Emprender ¿es una falacia?

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

Al hablar de emprender debemos asumir que hay cierto postureo inducido por el mercado de las palabras cool. Términos que cautivan nuestra atención y que son evocadores de rasgos positivos, como cuando nos referimos a una persona diciendo que es emprendedora. Pero al margen de este clima de buen rollismo, en este post quiero compartir contigo algunos aspectos acerca del emprendimiento que espero que nos ayuden reflexionar.

La actual crisis económica unida al inmovilismo empresarial, las malas prácticas en el management (recomiendo leer «Darwinismo empresarial, adaptación al cambio y toma de decisiones«), la disminución de los fondos destinados a la investigación y a la innovación, etc. están provocando un auténtico tsunami en el mercado laboral. Teniendo en cuenta que ninguna de las reformas acometidas hasta el momento ha sido capaz de reactivar minimamente la actividad empresarial y económica, la vía del emprendimiento es la pretendida tabla de salvación de muchas políticas gubernamentales.

Casi todos los políticos nos invitan a emprender al mismo tiempo que nos subrayan las innumerables oportunidades de negocio existentes en nuestro mundo globalizado (que las hay) pero ¿qué sucede con las experiencias de fracaso? ¿cuál es el impacto social para aquellos que han invertido sus ahorros, y en algunos casos los de su familia, y observan con impotencia cómo estos van menguando en favor de las deudas? Según algunas estadísticas, las menos dramáticas, más del 90 % de los emprendedores fracasan antes de los 4 años. Esto nos señala, en parte, lo torpe que somos para el razonamiento estadístico y la sobrevaloración de nuestras propias capacidades como explicaré más abajo.

Éxito y fracaso al emprender: dos caras de una misma moneda

Quede claro que al hablar de fracaso no lo hago en un sentido peyorativo del término. De hecho, sería interesante definir qué entendemos por éxito y qué por fracaso. De todas formas, simplificando hasta el extremo todos coincidiremos en que toda experiencia representa un aprendizaje. No obstante, podríamos plantearnos el siguiente debate: ¿se aprende más del fracaso o del éxito? Algunos estudios científicos señalan que nuestro cerebro es más receptivo a las experiencias de éxito que a las de fracaso. En cierto modo esta información no aporta nada nuevo si tenemos en cuenta que los psicólogos demostraron hace tiempo que las recompensas por los avances son más eficaces que los castigos por los errores y en base a esto podríamos formular una cierta equivalencia con las experiencias de éxito/fracaso. En fin, el tema tiene bastante miga ¿te atreves a compartir tu opinión en los comentarios? 😉

En cualquier caso, lo que quiero poner de relieve es que a menudo el emprendimiento se trata desde un plano muy superficial (me atrevería a decir que con un cierto  matiz «flower power»). Insisto en que estadísticamente los casos de éxito son mucho menos representativos que los casos de fracaso. Por el contrario, la respuesta de los medios y de los que escribimos sobre estos temas es centrarnos precisamente en dar a conocer los proyectos de éxito y no tanto en analizar las consecuencias (emocionales, económicas, familiares, …) de aquellos que no lograron hacer realidad su sueño y vieron sus proyectos malogrados.

Buscamos el riesgo cuando el resto de opciones son malas

El fenómeno del emprendimiento se pueden entender por la confluencia de varios factores, entre ellos la afirmación que acabo de hacer. Pero hay más, como la propia fragmentación y evolución del mercado de trabajo, y la ilusión cognitiva que pivota entre pensar que emprender es fácil (realmente lo es pero la parte más complicada consiste en mantenerse y crecer) y que todos tenemos cualidades para hacerlo. Todo ello puede provocar un efecto similar al de un espejismo en mitad del desierto (ilusión óptica se debe a la diferencia de densidad/temperatura entre las distintas capas de aire). En nuestro caso, esta ilusión vendría provocada por las distintas capas de realidad. Esto es, una amalgama narrativa en la que se funden, por un lado, la versión que vemos, oímos y leemos en los medios, y por otro lado, el sesgo optimista propio de muchos emprendedores que les lleva a ver el mundo más benévolo de lo que realmente es y los fines que persiguen más fáciles de lograr de lo que realmente son.

Consejo: contacta con otros emprendedores e invierte tiempo en observarles, preguntarles y aprender de sus vivencias. Pero eso sí, toda la información que obtengas ponla en cuarentena. La búsqueda continua de aprobación y refuerzo social hace que las personas a las que preguntes puedan llegar a exagerar o a no ser totalmente sinceras.

Los beneficios financieros del autoempleo son mediocres: con idéntica cualificación, uno obtiene rendimientos medios más altos vendiendo sus propias capacidades a empleadores que estableciéndose por su cuenta. Los datos sugieren que el optimismo es algo muy extendido, pertinaz y costoso.

