e-Learning, redes sociales e inteligencia interconectada

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Fuente: http://www.sxc.hu/

La calidad de nuestro aprendizaje depende de la calidad de nuestras conversaciones y de nuestras fuentes. Esta frase que podría ser avalada por muchos de los teóricos de la educación del siglo XXI, en realidad no representa nada nuevo si tenemos en cuenta que ya en el año 387 a. de C., Platón proponía como método de estudio el ejercicio dialéctico. La práctica constante de la reflexión y la evaluación de las creencias mediante la confrontación de ideas con otros participantes permitía alcanzar una comprensión crítica y profundizada de las cuestiones planteadas. A esto debemos añadir que a lo largo de nuestra historia se han ido incorporando tecnologías y herramientas que han potenciado este proceso de comunicación entre pares, y por tanto, facilitando el aprendizaje generativo a partir de estas relaciones.

Pensemos que desde nuestros orígenes incorporamos el uso de imágenes y letras para comunicarnos allí donde el ser humano estuviese presente (dibujando en cuevas, tallando láminas, reproduciendo libros a mano, imprimiéndo siglos más tarde,…). Hemos creado diferentes sistemas de medida, hemos inventado el ábaco, el telescopio, el microscopio, la calculadora. Pero posiblemente nada sea comparable con el impacto que las tecnologías de la información están causando sobre el aprendizaje. Bien es cierto que inicialmente el uso de las TIC no representó cambios en el paradigma educativo sino únicamente en los medios empleados. Basta solo con analizar los primeros años en el sector del e-learning. Inicialmente, la Web fue considerada como un simple canal de distribución de contenidos “paquetizados”. Se sustituyó el aula física por una plataforma, se cambiaron los libros por contenidos multimedia y en algunos casos, el formador reproducía los métodos propios del enfoque conductista del aprendizaje. Pero hoy, tras años de maduración, cada vez existe más consenso en que la tecnología en el aprendizaje no es una cuestión instrumental sino metodológica. En este sentido, me parece una afirmación preclara lo que Stephen Downes ya decía en 2008:

“El modelo de e-learning, de aprendizaje basado en el contenido, producido por publicadores, organizado y estructurado en cursos y consumido por los estudiantes está agotado. Los nuevos modelos apuestan por la apertura. Se acabaron los jardines vallados: las redes sociales y de contenidos distribuidos a través de servicios son el futuro.”

Los entornos virtuales de aprendizaje que tradicionalmente han estado centrados en los contenidos, ahora pasan a estarlo en torno a los usuarios. Las personas están en el centro de todo. Este axioma apoya la idea de que el contenido es dinámico, se construye individualmente gracias a la interacción con otros y fluye libremente.

En este ecosistema digital cada vez más complejo, el uso generalizado de las redes sociales está impregnando a la sociedad de una nueva forma de comunicarnos, de relacionarnos y de enfrentarnos a problemas locales y/o globales que representan un cambio cultural sin retorno. Por esta razón, las redes sociales representan una clara oportunidad para el sector de la formación en general y del elearning en particular. Entre otras cosas porque para los alumnos, las redes sociales se han convertido en su entorno natural y es allí donde se generan los contenidos y las conversaciones que más les interesan (y ya no es una cuestión de jóvenes). Ante esta nueva realidad, parece necesario descentralizar el protagonismo del formador para aprovechar las capacidades y experiencias de todas las personas implicadas en una determinada acción formativa. Bajo mi punto de vista, el objetivo es impulsar el cambio de redes de ocio a redes de cultura, pasando del aprendizaje aislado, individual, al aprendizaje colectivo, colaborativo.

Citando textualmente un interesante libro de Don Tapscott y Anthony D. Williams, Wikinomics;

La era de la inteligencia interconectada en red es una era de oportunidades. No se trata solo de la interconexión en red de la tecnología, sino de la interconexión en red de los seres humanos mediante la tecnología. No es una era de maquinas inteligentes, sino de seres humanos que, mediante redes, combinan su inteligencia conocimientos y creatividad para conseguir avances en la creación de riqueza y el desarrollo social. Es una era de nuevas y enormes oportunidades, con un potencial inimaginable.

