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Aunque la tendencia a compartir está en cada uno de nosotros, quizá ahora se ha magnificado esta cualidad gracias a las redes sociales. Esto nos hace comportarnos como un enjambre en el que nuestras interacciones son al mismo tiempo origen y consecuencia. Origen porque este sumatorio de interacciones nos convierte en un sistema tremendamente dinámico e inteligente. Y, al mismo tiempo, el incremento de las mismas es consecuencia directa de este sistema porque se convierte en un entorno capaz de seducir a personas que, hasta este momento, no han sido conscientes de esta nueva forma de inteligencia colectiva.
Un ejemplo de esta inteligencia colectiva tuvo lugar el pasado 21 de octubre en Sevilla. Un evento llamado #Sevillasemueve en el que se dieron cita emprendedores, empresarios y, en general, todos aquellos con ganas de aprender y compartir en el entorno de los Social Media. La temática fue tan diversa como las personas que allí se dieron cita (física o virtualmente, ya que se retrasmitió por streaming y Twitter), dando lugar a un auténtico ágora como en la época griega (salvo que las tablillas de madera o arcilla de antaño ahora han pasado a ser ipads, iphones y demás gadgets).
Mi impresión del evento fue muy positiva por todo lo anterior y, aunque tuve la oportunidad de participar activamente impartiendo un taller de Prezi y aportando mi opinión sobre la “Gamificación del aprendizaje” en uno de los Tapas & Tweets, si tuviese que destacar algo me quedaría con la experiencia social de poder conversar con personas plagadas de inquietudes y ganas de emprender, que miran de frente y sin titubeos a la actual crisis económica. Creo que por un momento llegué a descubrir el secreto de este espíritu emprendedor: la PASIÓN por un proyecto.
Que la fuerza sea con ellos y que, entre todos, podamos crear una colmena en la que poder crecer como personas y como sociedad.
Fotos tomadas por Álvaro Olmo.




