la información brillan por su ausencia por lo que empresas y universidades está cubriendo esta carencia a través de programas formativos de postgrado.
No obstante, recientemente se acaba de publicar el Real Decreto 479/2020 en el que se establece el Curso de especialización en ciberseguridad en entornos de las tecnologías de la información.
Para acceder a dicho curso las personas interesadas deben estar en posesión de alguno de siguientes títulos:
De manera resumida te indico los módulos y duración de dicho curso para que puedas tener una visión global de los temas que se tratan:
Entre tanta oferta formativa de calidad dispar, la decisión acerca de cual elegir se puede convertir en una experiencia desagradable y estresante. Para ayudarte en este proceso te sugiero una serie de preguntas que despejarán algunas de tus dudas:
En definitiva, piensa en tu formación desde un enfoque integral, no apelando únicamente a lo que un curso te pueda aportar. Ten en cuenta que el ecosistema digital puede ofrecerte tanto como estés dispuesto a asimilar, solo hace falta que tengas ganas de aprender.
Con independencia de la titulación que uno posea, por lo que has leído hasta ahora ya habrás podido deducir que la autoformación es esencial para cualquier profesional de la seguridad TIC. En cualquier caso, es posible de llegue el momento en el que debas pasar al siguiente nivel, las certificaciones.
Una certificación es un proceso de acreditación de tus conocimientos a través de entidades independientes. En el sector de la ciberseguridad existen diversos organismos competentes que emiten diversas certificaciones. Dichas certificaciones pueden dividirse en:
Si te enfrentas a un proceso de certificación, debes saber lo siguiente:
Según un informe de Burningglass Technologies, de entre todas las certificaciones disponibles, destacan las siguientes:
En la era digital, ninguno de los ámbitos que aludía al principio del post (ciudadanía, empresas y Administración) debería ignorar las implicaciones que conlleva operar en la Red. En este sentido, creo que la Administración tiene el mayor grado de responsabilidad como motor de tracción y cambio social adoptando políticas activas para combatir y prevenir los ciberdelitos. En mi humilde opinión, los principales desafíos a los que se enfrenta la Administración son los siguientes:
Precisamente para analizar estos y otros desafíos, dentro de la iniciativa SEDIAN (Seguridad Digital de Andalucía) se ha impulsado el encuentro Sedian Day, Cybersecurity Conferences en el que se reunirán representantes de las distintas administraciones así como profesionales del ámbito empresarial.
Nos enfrentamos a un riesgo que pende sobre nuestras cabezas pero al que una parte importante de la población le parece muy lejano. No deja de ser algo paradójico si tenemos en cuenta que los titulares de prensa recogen noticias inquietantes sobre ciberdelitos cada vez con mayor frecuencia.
La explicación la encontramos en nuestra particular forma de evaluar y gestionar el riesgo, es decir, solo cuando consideramos que un riesgo en particular supera nuestros límites de tolerancia, reaccionamos para reducirlo. Y reconozcamos lo evidente, los seres humanos somos bastante torpes en este proceso de evaluación del riesgo porque incurrimos en numerosos sesgos. Uno de los más llamativos es el denominado sesgo de disponibilidad, que nos lleva focalizar nuestra atención en información reciente e impactante. Solo cuando vemos el impacto de un ciberdelito en alguien cercano o cuando los medios de comunicación de masas se hacen eco de alguna noticia, es cuando nos paramos a analizar en cómo nos podría afectar a nosotros y qué estamos haciendo para evitarlo. El problema es que este sesgo nos afecta a todos, incluidos los políticos. Precisamente por este motivo me atrevería a decir que incidentes graves y masivos como la crisis del wannacry sirvieron para que desde el ámbito político y empresarial, muchos tomadores de decisiones pasasen a la acción.
En resumidas cuentas, la ciberseguridad como ámbito de trabajo irá cobrando en enorme protagonismo en los próximos años porque de ello depende nuestro propio sistema social y económico a escala global. Por tanto, las posibilidades de crecimiento y desarrollo profesional son inmensas como también lo son los retos a los que nos enfrentamos.
Para terminar el post me gustaría dejarte con este divertido video acerca de los riesgos que corremos con los datos que vamos dejando alegremente por la Red 😀
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Buenas tardes, estoy realizando el Tfg en ciberseguridad orientada al departamento de recursos humanos, ¿podrías aconsejarme algún manual, blog o algo donde encontrar bibliografía?
Un millón de gracias.
Hola Nora, la webgrafía en el tema de ciberseguridad es muy amplia aunque del asunto que comentas no tengo identificado ningún sitio en particular. No obstante, te recomiendo que preguntes a la comunidad a través de algunos de los muchos grupos de Telegram que existen para seguir investigando en tu línea de trabajo.