Ahora bien, no podemos pensar o al menos yo no lo hago, que por incorporar el uso de redes sociales en la formación vayamos a lograr un impacto inmediato. Es de todos bien sabido que la brecha de la participación es una realidad, nos plantea serios retos y no existen fórmulas mágicas. Por tanto, aún tenemos mucho camino por recorrer para fertilizar las conversaciones en el contexto educativo. Se me antoja que una posible estrategia para superar esta brecha de la participación es incorporar la capa lúdica de la que ya he hablado en alguna ocasión. ¿Cuál es tu opinión? ¿Se te ocurren más estrategias?…Otra cuestión a plantearnos es si en la formación debemos hacer uso de las redes sociales mayoritarias (Facebook, Twitter, …) o si por el contrario tiene más sentido crear redes sociales privadas y específicas para un determinado programa formativo. ¿Qué opinas?

Para concluir os dejo el enlace a una presentación que hice en Prezi sobre “eLearning y Redes Sociales”.

¿Qué es el e-learning? ¿Hacia dónde vamos?

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El uso, y en algunos casos abuso, del lenguaje técnico provoca a menudo una brecha en la comunicación. En este empeño por compartir mis limitados conocimientos fruto de la experiencia no quisiera caer en este error. Si nos detenemos a analizar por un momento situaciones cotidianas como ver la televisión, escuchar la radio, pedir información sobre un determinado producto o servicio,  y no digo ya mantener una reunión de trabajo multidisciplinar, nos daremos cuenta de que en ciertas ocasiones emisor y receptor no emplean un mismo código. Con frecuencia, el pudor a mostrar aquello que no dominamos o que desconocemos inhibe uno de los principales actos que nos ayudan a aprender, preguntar.

Hacer preguntas es prueba de que se piensa. Rabindranath Tagore (1861-1941)

Por esta razón, en este post intento dibujar con mano torpe pero segura, un lienzo en el que los trazos de contenido que he aportado durante todo este tiempo cobren mayor sentido. Ésta es la razón por la que, de manera extraordinaria y solo por esta vez, no incluyo referencias a otros blogs ya que mi intención ha sido fundir en uno solo mis reflexiones acerca de este tema. Pido disculpas por ello. En cualquier caso, en cada uno de los artículos enlazados sí encontraréis otras fuentes que aportan un punto de vista complementario. Dicho esto, me gustaría empezar por una presentación que utilizaba hace algunos años para explicar en qué consiste la metodología e-learning.

En todo este tiempo han ido apareciendo nuevos términos y nuevos escenarios de aprendizaje que han contribuido a perfilar el rol del formador, de los alumnos y de la propia tecnología. Esta evolución ha favorecido que la dimensión virtual del aprendizaje adquiera diferentes formatos que van desde la formación e-learning al modelo híbrido, también conocido como modalidad blended-learning, pasando por el m-learning, t-learning, etc. En cualquier caso, al margen de esta diversificación de la oferta y simplificando la cuestión, podemos ver que la creación de comunidades virtuales empieza a considerarse como el complemento ideal para profundizar en los contenidos tratados en el formato presencial. Dicho esto, propongo alejar de nuestra mente el estéril debate de si es mejor una modalidad u otra. Toda modalidad es útil y tiene sentido cuando es fruto de un análisis previo de las necesidades de un determinado proyecto formativo. Partiendo de este planteamiento, soy el primero en reconocer que el sector del e-learning debe reinventarse. ¿En qué me apoyo para hacer esta afirmación? Pues en el hecho de que durante mucho tiempo hemos asumido que la tecnología cubriría por si misma algunas de las lagunas que ha mostrado la formación presencial en ciertos contextos. Pero nada más lejos de la realidad. El elemento técnico es tan solo un facilitador al servicio de la educación. Por esta razón es necesario desterrar viejos fantasmas del e-learning y proponer la  innovación metodológica como respuesta a las necesidades no cubiertas hasta el momento.

