¿Qué es el e-learning? ¿Hacia dónde vamos?

Tiempo aproximado de lectura: 2 minutos

El uso, y en algunos casos abuso, del lenguaje técnico provoca a menudo una brecha en la comunicación. En este empeño por compartir mis limitados conocimientos fruto de la experiencia no quisiera caer en este error. Si nos detenemos a analizar por un momento situaciones cotidianas como ver la televisión, escuchar la radio, pedir información sobre un determinado producto o servicio,  y no digo ya mantener una reunión de trabajo multidisciplinar, nos daremos cuenta de que en ciertas ocasiones emisor y receptor no emplean un mismo código. Con frecuencia, el pudor a mostrar aquello que no dominamos o que desconocemos inhibe uno de los principales actos que nos ayudan a aprender, preguntar.

Hacer preguntas es prueba de que se piensa. Rabindranath Tagore (1861-1941)

Por esta razón, en este post intento dibujar con mano torpe pero segura, un lienzo en el que los trazos de contenido que he aportado durante todo este tiempo cobren mayor sentido. Ésta es la razón por la que, de manera extraordinaria y solo por esta vez, no incluyo referencias a otros blogs ya que mi intención ha sido fundir en uno solo mis reflexiones acerca de este tema. Pido disculpas por ello. En cualquier caso, en cada uno de los artículos enlazados sí encontraréis otras fuentes que aportan un punto de vista complementario. Dicho esto, me gustaría empezar por una presentación que utilizaba hace algunos años para explicar en qué consiste la metodología e-learning.

En todo este tiempo han ido apareciendo nuevos términos y nuevos escenarios de aprendizaje que han contribuido a perfilar el rol del formador, de los alumnos y de la propia tecnología. Esta evolución ha favorecido que la dimensión virtual del aprendizaje adquiera diferentes formatos que van desde la formación e-learning al modelo híbrido, también conocido como modalidad blended-learning, pasando por el m-learning, t-learning, etc. En cualquier caso, al margen de esta diversificación de la oferta y simplificando la cuestión, podemos ver que la creación de comunidades virtuales empieza a considerarse como el complemento ideal para profundizar en los contenidos tratados en el formato presencial. Dicho esto, propongo alejar de nuestra mente el estéril debate de si es mejor una modalidad u otra. Toda modalidad es útil y tiene sentido cuando es fruto de un análisis previo de las necesidades de un determinado proyecto formativo. Partiendo de este planteamiento, soy el primero en reconocer que el sector del e-learning debe reinventarse. ¿En qué me apoyo para hacer esta afirmación? Pues en el hecho de que durante mucho tiempo hemos asumido que la tecnología cubriría por si misma algunas de las lagunas que ha mostrado la formación presencial en ciertos contextos. Pero nada más lejos de la realidad. El elemento técnico es tan solo un facilitador al servicio de la educación. Por esta razón es necesario desterrar viejos fantasmas del e-learning y proponer la  innovación metodológica como respuesta a las necesidades no cubiertas hasta el momento.

Por otro lado, poniéndome en el lado del sector privado, creo que debemos ser muy conscientes de la revolución que representa la entrada en escena de una masa creciente e imparable de amateurs. Todos ellos tienen a su alcance herramientas y capacidad para ofrecer contenidos dignos de ser consumidos. La consecuencia no es otra que la de que en unos años nadie pagará por lo que gratis se pueda obtener, y parece evidente que contenidos multimedia, manuales, actividades de evaluación, etc. no escapan a esta difusión gratuita. ¿Cuál es la solución? Que las empresas de formación busquen en los intangibles su valor diferencial, permitiendo discriminar entre la formación de pago y aquella que no lo es.

Retomando el tema de la innovación educativa, hace falta que nos preguntemos qué enseñar, a quienes, quien, cuándo, dónde y cómo. Sirva solo como ejemplo que, en respuesta al cómo empiezan a correr ríos de tinta acerca de la gamificación, una forma de integrar la capa lúdica en la formación e-learning. Y es que empezamos a comprender la íntima relación entre emoción y aprendizaje. De ahí la importancia de incorporar juegos o las dinámicas presentes en ellos para facilitar el proceso de aprendizaje. Pensemos solo por un momento en que pudiésemos ayudar a las personas generando las mismas experiencias flow que permiten los videojuegos