Daniel Kahneman

La importancia de gestionar las emociones al emprender

 

Todo nuestro conocimiento tiene su principio en los sentimientos.

Leonardo Da Vinci (1452-1519)

Soy de los que defiende que el sistema educativo debe integrar en sus planes de estudio aspectos relacionados con el espíritu emprendedor (no necesariamente orientados a la creación de un negocio propio). De la misma forma, también considero que en esta formación debemos dar una gran importancia a la adquisición de hábitos y actitudes que nos ayuden a saber gestionar nuestras emociones. Saber perder, saber fracasar, saber convivir con el miedo y con la incertidumbre permanente, y como no, también saber ganar (todos conocemos ejemplos de personas que no supieron digerir su éxito profesional). En resumen, aceptar el fracaso como parte del leit motiv de la vida aunque sin llegar al extremo de glorificarlo.

Post relacionado: 10 claves para emprender y no morir en el intento

Javier Díaz

Psicólogo / Humanista digital. Ayudo a personas, empresas y organizaciones en sus procesos de cambio y transformación.

Ver comentarios

  • Buenas tardes yo resumo todo en esta formula:

    Espectativa - Realidad = Desilusión (coloquen sus ponderaciones y veamos!!!)

    Muchas personas pierden la realidad que viven y confunden el ser "Emprendedor" con "Soñador"
    El Emprendedor posee la idea del negocio y lo mas importante , EL DINERO.
    El soñador solo sueña y muere al instante.

    Saludos

  • Coincido con Jorge al 100% en las preguntas que plantea. Quizás uno de los paradigmas que se ha roto con esta crisis es el de Exito por cifra (facturación, nómina, precio de tu coche/casa/ropa, número de cosas que compras y no usas)….se nos han caído los palos del sombrajo, a mí el primero, y hay que ver las cosas desde otro prisma.

    También creo que hay que distinguir entre “éxito” y “fama”, ya que los medios nos los presentan unidos sin solución de continuidad. El tema de la “fama” de emprendedores lo veo contraproducente porque son casos puntuales, bajo determinadas circunstancias y aparecer en un medio digital no muestra la verdadera consistencia del negocio (en caso de tenerla).

    Para mí el éxito también es el ser feliz con tu trabajo, no es un problema de cantidad de dinero sino de “sabor” del mismo y adaptar tu vida a ello. Isabel S. Larraburu lo explica muy bien en el libro de Atención Plena, sobre la tendera que silbaba en la trastienda siendo feliz en su trabajo. La apuesta personal, la lucha y el HACER ALGO POR TÍ aunque sea a pequeña escala creo que es un éxito siempre.

    Me apunto al blog, me parece muy interesante¡ ;-)
    Un saludo

    • Muy buena y necesaria tu matización acerca del éxito/fama Jose Enrique. Además, como bien dejas entrever en tu comentario, cada persona debería tener unos criterios propios acerca de cómo alcanzar la felicidad o al menos un estado de sintonía consigo mismo, con su propia idiosincrasia. Por desgracia, en la mayoría de las ocasiones nos movemos por impulsos externos, por lo que se supone que debemos hacer o a lo que debemos aspirar. Es un tipo de inercia social de la que es muy difícil escapar.

      Muchísimas gracias por comentar.

  • Hola.
    Como bien dices en tu artículo, emprender implica riesgos y últimamente a raíz de la crisis muchas personas han decidido emprender y han sucumbido en un fracaso. Sin embargo yo creo que la cuestión está en sí es correcto considerar dichas iniciativas como emprendimientos.
    Yo miro con otros ojos, pues soy de Argentina. Estoy recientemente llegado de Europa, más precisamente Finlandia, y he notado algo muy interesante. Uno podría considerar emprender como abrir su propio negocio, como por ejemplo abrir una peluquería propia. Ciertamente me sorprendió ver tres peluqerías en menos de 100 metros y me dió la impresión de que la gente tiene una sensación de empleo, que no es totalmente cierta.
    Por eso pregunto, ¿es eso emprender? Yo creo que en lo que la mayoría de la gente fracasa es en detectar necesidades de la sociedad y por ende, auténticas oportunidades de negocios. Yo no consideraría nunca abrir una peluquería o salón de belleza en una zona donde a menos de 50 metros hay otra; ya que lo considero casi un suicidio.
    La innovación, y por ende el emprendimiento, parte de la percepción de una oportunidad de negocio, está gente falla en el primer paso para innovar y emprender, por lo cual es inevitable el fracaso al que tu haces referencia.
    Me gustó mucho tu artículo y tu blog; esta es la primera vez que lo visito, ya que soy nuevo en este (recién hoy ignagure mi nuevo blog) pero seguramente volveré ya que me ha gustado mucho. Te invito a visitar el mio si tienes tiempo, como es nuevo tiene poco contenido por el momento, pero creo que te gustará.

    Saludos.

  • Qué maravilla!! Muchas gracias por compartir!