Por otro lado, poniéndome en el lado del sector privado, creo que debemos ser muy conscientes de la revolución que representa la entrada en escena de una masa creciente e imparable de amateurs. Todos ellos tienen a su alcance herramientas y capacidad para ofrecer contenidos dignos de ser consumidos. La consecuencia no es otra que la de que en unos años nadie pagará por lo que gratis se pueda obtener, y parece evidente que contenidos multimedia, manuales, actividades de evaluación, etc. no escapan a esta difusión gratuita. ¿Cuál es la solución? Que las empresas de formación busquen en los intangibles su valor diferencial, permitiendo discriminar entre la formación de pago y aquella que no lo es.

Retomando el tema de la innovación educativa, hace falta que nos preguntemos qué enseñar, a quienes, quien, cuándo, dónde y cómo. Sirva solo como ejemplo que, en respuesta al cómo empiezan a correr ríos de tinta acerca de la gamificación, una forma de integrar la capa lúdica en la formación e-learning. Y es que empezamos a comprender la íntima relación entre emoción y aprendizaje. De ahí la importancia de incorporar juegos o las dinámicas presentes en ellos para facilitar el proceso de aprendizaje. Pensemos solo por un momento en que pudiésemos ayudar a las personas generando las mismas experiencias flow que permiten los videojuegos

Por otro lado, hablar de e-learning es hablar de aprendizaje en la web 2.0, lo que supone mucho más que colgar contenidos de una plataforma. En un entorno caótico como es el ecosistema digital, el usuario (el no-alumno en palabras de Piscitelli en su proyecto Facebook) es el eje sobre el que deben girar todos los elementos que permiten el andamiage cognoscitivo. En este sentido, y asumiendo el necesario protagonismo de la persona en su proceso de aprendizaje, resulta ilusionante hablar, por ejemplo, de los entornos personales de aprendizaje. Por tanto, si la persona está en el centro de todo, se desprende que las soluciones “enlatadas” no son la mejor respuesta formativa. Pero para atender estas necesidades individuales estamos avocados a saber qué está ocurriendo durante su proceso de aprendizaje, cómo se enfrenta a los contenidos, cómo interactua con el entorno de aprendizaje y con los demás usuarios, etc. Pues bien, para cubrir este aspecto parece evidente que debemos recurrir a las analíticas de aprendizaje. Apasionante lo que nos espera en los próximos años…

¿Y qué sucede con el formador?
Obviamente todo lo anterior plantea retos profesionales para llegar a ser un genuino formador 2.0, porque como apuntaba en otro post, el hábito no hace al monje. Tengamos presente que la incesante aparición de herramientas y servicios que ofrece la Web ha diversificado los posibles escenarios de aprendizaje y muestra de ello es la simbiosis que se crea entre el e-learning y las redes sociales. En este sentido, coincidiremos en que incorporar el elemento social en cualquier proceso educativo es un factor clave. Pero en este caótico ecosistema digital, la importancia de saber gestionar los contenidos cobra mayor sentido en nuestros días por la sobrecarga cognitiva a la que estamos expuestos de manera irremediable. Las nuevas tecnologías han precipitado que la información crezca de manera exponencial. En este sentido, el formador debe ser el faro que ilumine en esta aventura del saber (no ya como experto, sino como guía, asesor, compañero de viaje….) y ser un buen profesional de la formación puede inclinar la balanza a favor del éxito académico de un proyecto. Pero para alcanzar este objetivo debemos preguntarnos insistentemente con espíritu crítico y analítico por qué algunos alumnos abandonan la formación e-learning.