Por otro lado, hablar de e-learning es hablar de aprendizaje en la web 2.0, lo que supone mucho más que colgar contenidos de una plataforma. En un entorno caótico como es el ecosistema digital, el usuario (el no-alumno en palabras de Piscitelli en su proyecto Facebook) es el eje sobre el que deben girar todos los elementos que permiten el andamiage cognoscitivo. En este sentido, y asumiendo el necesario protagonismo de la persona en su proceso de aprendizaje, resulta ilusionante hablar, por ejemplo, de los entornos personales de aprendizaje. Por tanto, si la persona está en el centro de todo, se desprende que las soluciones “enlatadas” no son la mejor respuesta formativa. Pero para atender estas necesidades individuales estamos avocados a saber qué está ocurriendo durante su proceso de aprendizaje, cómo se enfrenta a los contenidos, cómo interactua con el entorno de aprendizaje y con los demás usuarios, etc. Pues bien, para cubrir este aspecto parece evidente que debemos recurrir a las analíticas de aprendizaje. Apasionante lo que nos espera en los próximos años…

¿Y qué sucede con el formador?
Obviamente todo lo anterior plantea retos profesionales para llegar a ser un genuino formador 2.0, porque como apuntaba en otro post, el hábito no hace al monje. Tengamos presente que la incesante aparición de herramientas y servicios que ofrece la Web ha diversificado los posibles escenarios de aprendizaje y muestra de ello es la simbiosis que se crea entre el e-learning y las redes sociales. En este sentido, coincidiremos en que incorporar el elemento social en cualquier proceso educativo es un factor clave. Pero en este caótico ecosistema digital, la importancia de saber gestionar los contenidos cobra mayor sentido en nuestros días por la sobrecarga cognitiva a la que estamos expuestos de manera irremediable. Las nuevas tecnologías han precipitado que la información crezca de manera exponencial. En este sentido, el formador debe ser el faro que ilumine en esta aventura del saber (no ya como experto, sino como guía, asesor, compañero de viaje….) y ser un buen profesional de la formación puede inclinar la balanza a favor del éxito académico de un proyecto. Pero para alcanzar este objetivo debemos preguntarnos insistentemente con espíritu crítico y analítico por qué algunos alumnos abandonan la formación e-learning.


Por qué algunos alumnos abandonan la formación eLearning y cómo evitarlo

Tiempo estimado de lectura: 1 minuto

En uno de los interesantes debates de Linkedin en los que intento aprender y hacer alguna modesta aportación, hemos estado comentando entre varios compañeros del sector (@Fjsalcedo, @danizeppelin, @MameCasas@RosarioRodri, @fer_delosrios, @inmapv, @hablelearning@Rosellustrator…) las posibles razones que impulsan a una parte de los alumnos a abandonar los cursos de elearning. Permitidme que os resuma algunos de los motivos que se han ido compartiendo:

  • Diseño escasamente motivante de los contenidos (desactualización, contenidos demasiado genéricos que no aportan nada nuevo, escasa o nula presencia de elementos multimedia, etc.).
  • Imposibilidad de descargar el contenido en versión imprimible.
  • Ausencia de feedback por parte del formador.
  • Carencia de actividades que sean realmente significativas para las necesidades que presenta el alumnado.
  • Escasa personalización de los contenidos (contenidos enlatados al más puro estilo “café para todos”).
  • Excesivo intervalo de tiempo de transcurre entre la solicitud para realizar un curso y fecha en la que éste da comienzo (sobre todo en algunos cursos subvencionados).
  • Falta de motivación del alumnado.
  • Baja usabilidad del sistema.
  • Fallos técnicos y demora en la resolución de incidencias.
  • Gratuidad de la formación (lo que no cuesta no se valora y esto puede traducirse en falta de implicación por parte algunos alumnos).

Obviamente el debate no tendría tanto interés si tan solo nos hubiésemos quedado en la mera crítica pero, por fortuna, no está siendo así y de hecho se han apuntado algunas ideas interesantes que podrían cubrir estas carencias. Algunas de las propuestas para evitar que los alumnos abandonen la formación eLearning han sido:

  • Permitir una auténtica personalización de la formación, es decir, que los contenidos se ajusten a las necesidades del individuo y que la plataforma sea lo suficientemente versátil como para ofrecer las herramientas que el alumno requiera (no impuestas).
  • Fomentar el feedback permanente hacia el alumnado dándole claves acerca de sus progresos.
  • Reducir al máximo los tiempos de respuesta del formador.
  • Fomentar el networking online dentro del propio curso.
  • Desarrollar contenidos que sean multidispositivo (PCs, tablets, smartphones, etc.).
  • Incorporar simulaciones que permitan poner en práctica los conocimientos adquiridos.
  • Dotar al entorno de formación de una capa lúdica que contribuya a incrementar la motivación y el grado de compromiso e implicación durante el mismo (si os interesa esta cuestión aquí podéis acceder a un post que dediqué al tema).
  • Crear dinámicas comunicativas eficaces, bien sea a través de los propios medios digitales o recurriendo a otros medios tradicionales como el teléfono o los mensajes de texto a través del móvil.
  • Incorporar sesiones presenciales cuando sea posible (modelo blended).
  • Ofrecer la posibilidad de que el alumno integre sus redes sociales en el propio entorno formativo.

Como veis, el tema sobre el que estamos debatiendo da mucho juego y debería ser un foco de atención permanente entre todos los que nos dedicamos a la formación, ya sea como proveedores o usuarios.

Antes de concluir este post, aprovecho para compartiros la traducción al castellano un esquema gráfico bastante clarificador que aparece en la presentación de slideshare de una de las compañeras que ha participado en el debate (@mrmaurizi). Se trata del modelo explicativo de la deserción de adultos en cursos online  propuesto por Park en 2007.

Para acceder al enlace de este hilo propuesto en Linkedin pulsa aquí.

Si os ha gustado estéticamente este gráfico, os diré que lo hice utilizando una aplicación llamada Upad. Abajo podéis ver un vídeo de la herramienta.

mLearning, aprender está en tu mano

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos
Duración audio: 25 minutos aprox.

El m-learning se está revelando como la modalidad que más auge cobrará en los próximos años en el sector de la formación gracias al alto grado de penetración que tienen estos dispositivos  entre usuarios de todo tipo.  Pero al margen de los usos educativos que  comenzamos a vislumbrar, casi todos podríamos coincidir en que los smartphones representan uno de los nichos de mercado más interesantes para los próximos años como canal  de venta complementario a los medios tradicionales. De hecho, muchos sectores productivos están empezando a desarrollar estrategias comerciales en base a las posibilidades que ofrece la geolocalización ligada a los smartphones,  ya que  esta cualidad puede  servir como catalizador de los servicios y productos que  necesitamos en un momento y lugar determinados, pero no quiero desviarme del tema…

Retomando el tema que nos ocupa en este post,  es preciso considerar que  la  importancia creciente del m-learning se ve  favorecida  por dos fenómenos consustanciales a nuestros días, en primer lugar, la evolución tecnológica que se traduce en mayores prestaciones y un menor coste de adquisición, y en segundo lugar, la tendencia demográfica. En relación con esto último, me parece importante considerar el efecto que tiene el continuo proceso migratorio hacia las zonas urbanas en detrimento de los ámbitos rurales. De hecho, las ciudades europeas albergan el 80% de la población europea. Estos desequilibrios provocan la aparición de colapsos en determinados servicios como el trasporte, la sanidad, etc. provocando que ciertos aspectos de nuestra vida cotidiana nos obligan a tener que soportar largas esperas. Precisamente en estos momentos es cuando cobra mayor sentido el consabido adagio de “el tiempo es oro”, es decir, la necesidad  de optimizar nuestro tiempo en pos de aprovechar cada minuto de nuestra existencia. Así las cosas, cuando hablamos de aprovechar esos “tiempos muertos”, cada uno de nosotros puede darle un sentido distinto, desde ver fotos, leer correos o tweets,  escuchar música, o formarse.

¿Y qué sucede con la conectividad a Internet?

Al igual que se han abaratado los dispositivos móviles, las tarifas de datos resultan cada vez más económicas. Pero incluso al margen del tipo de acceso a datos que tengamos contratado, se abre ante nosotros una amplia variedad de iniciativas que promueven el acceso gratuito a redes Wifi en aquellos lugares en los que se congregan muchas personas. Por ejemplo, la red de autobuses públicos urbanos de Madrid (EMT) comenzó hace unos meses a incorporar este servicio entre sus usuarios (ver noticia). Y además de esta iniciativa en el sector trasportes, existen otras que han hecho posible ofrecer acceso gratuito en parques, centros públicos, etc. En definitiva, lo que antes solo era posible para unos pocos debido a las abusivas tarifas de las compañías telefónicas, ahora se está convirtiendo en un servicio público más. En definitiva, estar conectados en momentos que hasta ahora habían sido improductivos es una realidad accesible para un mayor número de personas.

