Innovación metodológica en respuesta a necesidades no cubiertas del e-learning

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

La innovación es un término de moda del que todos hablamos, técnicos, directivos, políticos… Tan importante es en el contexto actual que el gobierno ve en la innovación la pócima milagrosa ante la crisis. Por parte de las empresas, las hay que innovan y las hay que dicen que innovan. No hay que olvidar que como carta de presentación es una palabra mágica que, a priori, refuerza la imagen corporativa. El problema viene cuando las palabras son solo palabras y no van acompañadas de hechos. Entre otras cosas porque ¿qué entiende cada uno por innovación? ¿introducir nuevos elementos a nuestra cadena productiva o hacer las cosas de forma diferente a como las venimos haciendo?. Supongo que todos los que dicen innovar tienen argumentos para defender su creencia (y es que a veces se trata de un ejercicio de fé cuando lo que observas a tu alrededor es el mismo perro pero con distinto collar).

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” (Albert Einstein)

En las empresas de e-learning, la tendencia a la innovación también ha seguido su curso natural, impregnando todo a su paso, y es que el ámbito educativo está ávido y necesitado por innovar. Centrándonos en el sector del e-learning, es justo decir que con el transcurso de los años se está logrando mejorar la calidad de los productos formativos. Plataformas cada vez más completas, integración de herramientas de comunicación con posibilidades educativas casi inimaginables, contenidos multimedia más interactivos (esta interactividad es tema para otro post…), etc. No obstante, estamos hablando de productos “enlatados” en los que a veces ignoramos la parte metodológica centrada en el proceso de tutorización. En este aspecto, los cambios no se han hecho notar en la medida en que crecemos tecnológicamente. Y menuda paradoja, ya que es precisamente este aspecto el que puede generar un auténtico salto cualitativo en el impacto sobre el aprendizaje de los alumnos.

Así las cosas, y hablando de innovación, me pregunto en qué hemos cambiado a la hora de facilitar el aprendizaje de los alumnos desde la labor del formador. Cierto es que en el plano teórico se han hecho importantes progresos con la formulación de nuevas teorías sobre el aprendizaje, pero estos cambios no se han hecho notar en la práctica profesional de los formadores y éstos, cuando llegan, lo hacen tras años e incluso décadas de acaloradas discusiones. Pensemos, por el contrario, en la relativa naturalidad con la que integramos en nuestra vida cualquier innovación tecnológica.

¿Qué justifica la innovación en la labor del formador? La Red se ha convertido en la auténtica biblioteca de Alejandría y manejar esta realidad en los procesos de formación exige un cambio de mentalidad por parte de alumnos y formadores. Ya no vale el modelo sustentado en la acumulación individual de conocimientos, sino en cómo localizar éste, en identificar tus nodos de información sobre los que se asientan los cimientos del crecimiento personal y profesional.

Debemos innovar para que el aprendizaje se convierta en una experiencia completamente diferente a lo que hemos conocido. Creo que sería bueno provocar cambios en cómo nos acercamos al alumno, buscar fórmulas eficaces a la hora de pulsar las emociones que se ponen en juego en los procesos de formación, inventar nuevas estrategias que nos permitan estimular la tan deseada participación y  canalizar el caudal de conocimiento distribuido que fluye por la Red, etc.

Es cierto que resulta difícil asumir la necesidad de estos cambios, sobre todo porque una parte de los alumnos aún siguen anquilosados en el viejo axioma de la educación informativa pasiva y memorística. Esto nos deja en una posición cómoda en la que no asumimos riesgos, pero los tiempos cambian y la revolución social ya ha comenzado…

Cuando se innova se corre el riesgo de cometer errores. Es mejor admitirlo rápidamente y continuar con otra innovación (Steve Jobs).

Entornos personales de aprendizaje, del e-Learning al myLearning

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos

En el post anterior hablaba sobre el caos como nueva realidad en el aprendizaje abierto, pero no es menos cierto que en un caótico ecosistema informativo, necesitamos poner cierto orden en nuestras vidas, o al menos, disponer de las herramientas que nos permitan organizar o fijar en el espacio-tiempo aquello que consideramos valioso. De hecho, la información que recibimos es tan importante como la forma en que la procesamos y aprendemos.

En este incesante devenir estamos continuamente diseñando lo que somos y lo que queremos ser, es decir, nuestro presente y nuestro futuro, en base a los nodos que establecemos, a nuestra presencia en las redes sociales, a la participación en diferentes foros de Internet, etc. (pero no siempre diseñamos activamente ya que en ciertas ocasiones, o para determinadas cuestiones, también diseñamos por omisión). Pues bien, para esta labor de “edificación” cognitiva, los entornos personales de aprendizaje (PLE – Personal Learning Environment) tienen una función vertebradora en el diseño de nuestra propia vida, en tanto en cuanto somos lo que aprendemos. Esto último podría resultar una afirmación algo simplista pero nada más lejos de la realidad, ya que hablo de aprender, no de memorizar, aludiendo por tanto a procesos de orden superior como reflexionar, relacionar conceptos, interpretar, integrar, etc. Cada fragmento de conocimiento moldea nuestra conducta, nuestras actitudes, incluso nuestros gustos en un continuo proceso evolutivo que dura toda la vida.