Por qué algunos alumnos abandonan la formación eLearning y cómo evitarlo

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En uno de los interesantes debates de Linkedin en los que intento aprender y hacer alguna modesta aportación, hemos estado comentando entre varios compañeros del sector (@Fjsalcedo, @danizeppelin, @MameCasas@RosarioRodri, @fer_delosrios, @inmapv, @hablelearning@Rosellustrator…) las posibles razones que impulsan a una parte de los alumnos a abandonar los cursos de elearning. Permitidme que os resuma algunos de los motivos que se han ido compartiendo:

  • Diseño escasamente motivante de los contenidos (desactualización, contenidos demasiado genéricos que no aportan nada nuevo, escasa o nula presencia de elementos multimedia, etc.).
  • Imposibilidad de descargar el contenido en versión imprimible.
  • Ausencia de feedback por parte del formador.
  • Carencia de actividades que sean realmente significativas para las necesidades que presenta el alumnado.
  • Escasa personalización de los contenidos (contenidos enlatados al más puro estilo “café para todos”).
  • Excesivo intervalo de tiempo de transcurre entre la solicitud para realizar un curso y fecha en la que éste da comienzo (sobre todo en algunos cursos subvencionados).
  • Falta de motivación del alumnado.
  • Baja usabilidad del sistema.
  • Fallos técnicos y demora en la resolución de incidencias.
  • Gratuidad de la formación (lo que no cuesta no se valora y esto puede traducirse en falta de implicación por parte algunos alumnos).

Obviamente el debate no tendría tanto interés si tan solo nos hubiésemos quedado en la mera crítica pero, por fortuna, no está siendo así y de hecho se han apuntado algunas ideas interesantes que podrían cubrir estas carencias. Algunas de las propuestas para evitar que los alumnos abandonen la formación eLearning han sido:

  • Permitir una auténtica personalización de la formación, es decir, que los contenidos se ajusten a las necesidades del individuo y que la plataforma sea lo suficientemente versátil como para ofrecer las herramientas que el alumno requiera (no impuestas).
  • Fomentar el feedback permanente hacia el alumnado dándole claves acerca de sus progresos.
  • Reducir al máximo los tiempos de respuesta del formador.
  • Fomentar el networking online dentro del propio curso.
  • Desarrollar contenidos que sean multidispositivo (PCs, tablets, smartphones, etc.).
  • Incorporar simulaciones que permitan poner en práctica los conocimientos adquiridos.
  • Dotar al entorno de formación de una capa lúdica que contribuya a incrementar la motivación y el grado de compromiso e implicación durante el mismo (si os interesa esta cuestión aquí podéis acceder a un post que dediqué al tema).
  • Crear dinámicas comunicativas eficaces, bien sea a través de los propios medios digitales o recurriendo a otros medios tradicionales como el teléfono o los mensajes de texto a través del móvil.
  • Incorporar sesiones presenciales cuando sea posible (modelo blended).
  • Ofrecer la posibilidad de que el alumno integre sus redes sociales en el propio entorno formativo.

Como veis, el tema sobre el que estamos debatiendo da mucho juego y debería ser un foco de atención permanente entre todos los que nos dedicamos a la formación, ya sea como proveedores o usuarios.

Antes de concluir este post, aprovecho para compartiros la traducción al castellano un esquema gráfico bastante clarificador que aparece en la presentación de slideshare de una de las compañeras que ha participado en el debate (@mrmaurizi). Se trata del modelo explicativo de la deserción de adultos en cursos online  propuesto por Park en 2007.

Para acceder al enlace de este hilo propuesto en Linkedin pulsa aquí.

Si os ha gustado estéticamente este gráfico, os diré que lo hice utilizando una aplicación llamada Upad. Abajo podéis ver un vídeo de la herramienta.