Volviendo a las posibilidades educativas de los dispositivos móviles (cuestión que ya traté en otro post), es ilusionante observar cómo cada día aparecen nuevas aplicaciones que enriquecen este interesante escenario para el desarrollo personal y profesional. Ahora bien, en este proceso de migración educativa hacia dichos terminales  falta un ingrediente esencial, la adaptación de los contenidos y estrategias didácticas a estos nuevos formatos de difusión.  No podemos caer en el error de pensar que lo que funciona como entorno de formación para un PC, es aplicable igualmente a un smartphone o a una tableta. En resumen, existe un mercado importante, unas necesidades que cubrir, y ahora toca a los desarrolladores (públicos o privados, empresas o particulares) crear productos o soluciones adaptados a estos nuevos medios.

No obstante, un último factor que no debemos olvidar es que esta diversidad de dispositivos y sistemas está frenando el ritmo al que se desarrolla el m-learning debido a la falta de compatibilidad entre los mismos. Por ejemplo, recientemente se ha lanzado al mercado Windows Phone 7, otro sistema operativo móvil que viene a añadirse a los ya existentes, entre los que destacan iOS y Android. En resumidas cuentas, el mlearning nos plantea diversos retos que van desde el aspecto púramente metodológico y conceptual hasta el más tecnológico, como acabamos de ver.

Recientemente, la empresa en la que trabajo, Formación Digital, ha lanzado la versión móvil de su entorno de aprendizaje. Os dejo el enlace de descarga por si queréis conocerla: pulsa aquí.

Para terminar, os enlazo un podcast por si deseáis ampliar información sobre este nuevo escenario educativo.

mLearning: nómadas hiperconectados y aprendizaje ubicuo

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos
Duración video: 5 minutos

Hablar de mLearning es hablar del potencial educativo de los dispositivos móviles que portamos a diario y que nos permiten estar hiperconectados en nuestro nomadismo cotidiano. No quiero enredarme citando cifras sobre el grado de penetración de estos dispositivos, ya que todos sabemos o podemos intuir que estos aparatos que van inundando nuestras vidas, son cada vez más sofisticados y su coste tiende a ser menor. En los últimos años, la tendencia ha sido que aquello que comenzó siendo un artículo tecnológico al alcance de unos pocos, hoy ha pasado a ser un artículo de consumo más.

Los curiosos que quieran ver un incesante baile de cifras sobre el uso de la tecnología móvil podéis pinchar aquí. Solo por destacar un dato que me parece particularmente interesante citaría que en algunos países y economías emergentes, el móvil constituye la principal vía de acceso a Internet. Por su parte, la consultora Morgan Stanley defiende que en un horizonte temporal de 5 años, el número de usuarios que accedan a la Red desde los dispositivos móviles superará al que acceda vía PC (os vinculo aquí una interesante presentación de slideshare sobre el tema).

 La “mente auxiliada” por dispositivos móviles

Según afirma Daniel Bell, estas “tecnologías individuales” son instrumentos que amplían nuestras capacidades mentales, ya que la máquina permite a la mente automatizar y simplificar tareas, nos facilita la comunicación, proporciona información estructurada para tomar decisiones, etc. El impacto de esta tecnología está siendo de tal relevancia que conceptos como el de inteligencia o competencia se están viendo modificados por la propia estructura de la sociedad digital. Empezamos a aceptar que lo importante no es ya almacenar información en nuestra memoria sino saber localizar y gestionar ese conocimiento altamente distribuido, haciendo uso de los dispositivos a nuestro alcance. ¿Podría este fenómeno actuar como limitador de nuestras capacidades cognitivas o simplemente experimentamos una nueva configuración mental como parte de un proceso evolutivo mediado por las nuevas tecnologías? Me temo que éste es tema para otro post…

Aprendiendo mediante el  móvil

De forma paralela a la incesante comercialización de nuevos y sofisticados modelos de tablets, smartphones, etc. en los dos últimos años se está produciendo una mejora sustancial en la usabilidad de estos dispositivos ya que la aparición de aplicaciones nativas los convierte en un entorno cómodo y amigable. No es un tema baladí, ni mucho menos. La ubicuidad en el acceso a contenidos no sería percibida ni valorada por los usuarios de no ser porque estos terminales  y sus aplicaciones proporcionan una buena experiencia de usuario. Pues bien, parece que cada vez somos más las personas que nos regocijamos en el uso de estos dispositivos. En esta dirección apuntan algunas estadísticas que indican que un 78% de las personas con smartphone busca información en el mismo momento de la compra. Podríamos hablar aquí largo y tendido sobre cómo el “prosumidor” está cambiando el modelo de negocio en casi todos los sectores…

