La calidad de nuestro aprendizaje depende de la calidad de nuestras conversaciones y de nuestras fuentes.
Esta frase que podría ser avalada por muchos de los teóricos de la educación del siglo XXI, en realidad no representa nada nuevo si tenemos en cuenta que ya en el año 387 a. de C., Platón proponía como método de estudio el ejercicio dialéctico. La práctica constante de la reflexión y la evaluación de las creencias mediante la confrontación de ideas con otros participantes permitía alcanzar una comprensión crítica y profundizada de las cuestiones planteadas. A esto debemos añadir que a lo largo de nuestra historia se han ido incorporando tecnologías y herramientas que han potenciado este proceso de comunicación entre pares, y por tanto, facilitando el aprendizaje generativo a partir de estas relaciones.
Pensemos que desde nuestros orígenes incorporamos el uso de imágenes y letras para comunicarnos allí donde el ser humano estuviese presente (dibujando en cuevas, tallando láminas, reproduciendo libros a mano, imprimiéndo siglos más tarde,…). Hemos creado diferentes sistemas de medida, hemos inventado el ábaco, el telescopio, el microscopio, la calculadora. Pero posiblemente nada sea comparable con el impacto que las tecnologías de la información están causando sobre el aprendizaje. Bien es cierto que inicialmente el uso de las TIC no representó cambios en el paradigma educativo sino únicamente en los medios empleados. Basta solo con analizar los primeros años en el sector del e-learning. Inicialmente, la Web fue considerada como un simple canal de distribución de contenidos “paquetizados”. Se sustituyó el aula física por una plataforma, se cambiaron los libros por contenidos multimedia y en algunos casos, el formador reproducía los métodos propios del enfoque conductista del aprendizaje. Pero hoy, tras años de maduración, cada vez existe más consenso en que la tecnología en el aprendizaje no es una cuestión instrumental sino metodológica. En este sentido, me parece una afirmación preclara lo que Stephen Downes ya decía en 2008:
“El modelo de e-learning, de aprendizaje basado en el contenido, producido por publicadores, organizado y estructurado en cursos y consumido por los estudiantes está agotado. Los nuevos modelos apuestan por la apertura. Se acabaron los jardines vallados: las redes sociales y de contenidos distribuidos a través de servicios son el futuro.”
Los entornos virtuales de aprendizaje que tradicionalmente han estado centrados en los contenidos, ahora pasan a estarlo en torno a los usuarios. Las personas están en el centro de todo. Este axioma apoya la idea de que el contenido es dinámico, se construye individualmente gracias a la interacción con otros y fluye libremente.
Citando textualmente un interesante libro de Don Tapscott y Anthony D. Williams, Wikinomics;
La era de la inteligencia interconectada en red es una era de oportunidades. No se trata solo de la interconexión en red de la tecnología, sino de la interconexión en red de los seres humanos mediante la tecnología. No es una era de maquinas inteligentes, sino de seres humanos que, mediante redes, combinan su inteligencia conocimientos y creatividad para conseguir avances en la creación de riqueza y el desarrollo social. Es una era de nuevas y enormes oportunidades, con un potencial inimaginable.
Ahora bien, no podemos pensar o al menos yo no lo hago, que por incorporar el uso de redes sociales en la formación vayamos a lograr un impacto inmediato. Es de todos bien sabido que la brecha de la participación es una realidad, nos plantea serios retos y no existen fórmulas mágicas. Por tanto, aún tenemos mucho camino por recorrer para fertilizar las conversaciones en el contexto educativo. Se me antoja que una posible estrategia para superar esta brecha de la participación es incorporar la capa lúdica de la que ya he hablado en alguna ocasión. ¿Cuál es tu opinión? ¿Se te ocurren más estrategias?…Otra cuestión a plantearnos es si en la formación debemos hacer uso de las redes sociales mayoritarias (Facebook, Twitter, …) o si por el contrario tiene más sentido crear redes sociales privadas y específicas para un determinado programa formativo. ¿Qué opinas?
Para concluir os dejo el enlace a una presentación que hice en Prezi sobre “e-Learning y Redes Sociales”.
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5 años después, quisiera saber, si éstas ideas se han llevado a la práctica, algún resultado de esa experiencia que se pueda compartir... Saludos
interesante artículo Javier, Yo quisiera citar este texto "La era de la inteligencia interconectada en red es una era de oportunidades. No se trata solo de la interconexión en red de la tecnología, sino de la interconexión en red de los seres humanos mediante la tecnología. No es una era de maquinas inteligentes, sino de seres humanos que, mediante redes, combinan su inteligencia conocimientos y creatividad para conseguir avances en la creación de riqueza y el desarrollo social. Es una era de nuevas y enormes oportunidades, con un potencial inimaginable" he revisado en línea el ebook pero no logro ver ese texto exacto. Agradecería mucho si puedieras darme algún dato de esa referencia,
Saludos
Gracias Ernesto.