Gamification, una forma de integrar la capa lúdica en e-learning

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Gamification, un término de moda en diversos foros de Internet en 2011 y que a buen seguro continuará generando conversación en 2012, se está expandiendo como la espuma entre varios sectores que consideran esta tendencia como una nueva forma de atraer usuarios. Ahora bien, este término tan cool, ¿a qué se refiere exactamente? Pues tal como indica la propia Wikipedia consiste en emplear aspectos relacionados con la dinámica de los juegos en productos o servicios ajenos al sector del entretenimiento. El objetivo es mejorar la experiencia de usuario y dinamizar el consumo añadiendo esta capa lúdica. Por tanto, aplicar técnicas de gamification en la formación e-learning o en cualquier otro sector no consiste en utilizar un juego en sí (os enlazo un post anterior sobre “El juego como estrategia educativa en la formación de adultos”) sino emplear elementos propios de la mecánica del mismo y de la dinámica psicológica que se crea en torno a ellos.

Veamos un ejemplo

Posiblemente, el caso más conocido es el de la red social basada en la geolocalización, Foursquare, en la que podemos obtener diferentes insignias o badges conforme vamos haciendo check-ins en los lugares que visitamos (ver lista completa de insignias). La posibilidad de socializar dónde nos encontramos se convierte en un canal de viralización muy interesante para los establecimientos que tienen presencia en dicha red y posibilita a los propios usuarios opinar acerca de los mismos. Algunas empresas como Starbucks, conscientes de la importancia de que sus clientes estén satisfechos y compartan su opinión en las redes sociales, aprovechan esta aplicación para premiar a sus clientes más fieles con ofertas o descuentos.

 

Qué papel pueden jugar las insignias en la formación elearning

Las insignias, trofeos o premios no tienen valor intrínsecamente por lo que su carácter motivante lo obtienen a partir del contexto y del uso que hagamos de los mismos. Por tanto, lo primero que tenemos que evidenciar es que serían especialmente útiles en un proceso de formación colaborativo y social en el que los alumnos compartan un espacio de trabajo. Me atrevería a decir más. Sería recomendable que estos progresos o reconocimientos académicos representados a modo de insignias pudiesen tener repercusión más allá del entorno virtual de aprendizaje que estemos utilizando, es decir, permitir que esta información pueda ser compartida voluntariamente en las redes sociales. Esto supondría poder comunicar logros académicos de manera más o menos sutil y divertida. En los medios sociales, los trofeos, premios o insignias podríamos considerarlos como la “comida virtual” que permitiría satisfacer determinadas necesidades individuales que van desde la simple la inclinación narcisista, a la construcción de nuestra reputación digital como parte de una estrategia de branding personal. Pero más allá de esta simple aproximación, podríamos encontrar otras funciones especialmente útiles en el contexto educativo. Veámoslas….

¿Para qué sirven las insignias?

Asumiendo que para potenciar los logros educativos a través de un sistema de insignias previamente es necesario tener definido nuestro modelo pedagógico, su utilidad podría concretarse en los siguientes aspectos:

1. Orientar y establecer metas

Cuando establecemos que para obtener una determinada insignia es preciso alcanzar cierto nivel de destreza en una determinada competencia, o bien asimilar ciertos contenidos, lo que en realidad estamos haciendo es definir metas de aprendizaje. Por tanto, las insignias proporcionan una visión general, y en cierta medida tangible, de los siguientes aspectos:

  • Habilidades que pueden ejercitarse
  • Competencias que pueden alcanzarse
  • Actividades requeridas
  • Tipo de interacciones más valoradas, etc.

Así pues, el repertorio de insignias que diseñemos para un determinado contexto educativo indicará a los alumnos qué pueden conseguir durante este proceso de formación y cómo alcanzarlo. Cada uno de ellos de manera individual se convierte en responsable de rellenar su vitrina/perfil profesional con aquellos trofeos/competencias que le resulten más motivantes.