Volviendo a los PLE, por aclarar conceptos podríamos decir que no se trata de plataformas, sino de un sistema integrado por otros subsistemas en los que el individuo puede establecer sus propios objetivos de aprendizaje, seleccionar los contenidos que más le interesan (bien sea nutriéndose de contextos formales o informales de formación), y comunicarse con otros mediante aplicaciones de networking social. Por tanto, me atrevo a decir que lo más importante de todo es que el diseño y la gestión del entorno formativo parte del propio usuario, y no de una institución externa como sucede en el caso de las plataformas o LMS. El producto resultante es un repositorio multimedia de experiencias de aprendizaje, en el que deberíamos hablar de myLearning más que de e-Learning. Así pues, el término PLE alude más a un concepto, a una forma de aprender a través de la Web 2.0, aglutinando diferentes nodos de información en un mismo espacio virtual.  No se trata, por tanto, de herramientas concretas (aunque tambíen existen algunas soluciones como Elgg o Symbaloo).

Los PLE son la evolución natural de los LMS y simbolizan un estadio de madurez respecto a las tradicionales plataformas, ya que trabajar en tu propio PLE es síntoma inequívoco de un cambio en la forma de concebir el aprendizaje. Por otro lado, habituados como estamos a personalizar todo lo que tocamos en el PC, como nuestro escritorio, la organización de nuestras carpetas, nuestro avatar, etc.  cuando diseñamos nuestro PLE, al fin y al cabo lo que estamos haciendo es crear un entorno de formación en el que nos sentimos cómodos, ya que nos aporta seguridad y sensación de control.

This slideshow requires JavaScript.

¿Podemos ver algún ejemplo de PLE? Es posible encontrar tantos PLE como personas los hayan desarrollado consciente o inconscientemente. De hecho, muchos de vosotros, aún sin ser conscientes de ello, tenéis y utilizáis vuestros propio PLE. Pensad en una configuración de iGoogle, donde tenemos varios gadgets como noticias de última hora, Google Reader para leer los blogs que nos interesan, diccionarios, buscador de videos de Youtube, planificador de tareas pendientes, etc. Todo ello constituye ya por si mismo un PLE. De la misma forma, si tienes tu propio blog, también estás desarrollando tu propio PLE, ya que en él reflejas tus opiniones, recoges recursos para compartir con otros, almacenas archivos, etc.

 

Si quieres ampliar información sobre los PLE, recomiendo la lectura de varios artículos publicados por David Álvarez en su blog, especialmente uno titulado “Diseña tu propio PLE”. También podéis ver una explicación bastante ilustrativa en el siguiente video de Jordi Adell.

Recuerda, los entornos personales de aprendizaje reflejan una filosofía de trabajo, una forma de aprender en la Web 2.0.

Por último, y en la línea de lo que  he venido comentando, me gustaría dejaros un video sobre una herramienta diseñada para iPad denominada Flipboard, que te permite  agregar contenidos de diversas fuentes como blogs, Facebook, Twitter, etc. El resultado es una revista virtual personalizada con un resultado muy vistoso y atractivo.

Aprendizaje, Web 2.0 y teoría del caos

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

En Internet, el caos es una nueva realidad. Ya he comentado en otro post que los contenidos están repartidos y distribuidos en la Web bajo formatos bien distintos, ya sea a través de videos, podcast, wikis, pdf’s o las mismas redes sociales, por lo que el caos, entendiéndolo como la interconexión subyacente que se manifiesta a través de situaciones de aprendizaje aparentemente aleatorias, es una nueva realidad de la que formamos parte cada uno de nosotros. En este escenario, propiciado por las nuevas tecnologías, es justo decir que disfrutamos de mayor libertad a la hora de construir nuestra propia realidad, en base a nuestras experiencias previas (en relación con esto último, recomiendo la lectura de la teoría constructivista). De esta forma,  cuando navegamos por la Red, realizamos búsquedas, participamos en redes sociales, leemos blogs, etc. se produce un impacto, consciente e insconsciente, en nuestro aprendizaje, pero en el que prima nuestra propia idiosincrasia, ya que lo que para unos puede ser accesorio o irrelevante, para otros puede suponer un “insight” (término procedente de la psicología y que me resulta muy revelador, valga la redundancia).

¿Y la diversidad de estímulos, no potencia la creatividad?. En este entorno “caótico” que es la Web, la confluencia de diferentes personas (a su vez subsistemas caóticos) supone un espacio abonado para creatividad elevada a la máxima potencia. Por tanto, se abre ante nuestros ojos un mundo de posibilidades que, a pesar de resultar abrumador, constituye un fenómeno fascinante. Pensemos que con la teoría del caos aplicada al aprendizaje en la Web 2.0, estamos haciendo referencia a que pequeñas “aportaciones” pueden generar grandes efectos (pensemos en el fenómeno del microblogging como Twitter), a que no es posible predecir en qué se traducirá el efecto de tales aportaciones (no existe control sobre la influencia de la “causa” sobre el “efecto”) y a que desconocemos cuándo, dónde y cómo ocurrirán estos cambios.

En resumen, gracias a la interacción entre usuarios, la Web 2.0 tiene un efecto multiplicador y desde un punto de vista subjetivo puede generar cambios cualitativos importantes en nuestra propia existencia como individuos (pensemos como ejemplo en la clásica travesura de mezclar en una botella dos elementos, relativamente inocuos, como papel de aluminio y amoniaco, y que como algunos habrán podido experimentar en sus años mozos, genera una reacción explosiva gracias a su interacción). En este punto no puedo olvidarme de otra teoría igualmente importante, el conectivismo de George Siemens, quien defiende, entre otros principios, que el aprendizaje es el proceso de conectar redes y fuentes de información….

Os dejo una cita que lei investigando sobre la teoría del caos o caología (y de la que no he conseguido averiguar su autor):

“Aprender a vivir en el caos no significa aprender a controlarlo, ni a predecirlo. Al contrario (…) somos parte del caos, no nos podemos considerar como elementos aparte”.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 697 seguidores