Innovación metodológica en respuesta a necesidades no cubiertas del e-learning

La innovación es un término de moda del que todos hablamos, técnicos, directivos, políticos… Tan importante es en el contexto actual que el gobierno ve en la innovación la pócima milagrosa ante la crisis. Por parte de las empresas, las hay que innovan y las hay que dicen que innovan. No hay que olvidar que como carta de presentación es una palabra mágica que, a priori, refuerza la imagen corporativa. El problema viene cuando las palabras son solo palabras y no van acompañadas de hechos. Entre otras cosas porque ¿qué entiende cada uno por innovación? ¿Introducir nuevos elementos a nuestra cadena productiva o hacer las cosas de forma diferente a como las venimos haciendo? Supongo que todos los que dicen innovar tienen argumentos para defender su creencia (y es que a veces se trata de un ejercicio de fé cuando lo que observas a tu alrededor es el mismo perro pero con distinto collar).

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” (Albert Einstein)

La innovación en el sector e-learning

En las empresas de e-learning, la tendencia a la innovación también ha seguido su curso natural, impregnando todo a su paso, y es que el ámbito educativo está ávido y necesitado por innovar. Centrándonos en el sector del e-learning, es justo decir que con el transcurso de los años se está logrando mejorar la calidad de los productos formativos. Plataformas cada vez más completas, integración de herramientas de comunicación con posibilidades educativas casi inimaginables, contenidos multimedia más interactivos (esta interactividad es tema para otro post…), etc. No obstante, estamos hablando de productos “enlatados” en los que a veces ignoramos la parte metodológica centrada en el proceso de tutorización. En este aspecto, los cambios no se han hecho notar en la medida en que crecemos tecnológicamente. Y menuda paradoja, ya que es precisamente este aspecto el que puede generar un auténtico salto cualitativo en el impacto sobre el aprendizaje de los alumnos.

Así las cosas, y hablando de innovación, me pregunto en qué hemos cambiado a la hora de facilitar el aprendizaje de los alumnos desde la labor del formador. Cierto es que en el plano teórico se han hecho importantes progresos con la formulación de nuevas teorías sobre el aprendizaje, pero estos cambios no se han hecho notar en la práctica profesional de los formadores y éstos, cuando llegan, lo hacen tras años e incluso décadas de acaloradas discusiones. Pensemos, por el contrario, en la relativa naturalidad con la que integramos en nuestra vida cualquier innovación tecnológica.

¿Qué justifica la innovación en la labor del formador?

La Red se ha convertido en la auténtica biblioteca de Alejandría y manejar esta realidad en los procesos de formación exige un cambio de mentalidad por parte de alumnos y formadores. Ya no vale el modelo sustentado en la acumulación individual de conocimientos, sino en cómo localizar éste, en identificar tus nodos de información sobre los que se asientan los cimientos del crecimiento personal y profesional.

Debemos innovar para que el aprendizaje se convierta en una experiencia completamente diferente a lo que hemos conocido. Creo que sería bueno provocar cambios en cómo nos acercamos al alumno, buscar fórmulas eficaces a la hora de pulsar las emociones que se ponen en juego en los procesos de formación, inventar nuevas estrategias que nos permitan estimular la tan deseada participación y  canalizar el caudal de conocimiento distribuido que fluye por la Red, etc.

Conclusión

Resulta difícil asumir la necesidad de los cambios metodológicos, sobre todo porque una parte de los alumnos aún siguen anquilosados en el viejo axioma de la educación informativa pasiva y memorística. Esto nos deja en una posición cómoda en la que no asumimos riesgos, pero los tiempos cambian y la revolución social ya ha comenzado así que no existe otro camino que no sea innovar.

Cuando se innova se corre el riesgo de cometer errores. Es mejor admitirlo rápidamente y continuar con otra innovación (Steve Jobs).

Javier Díaz

Psicólogo / Humanista digital. Ayudo a personas, empresas y organizaciones en sus procesos de cambio y transformación.

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