En consecuencia, como educadores tenemos una estrategia muy interesante para poder incidir en aquellos aspectos, no solo cognitivos sino también procedimentales y actitudinales que queramos potenciar más. Por ejemplo, que para conseguir determinadas insignias sea necesaria la participación y colaboración de otros (y cuando hablo de otros no me refiero únicamente a iguales que compartan el mismo espacio educativo, sino a las infinitas posibilidades de aprendizaje fuera del entorno formal).  Otro posible ejemplo si queremos que los alumnos conozcan todas las herramientas de las que dispone un determinado entorno de aprendizaje sería diseñar… ¿una insignia de “Explorador”? Las posibilidades son infinitas.

2. Status y afirmación

Las insignias informan a los demás de los logros que hemos ido obteniendo sin que llegue a ser un alarde explícito. Por tanto proporcionan status dentro de la comunidad educativa. Además, dado que cada insignia representa una habilidad o bloque de contenidos, aquellas que poseemos nos definen ante los demás porque conforma nuestros intereses y expertise. Cuando se muestran, los compañeros pueden obtener información sobre los conjuntos de habilidades de los demás, los niveles de participación, etc. De hecho, podrían diseñarse insignias con un planteamiento individual (conocimientos adquiridos, etc.) y otras con una significación más social y colaborativa, es decir, habilidades o competencias que se adquieren mediante la participación con otros, como adelantaba en el punto anterior. Ante este abanico de posibilidades podríamos encontrar alumnos con un perfil orientado a la consecución de metas individuales y otros más orientados a la colaboración.

3. Establecer grupos de afinidad

Dado que las insignias pueden ser interpretadas en clave de intereses o rasgos de personalidad, permiten que los usuarios se agrupen y se relacionen por intereses o afinidades. Pueden proporcionar un sentido de solidaridad y aumentar la identificación positiva del grupo a través de la percepción de la similitud entre un individuo y el grupo. 

4. Evocadoras del aprendizaje

Por simple asociación de estímulos, la insignia puede servir para recordar al alumno la experiencia que le llevó a conseguirla y rememorar los momentos de aprendizaje. Podremos coincidir o no en este supuesto poder evocador, pero lo que sí parece seguro es que no generan efectos negativos sobre la memoria ¿verdad?

Muestra del interés que empieza a despertar la gamificación del aprendizaje es la iniciativa Open Badges impulsada por Mozilla y MacArthur Foundation. El principal objetivo consiste en proporcionar un sistema de reconocimiento mediante insignias  de las habilidades y logros adquiridos dentro y fuera de los circuitos formales de la educación, como se aprecia en la imagen.

Algunos consejos finales

Un entorno colaborativo de formación debería permitir que los propios participantes pudiesen mantener cierto control sobre lo que sucede en dicho espacio. Así pues, sería recomendable incorporar un sistema de puntuación abierto a los alumnos para que estos pudiesen votar libremente determinadas variables relacionadas con la obtención de las insignias. Por ejemplo, si creamos una insignia que reconozca la calidad de las aportaciones que realiza el alumno, la valoración que hagan los demás debería ser tenida en cuenta.

Por otro lado, hablando de obtener insignias o trofeos competenciales, ten presente la importancia de proporcionar al alumno feedback acerca del grado de ejecución y progreso que va obteniendo en este proceso. La razón es bien sencilla. Las personas suelen multiplicar sus esfuerzos cuando perciben que su objetivo está cerca.

Ya para terminar me gustaría someter a tu juicio una última apreciación. Si usas este tipo de capa lúdica para impulsar el aprendizaje de los alumnos, centra tu estrategia en lograr que lo divertido sea el proceso para alcanzar estos objetivos educativos. La insignia solo es un simple recurso al servicio de la formación.

