Web 3.0 y la sostenibilidad del ecosistema informativo
22 septiembre 2010 Deja un comentario
Tiempo estimado de lectura: 2 minutos
Hace unas décadas aparecía publicado en la revista Science un dilema, descrito por Garret Hardin, que posteriormente sería conocido como la tragedia de los comunes. Este dilema describe una situación en la cual “varios individuos, motivados solo por el interés personal y actuando independiente pero de manera racional, terminan por destruir un recurso compartido limitado —el común— a pesar de que este resultado es contrapuesto al interés de los mismos, ya sea como individuos o en conjunto.
Cito textualmente el ejemplo de Hardin (extraído de Wikipedia) ya que ayudará a clarificar el problema planteado:
“imagínese un pastizal cuyo uso es compartido entre un número cualquiera de individuos. Cada uno de esos pastores tiene un número dado de animales en ese pastizal. Los pastores observan que a pesar de ese uso, queda suficiente pasto no consumido como para pensar que se podría alimentar aún a más animales. Consecuentemente, uno tras otro lo hacen. Pero en algún punto de ese proceso de expansión de la explotación del pastizal, la capacidad de éste para proveer suficiente alimento para los animales es sobrepasada, consecuentemente, todos los animales perecen debido al agotamiento o sobreexplotación del recurso.”
Ya comentaba en otro post anterior que estamos expuestos a una sobrecarga cognitiva continuada debido a la inflación informativa de la Red, por tanto, el recurso al que aludo en este caso (la Web 2.0) lejos de agotarse, crece de manera incesante y exponencial. A diario aparecen cientos de aplicaciones, miles de post, millones de twitts… Se publica por doquier y sobre cualquier tema y, a veces, sin un sentido comunitario, sin un objetivo que vaya más allá que cubrir el propio deseo narcisista de quien desea verse representado en la Web (como algunos preconizan, “si no apareces en Google, no existes”). Parece que lo importante es hacerse presente sea como sea y esto lleva a publicar a pesar de caer en la reiteración de temas, en el plagio indiscriminado, en la falta de rigor y en otros males endémicos de la Red que causan la “infoxicación”. Esto inevitablemente tiene un efecto devaluador, pero nadie en su sano juicio se plantearía proponer restricciones en el uso que hacemos de la Web, ya que eso supondría atentar contra la libertad del individuo. Es precisamente el carácter abierto, cooperativo y comunitario el que permite que este “recurso” se regenere cada día, y crezca de manera imparable. Y no olvidemos otro rasgo distintivo, la “neutralidad en la Red”, que permite equiparar a particulares, empresas, partidos políticos, etc. sin hacer distinciones de ningún tipo. Dicho de otro modo, a priori, ninguno cobra más protagonismo que otro si no es por la decisión personal de quien decide consultar unos determinados contenidos en detrimento de otros.
En definitiva, la Red como facilitadora de un flujo constante de información, no es un recurso limitado (no en el sentido del pastizal), y, por tanto, no cabe plantear que debamos preservarlo limitando el número de personas que pueden acceder al mismo o imponiendo controles sobre su uso, todo lo contrario. No obstante, sí corremos el riesgo de perdernos en la inmensidad de referencias que nos devuelven los buscadores y que lo convierten en un sistema caótico e inmanejable (ya escribí otro post sobre “Aprendizaje, web 2.0 y teoría del caos”).
Por otro lado, me viene a la memoria una afirmación que he escuchado en más de una ocasión “Internet, más que autopista de la información, es un camino de cabras”. No creo que esta afirmación aluda únicamente a la velocidad de las conexiones (aspecto, junto con las tarifas, en los que España no sale muy bien parada en comparación con otros países) sino también a las “piedras” y obstáculos que encontramos en el camino, y que afectan a la Red, globalmente. Ante este panorama, caben varias opciones, la primera de ellas es trasmitir valores y actitudes a los usuarios para que favorezcan la sostenibilidad de este ecosistema informativo, y la segunda, desarrollar mecanismos que nos permitan nutrir nuestras búsquedas en la Web con nodos de información verdaderamente significativos para nosotros, la ansiada web 3.0.
Os dejo un video sobre los servicios de este nuevo horizonte web. Espero que sea de vuestro interés.




