Últimamente Prezi no deja de sorprendernos incorporando nuevas características y funcionalidades. Lo más reciente ha sido incorporar un nuevo botón que nos permite integrar presentaciones en Power Point dentro de nuestro Prezi. Esta integración puede realizarse de manera parcial, seleccionando uno o varios “slides”, o bien masivamente si deseamos importar la presentación completa. Una vez hecho esto, cada una de las pantallas del Power Point se mostrarán dentro de un marcador de posición (en este caso los corchetes) y podremos interactuar con cada uno de los elementos que lo conformen (texto, imágenes, etc.).
A buen seguro esta genialidad conseguirá atraer a un mayor número de usuarios. Muchos de ellos, aun reconociendo que la herramienta les resulta útil y atractiva, se han resistido a usar Prezi hasta este momento por tener que empezar a construir sus presentaciones desde cero. Ahora todos nuestros materiales creados en la aplicación de Microsoft pueden pasar a formar parte de Prezi, ¿mola o no?
Te dejo un breve videotutorial en el que intento explicar cómo hacerlo.
Si quieres acceder a la presentación de Prezi que he utilizado en el vídeo (precisamente un tutorial de la herramienta), puedes pinchar aquí.
Aprovecho para incluiros un segundo videotutorial sobre “Cómo personalizar tus presentaciones de Prezi“. Espero que pueda servir a alguien.
El uso, y en algunos casos abuso, del lenguaje técnico provoca a menudo una brecha en la comunicación. En este empeño por compartir mis limitados conocimientos fruto de la experiencia no quisiera caer en este error. Si nos detenemos a analizar por un momento situaciones cotidianas como ver la televisión, escuchar la radio, pedir información sobre un determinado producto o servicio, y no digo ya mantener una reunión de trabajo multidisciplinar, nos daremos cuenta de que en ciertas ocasiones emisor y receptor no emplean un mismo código. Con frecuencia, el pudor a mostrar aquello que no dominamos o que desconocemos inhibe uno de los principales actos que nos ayudan a aprender, preguntar.
Por esta razón, en este post intento dibujar con mano torpe pero segura, un lienzo en el que los trazos de contenido que he aportado durante todo este tiempo cobren mayor sentido. Ésta es la razón por la que, de manera extraordinaria y solo por esta vez, no incluyo referencias a otros blogs ya que mi intención ha sido fundir en uno solo mis reflexiones acerca de este tema. Pido disculpas por ello. En cualquier caso, en cada uno de los artículos enlazados sí encontraréis otras fuentes que aportan un punto de vista complementario. Dicho esto, me gustaría empezar por una presentación que utilizaba hace algunos años para explicar en qué consiste la metodología e-learning.
En todo este tiempo han ido apareciendo nuevos términos y nuevos escenarios de aprendizaje que han contribuido a perfilar el rol del formador, de los alumnos y de la propia tecnología. Esta evolución ha favorecido que la dimensión virtual del aprendizaje adquiera diferentes formatos que van desde la formación e-learning al modelo híbrido, también conocido como modalidad blended-learning, pasando por el m-learning, t-learning, etc. En cualquier caso, al margen de esta diversificación de la oferta y simplificando la cuestión, podemos ver que la creación de comunidades virtuales empieza a considerarse como el complemento ideal para profundizar en los contenidos tratados en el formato presencial. Dicho esto, propongo alejar de nuestra mente el estéril debate de si es mejor una modalidad u otra. Toda modalidad es útil y tiene sentido cuando es fruto de un análisis previo de las necesidades de un determinado proyecto formativo. Partiendo de este planteamiento, soy el primero en reconocer que el sector del e-learning debe reinventarse. ¿En qué me apoyo para hacer esta afirmación? Pues en el hecho de que durante mucho tiempo hemos asumido que la tecnología cubriría por si misma algunas de las lagunas que ha mostrado la formación presencial en ciertos contextos. Pero nada más lejos de la realidad. El elemento técnico es tan solo un facilitador al servicio de la educación. Por esta razón es necesario desterrar viejos fantasmas del e-learning y proponer la innovación metodológica como respuesta a las necesidades no cubiertas hasta el momento.