Pero igual que comparamos precios o buscamos datos de un determinado producto, también podemos consultar información sobre un cuadro o un autor cuando visitamos un museo, exposición,  o asistimos a un espectáculo. En definitiva, nos lanzamos de lleno, a menudo sin ser conscientes de ello, a la esfera del aprendizaje informal y contextual. Suena bien y “sabe” mejor, porque ya sabemos que este tipo de aprendizaje es el que integramos y retenemos con más facilidad.

Uso del móvil en las aulas

Reflexionando sobre este aspecto albergo pocas dudas sobre la necesidad de integrar estos dispositivos en el entorno educativo formal. Creo que debemos ser conscientes de que los alumnos que inundan las aulas están habituados desde su más tierna infancia a procesar y gestionar la información en base a estas herramientas. Pensemos que una parte importante de las experiencias de aprendizaje (no me refiero a las formales) de estos alumnos están ligadas al uso de tecnología digital. Bien es cierto que se trata de un fenómeno relativamente reciente, pero cada generación ha adoptado unos patrones distintos a la hora de enfrentarse a la formación, dependiendo de las herramientas a su alcance, de los valores sociales y culturales del momento y de la idiosincrasia propia del individuo. En este sentido, el escenario actual está marcado por un fuerte componente tecnológico, por la alta competitividad, y por un conocimiento distribuido en permanente crecimiento y actualización (donde además resulta difícil encontrar verdades universales). Con estos ingredientes en la coctelera, la adopción y normalización de estos dispositivos dentro del sistema educativo tradicional parece no ya recomendable sino necesaria.

Resulta desalentador observar que para jóvenes y no tan jóvenes, unos terminales con posibilidades educativas tan claras son utilizados casi exclusivamente en su aspecto lúdico pero ¿qué sucedería si combinamos lo lúdico con lo formativo? ¿acaso no es el sueño inalcanzado que hemos imaginado tantas veces a la hora de realizar un curso?. Bien es cierto que la literatura al respecto aún es escasa y las experiencias pocas, pero la velocidad a la que está evolucionando la tecnología móvil y sus aplicaciones permiten vislumbrar un panorama motivador e ilusionante en el uso educativo de estos dispositivos. Ahora bien, en mi modesta opinión, considero que la tecnología por sí misma no genera un salto cualitativo en la calidad de la formación y en los aprendizajes del alumno si no es fruto de una estrategia educativa. Por tanto, ahí el primer paso, es decir, definir el protagonismo y los usos de estas herramientas para, en combinación con el resto de elementos, alcanzar los objetivos formativos planteados.

No quisiera terminar este post sin compartir algún recurso que os permita ampliar información sobre este tema, de modo que os dejo el título de un libro recientemente publicado y escrito en castellano que describe algunas de estas cuestiones. Se trata de “Mobile Learning. Los dispositivos móviles como recursos educativo”, una obra que puede ser de interés para aquellas personas que deseen tener una primera toma de contacto con el mLearning.

Y por último, os dejo un video en inglés bastante ilustrativo de lo que he intentado trasladaros en estas líneas:

Breadcrumb, una nueva herramienta de Google Lab

Tiempo estimado de lectura: 1 minuto

El laboratorio de pruebas de Google (Google Lab) ha publicado la versión beta de una nueva herramienta para la creación de m-learning. Dicha herramienta, llamada Breadcrumb, permite crear simulaciones y contenidos.  Según anuncian los desarrolladores, esta herramienta innovadora permitirá a los usuarios crear variedad de aplicaciones para m-learning. Además, ponen de relieve cualidades como que es infinitamente escalabe, fácil de manejar y con contenidos que serán reutilizables en smartphones o PCs. De momento, poco más podemos saber pero para los que tengáis interés en acudir al sitio de pruebas de  Google Labs, aquí os dejo el enlace.

Aprovechando esta noticia, para aquellos que no lo conozcan, el laboratorio de Google es el espacio que destina esta compañía a publicar pequeños proyectos que los propios usuarios puedan probar. Los proyectos que se publican son concebidos por los empleados de Google, ya que disponen de un 20% de su jornada para desarrollar estos proyectos propios. Este espacio les permite poner a prueba sus “inventos” y recibir opiniones directamente de los usuarios.

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