    Sin duda, las universidades (antesala del ambiente laboral) se está quedando atrás con la preparación previa para recibir realidades...; si, el fracaso, la humillación, el éxito y demás experiencias que se viven en el mundo del trabajo llegan sin que nada ni nadie te prevenga para recibirlas, digerirlas y explotarlas para llevarte un buen aprendizaje.

    Sobre los datos duros donde el 90% de los emprendedores fracasan ante de los 4 años deberían publicarse con más frecuencia con la intención de orientar-capacitar a las familias en planeación de proyectos para evitar en lo mínimo los fracasos. Sin ser experta en el tema, considero que es un tema que debería promoverse desde la educación media con una muy buena dosis de gestión de las emociones...

    Un abrazo!

    Eva

    • Muchas gracias por comentar el post, Eva.

      Efectivamente debería prestarse mayor atención a estos aspectos desde el sistema educativo.

  • Planteas muchas incógnitas ¿Qué es el éxito? Desde un punto de vista empresarial quizás sea el que más facture. Pero cuanto más nos acerquemos vemos que no es realmente a sí. Un emprendedor motivado puede facturar poco -no es conocido, servicios caros, o muy baratos y poca demanda- pero es feliz con su trabajo ¿Es un emprendedor con éxito? para mi si.

    ¿Y un emprendedor que facture millones pero haya perdido todo lo demás? ¿Un emprendedor con éxito es cuando llega a la fama?¿Y si no quiere ser famoso? creo que para evaluar cualquier caso debemos fraccionar y estudiar con lupa el sujeto y a sí podremos determinar con más exactitud.

    L.D Vinci tiene mucha razón, desarrollar la inteligencia emocional es un regalo para toda la vida.

    Un saludo =)

    • Muchas gracias por compartir tu comentario Jorge.

      Coincido contigo en que el éxito o el fracaso, sea en el plano profesional o en cualquier otro ámbito de la vida, es una percepción subjetiva que dependerá de nuestras expectativas previas, de nuestro umbral de tolerancia a la frustración cuando no se alcanzan objetivos de manera inmediata, del entorno social en el que nos movamos, etc.

      Además, cuando nos referimos a proyectos empresariales, nuestra visión simplista del mundo nos hace reducir el éxito a la fórmula de los beneficios económicos generados. Pero la realidad del emprendedor es otra, o al menos, la de buena parte de los emprendedores que conozco. La fuerza motriz que les impulsa suele ser la superación de los retos que ellos mismos se imponen por encima de otros objetivos como el de lograr un retorno económico inmediato.

      • Coincido con Jorge al 100% en las preguntas que plantea. Quizás uno de los paradigmas que se ha roto con esta crisis es el de Exito por cifra (facturación, nómina, precio de tu coche/casa/ropa, número de cosas que compras y no usas)....se nos han caído los palos del sombrajo, a mí el primero, y hay que ver las cosas desde otro prisma.

        También creo que hay que distinguir entre "éxito" y "fama", ya que los medios nos los presentan unidos sin solución de continuidad. El tema de la "fama" de emprendedores lo veo contraproducente porque son casos puntuales, bajo determinadas circunstancias y aparecer en un medio digital no muestra la verdadera consistencia del negocio (en caso de tenerla).

        Para mí el éxito también es el ser feliz con tu trabajo, no es un problema de cantidad de dinero sino de "sabor" del mismo y adaptar tu vida a ello. Isabel S. Larraburu lo explica muy bien en el libro de Atención Plena, sobre la tendera que silbaba en la trastienda siendo feliz en su trabajo. La apuesta personal, la lucha y el HACER ALGO POR TÍ aunque sea a pequeña escala creo que es un éxito siempre.

        Me apunto al blog, me parece muy interesante¡ ;-)
        Un saludo

Share
Publicado por
Javier Díaz

Recent Posts

Inteligencia artificial: tu empleo está en peligro

La inteligencia artificial (IA) es una realidad con la que convivimos a diario y que…

1 año hace

Guía práctica de Prevención de Riesgos Digitales (incluye ebook)

El uso masivo de la tecnología y de las redes de comunicación representa un factor…

3 años hace

Gestión del talento: 5 pilares imprescindibles para diseñar un modelo sólido y efectivo

La gestión del talento es uno de los principales desafíos de las empresas porque en…

3 años hace

Data Mindset: qué es y cuáles son los principales indicadores a medir en el área de People

El 100% de los clientes son personas. El 100% de los empleados son personas. Si no entiendes a la gente, no…

3 años hace

Cultura organizacional: 10 puntos clave

La cultura organizacional es un aspecto que ha cobrado importancia en los últimos años ya…

4 años hace

Fortalezas de carácter y virtudes personales: cómo identificar las tuyas

Conocer tus fortalezas de carácter y virtudes personales así como saber gestionarlas tiene un impacto…

4 años hace