Por otro lado, poniéndome en el lado del sector privado, creo que debemos ser muy conscientes de la revolución que representa la entrada en escena de una masa creciente e imparable de amateurs. Todos ellos tienen a su alcance herramientas y capacidad para ofrecer contenidos dignos de ser consumidos. La consecuencia no es otra que la de que en unos años nadie pagará por lo que gratis se pueda obtener, y parece evidente que contenidos multimedia, manuales, actividades de evaluación, etc. no escapan a esta difusión gratuita. ¿Cuál es la solución? Que las empresas de formación busquen en los intangibles su valor diferencial, permitiendo discriminar entre la formación de pago y aquella que no lo es.
Retomando el tema de la innovación educativa, hace falta que nos preguntemos qué enseñar, a quienes, quien, cuándo, dónde y cómo. Sirva solo como ejemplo que, en respuesta al cómo empiezan a correr ríos de tinta acerca de la gamificación, una forma de integrar la capa lúdica en la formación e-learning. Y es que empezamos a comprender la íntima relación entre emoción y aprendizaje. De ahí la importancia de incorporar juegos o las dinámicas presentes en ellos para facilitar el proceso de aprendizaje. Pensemos solo por un momento en que pudiésemos ayudar a las personas generando las mismas experiencias flow que permiten los videojuegos…
Por otro lado, hablar de e-learning es hablar de aprendizaje en la web 2.0, lo que supone mucho más que colgar contenidos de una plataforma. En un entorno caótico como es el ecosistema digital, el usuario (el no-alumno en palabras de Piscitelli en su proyecto Facebook) es el eje sobre el que deben girar todos los elementos que permiten el andamiage cognoscitivo. En este sentido, y asumiendo el necesario protagonismo de la persona en su proceso de aprendizaje, resulta ilusionante hablar, por ejemplo, de los entornos personales de aprendizaje. Por tanto, si la persona está en el centro de todo, se desprende que las soluciones “enlatadas” no son la mejor respuesta formativa. Pero para atender estas necesidades individuales estamos avocados a saber qué está ocurriendo durante su proceso de aprendizaje, cómo se enfrenta a los contenidos, cómo interactua con el entorno de aprendizaje y con los demás usuarios, etc. Pues bien, para cubrir este aspecto parece evidente que debemos recurrir a las analíticas de aprendizaje. Apasionante lo que nos espera en los próximos años…
¿Y qué sucede con el formador?
Obviamente todo lo anterior plantea retos profesionales para llegar a ser un genuino formador 2.0, porque como apuntaba en otro post, el hábito no hace al monje. Tengamos presente que la incesante aparición de herramientas y servicios que ofrece la Web ha diversificado los posibles escenarios de aprendizaje y muestra de ello es la simbiosis que se crea entre el e-learning y las redes sociales. En este sentido, coincidiremos en que incorporar el elemento social en cualquier proceso educativo es un factor clave. Pero en este caótico ecosistema digital, la importancia de saber gestionar los contenidos cobra mayor sentido en nuestros días por la sobrecarga cognitiva a la que estamos expuestos de manera irremediable. Las nuevas tecnologías han precipitado que la información crezca de manera exponencial. En este sentido, el formador debe ser el faro que ilumine en esta aventura del saber (no ya como experto, sino como guía, asesor, compañero de viaje….) y ser un buen profesional de la formación puede inclinar la balanza a favor del éxito académico de un proyecto. Pero para alcanzar este objetivo debemos preguntarnos insistentemente con espíritu crítico y analítico por qué algunos alumnos abandonan la formación e-learning.
