Una de las cosas buenas de la creatividad es que no se trata esencialmente de una cuestión de herencia genética en el que unos individuos nacen con esa capacidad y otros no (para no desviarme del tema de este post te invito a que leas Ser creativos: herencia o educación). Nuestro cerebro, el de toda la especie humana, muestra unos patrones de respuesta que si bien han tenido una utilidad evolutiva, en determinados contextos pueden frenar la creatividad. Por esta razón, conviene recurrir a técnicas y estrategias que nos ayuden a hackear el cerebro para salirnos de las respuestas obvias y que produzcamos ideas realmente originales. Pues bien, más abajo te describo dos técnicas que pueden ayudarte a estimular tu pensamiento creativo.
Los mapas mentales son una variante de la lluvia de ideas y su ventaja radica en su simplicidad, facilidad de uso y la rapidez con la que los participantes pueden generar un elevado número de propuestas. En el caso del mapa mental, logramos no solo dinamizar el proceso de ideación sino también ayudar a la comprensión de conceptos confusos, ya que nos permite reflexionar y conectar ideas.
Para utilizar esta técnica de mapas mentales sigue los siguientes pasos:
Paso 1: Describe el problema en 1-3 palabras y rodéalas con un círculo.
Paso 2: Piensa en las palabras que se relacionan con la palabra o idea original. Escribe todas estas palabras y rodéalas con un círculo. Dibuja una línea que los conecte con el centro.
Paso 3: Una vez que hayamos generado todas las ideas que se nos ocurran para esta primera capa, ahora tocaría hacer lo mismo para estas palabras relacionadas. Haz lo mismo sucesivamente hasta que seas capaz de identificar una buena idea.
Si quieres introducir la tecnología en el proceso puedes apoyarte en alguna de las múltiples herramientas que existen para realizar mapas mentales. Aquí te dejo algunas de ellas:
Esta es una técnica de brainstorming que, a priori, puede resultar contraintuitiva pero de hecho puede producir muchas nuevas ideas. Hay dos maneras de ponerla en práctica. La primera variante consiste en invertir el problema y hacer una lluvia de ideas para este nuevo escenario. Los pasos a seguir serían los siguientes:
Paso 1: Escribe el problema o desafío que deseas resolver
Paso 2: Invierte el problema.
Paso 3: Haz una lluvia de ideas reflexionando sobre cómo causar el problema.
Paso 4: Utiliza estas causas como un punto de discusión para nuevas ideas
Ejemplo:
La segunda opción sería invertir un aspecto concreto del problema a resolver y hacer lo contrario de lo que todos están haciendo. En este caso la secuencia de pasos sería tal como te indico a continuación:
Paso 1: Indica el aspecto en el que nos centraremos para hacer una lluvia de ideas
Paso 2: Enumera lo que están haciendo los demás
Paso 3: Haz una lluvia de ideas para hacer todo lo contrario
Ejemplo:
El uso de ambos métodos puede ayudarte a encontrar ideas creativas, innovadoras e inesperadas. También te obliga a cuestionar tus suposiciones sobre la forma en que funciona el mundo, lo que constituye por si mismo un pilar esencial para la innovación en cualquier ámbito así que tenlas muy presentes y úsalas cuando tengas ocasión.
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