Si este planteamiento te resultó interesante te invito a que compartas tus ideas ;)

Otros post relacionados:

Posibilidades educativas de Google+

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Duración videos: 3 minutos aprox.
Duración audio: 60 minutos

Parece inevitable que los entornos educativos virtuales utilizados en e-learning, las denominadas plataformas, pasen a mejor vida en los próximos años o al menos, es previsible que la estructura cerrada y rígida presente en la mayor parte de las soluciones existentes en el mercado, evolucione hacia otros formatos más abiertos, democráticos y personalizables por parte del usuario (dicho sea de paso, estos atributos son precisamente los rasgos esenciales de los PLE). Mucho se habla también de la importancia de hibridar el aprendizaje formal con el informal, de extender nuestro aprendizaje más allá del camino preestablecido que impone cualquier institución educativa, del potencial creativo que inunda la Red y de la fuerza imparable que representa la inteligencia colectiva mediante la producción entre iguales.

Pues bien, desde hace solo unos días, con la aparición de Google+ (aun en versión beta) en el panorama de las redes sociales, se abre ante los usuarios una alternativa al gigante Facebook, pero ¿qué puede hacer Google para lograr una migración masiva de usuarios desde las entrañas de su rival? Mejorar lo que Facebook ya ofrece en estos momentos e incorporar nuevas funcionalidades que atraigan a los usuarios. La respuesta no por simple es fácil, ya que precisamente Google ha fracasado estrepitosamente en ocasiones anteriores (véase Google Wave, Google Buzz,…). Ahora bien, aunque el reto es enorme por competir con una red social que ya posee más de 700 millones de usuarios, quisiera centrarme en analizar las posibilidades educativas de Google+ ya que me parecen particularmente interesantes.

¿Qué características tiene esta red social para convertirse en un entorno formativo de consideración?

Como no podía ser de otra forma al hablar de formación, educación, aprendizaje, etc. lo importante es que los usuarios se encuentren un entorno cómodo en el que puedan gestionar fácilmente sus contenidos e interacciones. Deben sentir este espacio como propio, y por tanto, seguro. En este sentido, el control de la privacidad constituye un requisito indispensable si pretendemos que una red social sirva de soporte para más escenarios que  los ya habituales de conversación entre pares. En este sentido, Google+ permite organizar a nuestros contactos mediante la creación de “Círculos”. Estos círculos representan grupos que podemos definir según nuestros propios criterios. El resultado es una especie de “sociograma” que servirá para establecer los límites de nuestra privacidad o la audiencia con la que deseamos compartir nuestros mensajes en el momento de enviarlos, así como la información que deseamos recibir. Por otro lado, resulta destacable el hecho de que podamos “asegurar” nuestras publicaciones de modo que impidamos que sean compartidas por nuestros contactos. De esta forma estaremos evitando que sean vistas por personas que no queremos o que incluso no forma parte de nuestros contactos.

Desde una perspectiva educativa, me atrevo a valorar muy positivamente las posibilidades que tiene esta forma de organización  ya que nos permite integrar en nuestra red comunidades de aprendizaje categorizadas por temáticas. Al fin y al cabo, en Google+ podemos gestionar diferentes ámbitos de relación en un espacio de trabajo común, sobre el que podemos ir pivotando en base a nuestras preferencias. Esta cualidad y que podamos segmentar el público con el que compartimos nuestros contenidos son verdaderamente interesantes…

Otra de las herramientas que enriquecen el potencial educativo de Google+ se llama “Intereses”. A través de esta opción, el usuario puede crear sus propios criterios de búsqueda para estar actualizado mediante la información que Google tiene indexada (noticias, blogs, vídeos, etc.).Ya he destacado en otras entradas el vertiginoso ritmo con el que evolucionan los contenidos de la mayor parte de las áreas del saber y cómo la Red permite un aprendizaje continuado gracias a la rápida actualizacion de dichos contenidos y del fácil acceso a los mismos.

