Finalista en el premio Espiral 2012

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Sin haber cumplido todavía los dos añitos de vida, este blog ha tenido la enorme fortuna de haber sido reconocido con un accésit en el premio Espiral 2012. Este premio que consiste en un galardón para premiar la labor divulgativa en el ámbito de la educación, ha contado este año con más de 1900 candidaturas repartidas entre diversas categorías.

Al margen del orgullo que siento por este guiño que recibo por parte de compañeros del sector educativo, me gustaría añadir que mi mayor premio es el tiempo que pasáis leyendo mis reflexiones.

En mi modesta opinión considero que la mejor forma de inteligencia colectiva es aquella en la que cada uno de nosotros comparte sus ideas publicando con la libertad e independencia que nos ofrece la Web, en la esperanza de contribuir a un mundo mejor. No perdemos ni regalamos nuestro tiempo, lo invertimos en construir la sociedad que queremos.

Dicho lo anterior, solo puedo daros las GRACIAS e intentar seguir dando dar lo mejor de mi.

e-Learning, redes sociales e inteligencia interconectada

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Fuente: http://www.sxc.hu/

La calidad de nuestro aprendizaje depende de la calidad de nuestras conversaciones y de nuestras fuentes. Esta frase que podría ser avalada por muchos de los teóricos de la educación del siglo XXI, en realidad no representa nada nuevo si tenemos en cuenta que ya en el año 387 a. de C., Platón proponía como método de estudio el ejercicio dialéctico. La práctica constante de la reflexión y la evaluación de las creencias mediante la confrontación de ideas con otros participantes permitía alcanzar una comprensión crítica y profundizada de las cuestiones planteadas. A esto debemos añadir que a lo largo de nuestra historia se han ido incorporando tecnologías y herramientas que han potenciado este proceso de comunicación entre pares, y por tanto, facilitando el aprendizaje generativo a partir de estas relaciones.

Pensemos que desde nuestros orígenes incorporamos el uso de imágenes y letras para comunicarnos allí donde el ser humano estuviese presente (dibujando en cuevas, tallando láminas, reproduciendo libros a mano, imprimiéndo siglos más tarde,…). Hemos creado diferentes sistemas de medida, hemos inventado el ábaco, el telescopio, el microscopio, la calculadora. Pero posiblemente nada sea comparable con el impacto que las tecnologías de la información están causando sobre el aprendizaje. Bien es cierto que inicialmente el uso de las TIC no representó cambios en el paradigma educativo sino únicamente en los medios empleados. Basta solo con analizar los primeros años en el sector del e-learning. Inicialmente, la Web fue considerada como un simple canal de distribución de contenidos “paquetizados”. Se sustituyó el aula física por una plataforma, se cambiaron los libros por contenidos multimedia y en algunos casos, el formador reproducía los métodos propios del enfoque conductista del aprendizaje. Pero hoy, tras años de maduración, cada vez existe más consenso en que la tecnología en el aprendizaje no es una cuestión instrumental sino metodológica. En este sentido, me parece una afirmación preclara lo que Stephen Downes ya decía en 2008:

“El modelo de e-learning, de aprendizaje basado en el contenido, producido por publicadores, organizado y estructurado en cursos y consumido por los estudiantes está agotado. Los nuevos modelos apuestan por la apertura. Se acabaron los jardines vallados: las redes sociales y de contenidos distribuidos a través de servicios son el futuro.”

Los entornos virtuales de aprendizaje que tradicionalmente han estado centrados en los contenidos, ahora pasan a estarlo en torno a los usuarios. Las personas están en el centro de todo. Este axioma apoya la idea de que el contenido es dinámico, se construye individualmente gracias a la interacción con otros y fluye libremente.

En este ecosistema digital cada vez más complejo, el uso generalizado de las redes sociales está impregnando a la sociedad de una nueva forma de comunicarnos, de relacionarnos y de enfrentarnos a problemas locales y/o globales que representan un cambio cultural sin retorno. Por esta razón, las redes sociales representan una clara oportunidad para el sector de la formación en general y del elearning en particular. Entre otras cosas porque para los alumnos, las redes sociales se han convertido en su entorno natural y es allí donde se generan los contenidos y las conversaciones que más les interesan (y ya no es una cuestión de jóvenes). Ante esta nueva realidad, parece necesario descentralizar el protagonismo del formador para aprovechar las capacidades y experiencias de todas las personas implicadas en una determinada acción formativa. Bajo mi punto de vista, el objetivo es impulsar el cambio de redes de ocio a redes de cultura, pasando del aprendizaje aislado, individual, al aprendizaje colectivo, colaborativo.

Citando textualmente un interesante libro de Don Tapscott y Anthony D. Williams, Wikinomics;

La era de la inteligencia interconectada en red es una era de oportunidades. No se trata solo de la interconexión en red de la tecnología, sino de la interconexión en red de los seres humanos mediante la tecnología. No es una era de maquinas inteligentes, sino de seres humanos que, mediante redes, combinan su inteligencia conocimientos y creatividad para conseguir avances en la creación de riqueza y el desarrollo social. Es una era de nuevas y enormes oportunidades, con un potencial inimaginable.