La cita que buscas es: Don Tapscott & Anthony D. Williams (2007) "Wikinomics: la nueva economía de las multitudes inteligentes". Editorial Paidós Ibérica
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e-Learning, redes sociales e inteligencia interconectada.
Hola Javier, es interesantísimo tu escrito y comparto contigo, está buenísimo la frase de Platón, muy cierto y acorde a lo que acontece. Fui alumna de un curso totalmente virtual y me quedé perpleja luego de la experiencia, puedo decir que se aprende más e inclusive mejor si las condiciones están dadas. Tienes un blog?..
Gracias por compartir tu comentario, María.
Muy bueno, además de cierto. El aprendizaje basado en contenidos ha caducado, ya no es deseable ni, con mucho, la mejor opción. Es la hora de aprender en red, de compartir conocimientos. El profesor deja de ser un transmisor de contenidos para convertirse en "Guía" de la aventura formativa, que debe emprenderla uno mismo con colaboración con otros.
Enhorabuena por tu análisis, muy acertado.
¡Nos vemos en http://www.redAlumnos.com!
Un saludo!
En formación, los contenidos deben seguir estando presentes porque de lo contrario perderíamos el horizonte hacia el cual apuntan nuestros esfuerzos como formadores y como alumnos. Lo que sí parece evidente es que la forma de diseñar estos contenidos debe ser distinta, sobre todo si tenemos en cuenta que la dinámica de aprendizaje en el siglo XXI nada tiene que ver con digerir estos recursos educativos de manera pasiva.
Sí coincido plenamente contigo en un aspecto de vital importancia que dejas entrever en tu comentario. Lejos del modelo industrial y encorsetado propio de la educación en épocas pasadas, lo que cobra mayor sentido en nuestros días es la construcción de nuestro aprendizaje a partir de la red de conocimiento que vamos tejiendo en torno a nosotros a lo largo de toda la vida.
Tienes un blogs muy bueno, Enhorabuena por el premio conseguido.
Muchas gracias Carmela. Comentarios como el tuyo son, con diferencia, el mejor premio. Espero seguir aportándote ;)
Un abrazo
Interesante la reflexión de Platón, en personas ya formadas, con criterio por haber estudiado antes, con prejuicios nulos pero con la veracidad por delante. Si no conseguimos esto cualquier medio puede ser malo, pero esta claro que es una oportunidad para llegar un poco más lejos. Eso sí primero aprender a leer y escribir muy bien. No olvidemos que si esto se descuida empobrecemos nuestra capacidad; muchas veces las redes sociales son parciales, partidistas, reacias a la rectificación y proclives al insulto.
Saludos,
Gracias por tu comentario, Luis.
Como bien dejas entrever en tu aportación, para reflexionar hay que tener ideas. Es difícil buscar información u opinar de aquello que no se conoce su existencia. En ese sentido, coincido plenamente contigo en que el ejercicio dialéctico requiere de un mínimo conocimiento previo de los temas a tratar.
En lo que respecta a tu percepción de las redes sociales, me temo que no puedo estar de acuerdo salvo en que "muchas veces son parciales". Obviamente, las redes sociales tienen un marcado caracter autorreferencial y a menudo las usamos para mostrar nuestra mejor cara, pero esta tendencia ya es reveladora de nosotros mismos. En cuanto a que puedan ser partidistas, reacias a la rectificación y proclives al insulto, me temo que precisamente son espacios en los que se produce el fenómeno contrario. Asumo que existen muchos tipos de redes sociales y que en algunas de ellas los usuarios pueden tener una línea de pensamiento y comportamiento muy similar, pero a nivel general me atrevo a decir que las redes sociales son ejemplos de pluralidad y diversidad. Son estas cualidades, precisamente, las que enriquecen nuestro aprendizaje.
Estimado Javier,
gracias por compartir tu punto de vista en esta cuestiòn. Resulta sumamente interesante e inquietante saber que en un abrir y cerrar de ojos, todo el actual entorno virtual, pasarà a ser didacticamente obsoleto.
Gracias por participar Marcela.
Efectivamente el entorno virtual muta tan rápido que resulta inabarcable desde el punto de vista docente. Resultaría complejo poder integrar en la formación todas las herramientas y servicios del ecosistema digital pero lo cierto es que tampoco pretendemos eso. Bajo mi punto de vista, creo que tan solo aspiramos a hacer un uso coherente de la tecnología al servicio del aprendizaje partiendo de una premisa fundamental; el alumno debe estar en el centro de toda innovación didáctica.
Tiene que haber una experimentación en el alumno antes de generalizar todas las herramientas que puede suministrar la tecnología. Evitariamos paradojas de gasto en miniordenadores y últimos puestos en el ranking de excelencia educativa. El gasto debe hacerse en una dirección pero no sin comprobar antes que se quiere hacer, en que momento, con que medios. Esta tecnología abarca muchas cosas y cada año puede emplearse mejor.
Asi que totalmente de acuerdo con el uso coherente de la tecnología a la docencia.