Por otro lado, de manera complementaria y con carácter más colaborativo y social encontramos las “Recomendaciones”. Mediante este este marcador social que Google ha incorporado en su buscador, todos los enlaces que hayamos señalado en nuestras búsquedas con el botón “+1” aparecerán en nuestro perfil y servirá para que otros usuarios vean nuestras recomendaciones. Ésta información será muy útil para que nuestros resultados en las búsquedas y en las de nuestros contactos resulten realmente significativos. Para ello, Google parte de la premisa fundamental de que compartimos afinidad con los intereses y contenidos de las personas con las que nos relacionamos. En definitiva, para una misma búsqueda, personas distintas obtendrán resultados distintos.

Otro factor positivo de Google+ es la integración con otras aplicaciones como Google Reader, Docs, Calendar, Picasa, etc. Así pues, el carácter multifuncional presente en la estrategia de Google para esta red social será especialmente útil para aquellos que ya hagan uso de estas aplicaciones. Por otro lado, el acceso a cada una de estas aplicaciones resulta rápido y sencillo mediante una barra de navegación emplazada en la zona superior de la pantalla.

Finalmente, como herramienta novedosa y exclusiva de esta red social encontramos “Quedadas” (Hangout), un servicio de videochat que nos permite mantener una conversación con hasta diez usuarios y que también posibilita la visualización simultánea de videos de Youtube. ¿Novedosa? no tanto (salvo por el ámbito de aplicación, una red social). ¿Exclusiva? Parece que este tipo de herramienta solo constituirá un valor diferencial por unos días ya que todo apunta a que Facebook también presentará su herramienta de videoconferencia de manera inminente. Facebook nunca lo permitiría y, de hecho, ya ha presentado públicamente su propia herramienta. Si alguien desea conocer las diferencias entre ambas soluciones, aquí os enlazo otro post sobre el tema. En cualquier caso, al margen de estas consideraciones, pensemos en lo útil que puede resultar de cara a un proceso de formación el que varias personas puedan comunicarse mediante “telepresencia” y comentar un contenido, una práctica, una trozo de película, etc. que se encuentre alojado en este canal de videos.

No quisiera pasar por alto otro aspecto esencial en cualquier desarrollo tecnológico, la usabilidad.  En este sentido,  mi impresión acerca de Google+ es muy favorable teniendo presente que esta cualidad puede convertirse en un factor de exclusión para usuarios poco avanzados. Así las cosas, este nuevo entorno continúa con la filosofía de Google de utilizar interfaces limpios y con opciones accesibles a un solo golpe de vista. En este apartado, Facebook debería “darle una pensadita”… Otra característica muy positiva es la ausencia de publicidad pero ¿apostáis algo a que este planteamiento cambiará si consiguen el éxito esperado?

Primeras reacciones

Las primeras reacciones a mi alrededor han sido de cierto miedo y recelo acerca de la privacidad de nuestros datos y contenidos y de cómo Google podría indexarlos. No obstante, como he comentado anteriormente, ésta es precisamente una de las cualidades que convierten a Google+ en el alumno aventajado de su clase. En cualquier caso, también reconozco que la preocupación por la privacidad no está en la mente de todos los usuarios, por lo que a priori no creo que sea un factor determinante para una gran mayoría, aunque sí un atractor para ciertos usuarios concienciados y con cierto nivel de exigencia.

Otra barrera de penetración importante  puede ser la migración de usuarios desde otras redes sociales ya existentes. De hecho, para muchos, la percepción puede ser que deben comenzar desde cero y que perderían gran parte del tejido social que ya hayan construido en otras redes como Facebook.

En resumen, a pesar de las posibilidades educativas que he citado en este post de manera resumida, parece que aún faltan por dilucidar otras muchas cuestiones por lo que habrá que estar expectantes a las reacciones de los internautas cuando Google+ sea lanzado sin restricciones de acceso ahora que Google+ ya está disponible para cualquier usuario que desee formar parte de esta comunidad.

Por último, os dejo con un audio procedente de la Campus Party 2011 en el que se debatió sobre esta red social.

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