El impulso tecnológico de las últimas décadas ha tenido un impacto destacable en la evolución que ha seguido el sector del eLearning hasta nuestros días. Una explosión de proveedores, contenidos y plataformas han convertido al eLearning en la solución formativa que, al menos a priori, daba respuesta a las necesidades de aprendizaje permanente (lifelong learning). Ahora además, con la incorporación de los terminales móviles empezamos a ver un nuevo abanico de posibilidades gracias a la ubicuidad que permiten estos dispositivos, como ya comentaba en otro post. A pesar de ello, en el camino que hemos ido recorriendo a lo largo de estos años, muchos de los elementos necesarios para detonar el aprendizaje se han visto eclipsados por la importancia relativa que cobraban el aspecto técnico y el financiero, en términos de rentabilidad.
En relación con esto último, conviene no olvidar que la formación en cualquiera de sus formatos, presencial, distancia o mixta, no deja de ser un sector de actividad lucrativo en el que proveedores y usuarios se ponen de acuerdo en la trasferencia de conocimientos (en según qué casos, más que conocimientos, se distribuyen contenidos) a cambio de unos emolumentos. Así las cosas, el beneficio económico, como motor de la inversión privada en el sector, nos ha conducido a centrar el debate en aspectos tales como los estándares, la producción de contenidos (habitualmente “enlatados”), la evaluación normativa, etc. El impacto directo de este enfoque ha sido la optimización de recursos, y por tanto, el incremento de la rentabilidad como comentaba anteriormente.
Centrémonos por un momento en la estandarización. El esfuerzo por consensuar un único estándar que permitiese compatibilizar contenidos y plataformas de distintos proveedores ha sido titánico. Esto ha supuesto importantes ventajas, desde el abaratamiento de los costes hasta la flexibilidad de las organizaciones para compatibilizar diferentes sistemas, pasando por un incremento en la oferta formativa. Pero analicemos ahora lo que ha supuesto la denominada revolución 2.0. A tenor de cómo está evolucionando la web podemos decir sin que nos tiemble la voz que disponer de un entorno fijo, estático, y a menudo cerrado, no tiene perspectivas de que pueda sostenerse a medio o largo plazo como solución de formación. Empiezan a tomar impulso otros espacios de formación que tienen su origen en la propia configuración mental del usuario, en sus intereses, en su tejido social, los PLE (Personal Learning Environment). Además, esta tendencia viene avalada por cada vez más expertos en educación que ponen de relieve la importancia del factor social y relacional en el aprendizaje. De ahí que hablemos del aprendizaje informal, de las comunidades de práctica, y de otras tantas posibilidades educativas al margen de los entornos “académicos”. ¿Cómo encaja la estandarización en este contexto?
Por otra parte, del lado de la tecnología, si hacemos un ejercicio retrospectivo, recordaremos que no hace demasiado tiempo vivimos de cerca aquellos años en los que pensamos ingenuamente que incorporar los recursos multimedia al diseño de los contenidos era la salvación a todos los males de la educación a distancia. En aquellos entonces, la incipiente tecnología sirvió para que tomásemos conciencia de que era posible combinar muchos y variados recursos en pos de aumentar el aprendizaje de los alumnos. Pero no fue así, al menos no en el grado que cabía esperar. De hecho, si no existe un planteamiento metodológico de base que permita ayudar al andamiaje cognoscitivo, solo logramos aumentar el impacto visual de los contenidos.
Ahora bien, no podemos decir que no se hayan alcanzado importantes logros en el sector. Hoy el eLearning es una metodología consolidada, con entidad propia y muy difundida en la sociedad (aunque es evidente que el grado de penetración varía en según qué segmentos de población). Todo ello gracias al esfuerzo y a la apuesta decidida por parte de entidades públicas y privadas. Ahora nos parece fácil pensar en los productos y servicios basados en la web, pero hace veinte años era una decisión a riesgo. Pensemos que aunque ya estaban los mimbres de Internet, aún faltaba mucho camino por recorrer y el universo de potenciales usuarios distaba mucho de la situación actual.
