Toma de decisiones en proyectos de Social Media: algunas variables

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Exponer ante tus compañeros o jefes la marcha de un proyecto siempre es una situación comprometida cuando el impacto sobre tus usuarios finales no es inmediato o bien cuando los resultados no pueden expresarse en términos de beneficios en la cuenta de resultados (dinero contante y sonante). Si además este proyecto tiene que ver con la presencia en redes sociales, el tema se complica aún más. Motivos hay muchos. Pensemos por un momento que por muy descentralizado que sea nuestro modelo de empresa, las decisiones estratégicas normalmente se tomarán en los estratos más altos. Y suele suceder que las personas con mayor autoridad jerárquica son aquellos que poseen mayor competencia y experiencia profesional (o eso queremos creer todos). En definitiva, personas avaladas por una trayectoria profesional salpicada de méritos profesionales a las que recorrer este camino les ha llevado tiempo. Por tanto, es habitual que en cualquier empresa encontremos saltos generacionales entre cada uno de esos estratos.

¿Cómo afectan los saltos generacionales en el uso del Social Media?

Creo que nadie pone en duda que los medios sociales son un fenómeno que ha inundado nuestras vidas como un tsunami, penetrando primero en nuestra esfera “íntima” y personal y luego continuando con el ámbito profesional. Pero el grado de absorción de estos cambios no ha sido igual para todos. En la actualidad, si cualquier adolescente tiene presencia en varias redes sociales y las utiliza con toda naturalidad para conversar y relacionarse, para otros sectores poblacionales estos medios aún generan ciertos recelos. De hecho, con solo pensar un minuto nos vendrán a la memoria los nombres de algunos personajes de la vida pública (políticos, artistas, etc.), o incluso compañeros y amigos que usan torpemente estas herramientas. Algunos porque han tardado en adoptar esta tecnología (aunque deberíamos hablar también de valores) y otros porque simplemente lo hacen obligados ya que consideran que “deben estar”.

Pues bien, ya han transcurrido varios años desde que Marc Prensky hiciese una preclara distinción entre nativos e inmigrantes digitales donde evidenciaba las diferencias entre unos y otros en el uso de la tecnología. Y al hilo de esta cuestión, ayer tuve la grata experiencia de escuchar a José Luis Cabrera hablando de redarquía en el EBE donde citaba éste y otros aspectos de gran trascendencia, como el hecho de que muchas empresas permanecen ancladas en su zona de confort porque les proporciona sensación de control. Siguen planificando como si el futuro fuese predecible, mientras que la realidad actual es más emergente que nunca.

Visto lo visto, y volviendo al caso que planteaba inicialmente, parece que presentar resultados de un proyecto de Social Media no es tarea fácil ya que estos factores afectan de manera directa en la toma de decisiones. Además, a esto debemos sumar otra variable que es el arte de presentar, otro de los temas tratados ayer en el EBE, ya que como mencionaba ayer Gonzalo Álvarez, saber expresar una idea es tan importante como la idea en sí misma. Pero eso daría para otro post…

¿Analítica o reporting?

A menudo, cuando presentamos datos acerca de cómo evoluciona un proyecto de Social Media a otros, caemos en el error de inundar nuestra presentación con un gran número de gráficas y datos numéricos que proceden de la monitorización de nuestras redes. Obviamente esa información debemos manejarla e interpretarla pero pregúntate si realmente tu audiencia necesita tal caudal de datos. Parapetarnos detrás de estos informes nos servirá de poco si no somos capaces de extraer la información relevante. Es evidente que debemos apoyarnos en ellos, pero solo como un recurso que nos ayude a trasmitir un mensaje claro y entendible que nos permitirá tomar decisiones. En este sentido, y hablando de monitorización de las redes sociales creo que es justo citar una de las herramientas más completas y versátiles que existen en el mercado, Pirendo (a modo de ejemplo, os enlazo el informe sobre la jornada del día 11 de noviembre del EBE). Pero insisto, considero que el valor añadido que puede y debe aportar un profesional de los Social Media es hacer auténtica labor de analítica y no simplemente de reporting.

La vida es el arte de sacar conclusiones suficientes a partir de datos insuficientes. Samuel Butler

Redes sociales y jóvenes aunque ¿sobradamente preparados?

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Nos encanta clasificar y poner etiquetas (nativos digitales o generación .NET, generación Y, generación nini, etc.) como si con ello pudiésemos simplificar la realidad que nos circunda. El título de este post se me ocurrió pensando en la ya casi olvidada generación JASP, fruto de aquel famoso anuncio de coches. Se dijo de nosotros que éramos la generación más preparada de la historia, pero aquello no era más que un anunció y la realidad mucho más compleja de lo que cabía pensar. De hecho, esta generación JASP se caracterizó por la masificación de titulados universitarios en un mercado laboral carente de la capacidad para absorber semejante oferta……. Pero no nos desviemos del tema que quiero tratar, ¿están los nativos digitales sobradamente preparados? Tomemos como referente al ámbito de las redes sociales….

Las redes sociales se han convertido en todo un fenómeno social (aquí podéis ver algunas estadísticas) en el que los jóvenes tienen un peso específico por su especial orientación a probar todo lo “nuevo” y por tener un perfil de “nativos digitales” que ha convertido Internet en su hábitat natural. No obstante, pensar que por el mero hecho de ser considerado “nativo digital”, los jóvenes ya saben manejar adecuadamente la Red, es una falacia. Obviamente tienen adquiridas muchas habilidades que no les hace extrañar el medio en el que se producen estas nuevas relaciones sociales y de aprendizaje, pero no por ello debemos desatender su formación para dotarles de hábitos y conocimientos acerca de cómo filtrar por importancia sus búsquedas en Internet, cómo participar en las redes sociales, o qué conductas son saludables en dicho contexto. Es cierto que una gran parte de este aprendizaje se produce, a menudo, en contextos informales y por simple descubrimiento (precisamente aquel que produce mayor tasa de recuerdo), y en este sentido, viene a colación la teoría de Vygotsky y su concepto de Zona de Desarrollo Próximo, es decir, aquello que integramos en nuestro mapa cognitivo como aprendizaje gracias a la interacción y la ayuda de otros. Siendo más explícito, sería afirmar que una persona puede resolver un problema o realizar una tarea de una manera y con un nivel que no hubiese sido capaz de tener individualmente y antes de dicha interacción.

Pues bien, como sociedad debemos, al menos, tomar la iniciativa y asumir la responsabilidad de motivar a los jóvenes a que aprendan hábitos saludables para navegar de manera segura y productiva pero para ello es preciso conocer los procesos emocionales y sociales que se producen en las redes sociales (¿los conocemos?). La educación, en este sentido, tiene que hacer menos hincapié en las herramientas y más en la auténtica alfabetización digital.

Por último, os dejo un enlace a un interesante reportaje de TV que trata sobre alguna de las ideas que he intentado trasmitir aquí. Haz click aquí.

Y volviendo al anuncio de Jasp, recuerda:

“Hay cosas que para saberlas bien, no es suficiente con haberlas aprendido” (Séneca)

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