No obstante, a pesar de estos logros, no podemos permanecer en la autocomplacencia. Si de algo podemos estar seguros es que a diferencia de los primeros años en el sector del eLearning, ahora el mercado es mucho más volátil y el contexto económico global requiere de nuevas estrategias y nuevas respuestas (ver post “el sector del elearning tiene que reinventarse”). Respuestas a preguntas como qué enseñar, a quienes, quien, cuándo, dónde y cómo.
Mientras tanto, haríamos bien enterrando a los viejos fantasmas del eLearning. Os dejo con este video alegórico sobre lo que acabo de comentar.
Hace algún tiempo, en un día de caótica navegación en la Web intentando descubrir material de apoyo para mis presentaciones, leí en mi timeline el tweet de alguien desconocido para mi que decía algo parecido a:
Ya llevaba tiempo leyendo sobre inteligencia colectiva, crowdsourcing y sobre las posibilidades de las herramientas 2.0. en el ámbito de la empresa pero se me antojaba complicado explicar a ciertas personas en qué consiste esta revolución cultural y el necesario cambio de mentalidad. En estos casos, lo más difícil no es tanto la explicación como que logren visualizar por un momento de qué se trata eso de que el todo es más que la suma de las partes, de que innovación y cocreación están íntimamente ligados a la realidad empresarial de nuestros días, de que la Web 2.0 no es unicamente tecnología sino sobre todo una forma de concebir el mundo y la forma cómo nos relacionamos, etc.
Pues bien, gracias a ese tweet que citaba antes, tuve la posibilidad de acceder a una pieza de información (simbólica en su sentido más puro) que encaja a la perfección en mi visión acerca de estos temas y que utilizo como recurso audiovisual y sobre todo emocional, para trasladar a los alumnos cómo la tecnología solo es el medio a través del cual sale a relucir la naturaleza social del ser humano. En este caso sin ir más lejos podemos ver una manifestación artística que es reflejo del pensamiento colectivo de nuestros días.
La experiencia narrada por una de las personas que participó en este coro virtual resume con bastante claridad la esencia de este fenómeno:
“Además de la belleza de esta música, es fantástico saber que soy parte de una comunidad mundial de personas que no conocía de antes, pero a las cuales estoy conectado.”
Pero hablar de inteligencia colectiva no es restar importancia al comportamiento individual, de hecho, en el coro virtual 2.0 existe un fuerte componente de este último, ya que la partitura y el guión a seguir parten de una única persona, su director. En cualquier caso, como individuos que estamos conectados a otros individuos, el aspecto colectivo tendrá un efecto multiplicador siempre que sepamos mirar más allá de nuestro propio “ombligo”.
Lo mejor, que veas y escuches la charla TED del director de este coro virtual. Si no puedes verlo, pincha aquí.
Glass es la nueva herramienta desarrollada por los creadores de Tuenti, la red social líder entre los jóvenes en el mercado español. Según comentaba su co-fundador, Joaquín Ayuso, la empresa se ha constituido en Los Angeles pero está conformada por capital español al igual que todos los integrantes del proyecto. Curioso que aún en el siglo XXI y con la consabida globalización, sigamos dependiendo del tren americano para hacer florecer ciertas ideas empresariales, una lástima.
Glass se trata de un agregador de contenidos mediante el cual podremos crear slides sobre las páginas web que nos interesen para compartirlo con una o varias personas que nosotros decidamos. Ya no hará faltar enviar nuestros comentarios sobre un enlace, video, etc. por email, mediante alguna red social o por chat. Con este “cristal” traslucido estaremos creando una capa sobre la propia página web que estemos viendo para así poder compartir estas anotaciones con nuestros contactos, y a partir de ahí iniciar incluso conversaciones.
Actualmente solo está publicada la versión beta, ya que la idea se materializó hace escasamente tres meses. La versión disponible solo se encuentra en inglés, pero a principios de 2011 dispondremos de la traducción al castellano. En los próximos meses podremos valorar su éxito, en cualquier caso, bienvenidas sean todo este tipo de herramientas que nos permiten aprovechar más y mejor las posibilidades de la web.