Ahora bien, no podemos pensar o al menos yo no lo hago, que por incorporar el uso de redes sociales en la formación vayamos a lograr un impacto inmediato. Es de todos bien sabido que la brecha de la participación es una realidad, nos plantea serios retos y no existen fórmulas mágicas. Por tanto, aún tenemos mucho camino por recorrer para fertilizar las conversaciones en el contexto educativo. Se me antoja que una posible estrategia para superar esta brecha de la participación es incorporar la capa lúdica de la que ya he hablado en alguna ocasión. ¿Cuál es tu opinión? ¿Se te ocurren más estrategias?…Otra cuestión a plantearnos es si en la formación debemos hacer uso de las redes sociales mayoritarias (Facebook, Twitter, …) o si por el contrario tiene más sentido crear redes sociales privadas y específicas para un determinado programa formativo. ¿Qué opinas?

Para concluir os dejo el enlace a una presentación que hice en Prezi sobre “eLearning y Redes Sociales”.

8 consejos para elegir tu formación en Social Media

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Fuente: http://www.sxc.hu

La formación en Social Media se ha convertido en una burbuja dentro del panorama educativo. Cursos por doquier, expertos que brotan hasta de debajo de las piedras y promesas laborales que son el anzuelo ideal para captar alumnos en medio de una situación tan compleja como la actual. Por esa razón me gustaría compartir contigo algunas reflexiones/consejos que espero puedan ayudarte a separar el grano de la paja, o lo que es lo mismo, a discernir entre la formación que realmente te capacita para ejercer esta profesión y aquella que solo persigue arrancarte un puñado de euros.

Algunas preguntas que deberías saber responder antes de tomar una decisión podrían ser las siguientes:

1. ¿Por qué y para qué necesito esta formación?

Tener un conocimiento cercano y veraz de cómo funcionan las principales redes sociales y cómo relacionarnos en estas comunidades de usuarios puede reportarte ingentes beneficios sea cual sea tu profesión. Pero no lo hagas porque está de moda o porque suena “cool”. Realizar cursos no es como coleccionar insignias de Foursquare.

2. ¿Qué me aporta el curso que no pueda encontrar libremente por la Red?

Soy de los que piensa que nadie tiene en exclusividad el santo grial de los Social Media. El conocimiento se genera cada día, cada minuto, cada segundo y además fluye libremente por la Red. Ahora bien, fruto de la enorme dispersión que encontramos en Internet, la autopista de la información puede transformarse en un camino de cabras. Quizá un curso pueda ser la brújula que necesitas para tu formación, al menos inicialmente.

3. ¿Pagas por acceder a buenos contenidos o simplemente por obtener un título que te abra puertas profesionalmente?

Si eres de los que piensa que un simple título o diploma será tu salvoconducto en el mercado de trabajo, alguien te ha contado una milonga. Aprovecha para aprender en cada oportunidad que se te presente, ya sea un curso, una conversación, un comentario en la Red….

4. ¿Puedo contactar con alumnos que hayan realizado ese curso con anterioridad?

Aunque “nadie escarmienta en cabeza ajena”, al menos podrías escuchar lo que otros tengan que decir. Si lees las opiniones de otros usuarios cuando vas a hacer un viaje, qué no deberías mirar si lo que te estás jugando es tu empleabilidad.

5. ¿Qué modalidad te interesa más?

Formación presencial, e-learning o mixta pueden ser igual de eficaces. Todo dependerá de cómo te guste trabajar y de la experiencia que tenga la empresa en dicha modalidad. Una empresa que sea un referente en la formación en Social Media en cursos online, no tiene porqué ofrecerte la misma calidad docente en modalidad presencial y viceversa. Piensa que son medios distintos que requieren metodologías y dinámicas de trabajo diferentes.

6. ¿Cuál es la actividad digital de los profesores del curso?

Se supone que van a enseñarte a manejar los medios sociales, a gestionar comunidades de usuarios, a comunicarte eficazmente con ellos… Para enseñar primero hay que saber. Qué menos que analizarles y sacar tus propias conclusiones.

7. ¿Tiene sentido el itinerario formativo? ¿Encaja con tu nivel previo de conocimientos?

Reflexiona sobre los contenidos del curso. Centrar el curso únicamente en el manejo de herramientas no te aportará gran cosa. En palabras de Charlen Li, los Social Media tienen más que ver con la antropología, la comunicación, y en definitiva, con personas, que con simples herramientas.

8. ¿Cuál es el sistema de evaluación del curso?

Analiza los criterios y métodos utilizados. Si solo te piden superar una serie de exámenes tipo test, mal empezamos. Si algo funciona en formación es aprender haciendo. En este sentido son puntos extra que te permitan crear un proyecto, realizar prácticas en empresas …

En definitiva, piensa en tu formación desde un enfoque integral, no apelando únicamente a lo que un curso te pueda aportar. El ecosistema digital puede ofrecerte tanto como estés dispuesto a asimilar. Solo hace falta una cosa, que tengas ganas de aprender.

¿Qué es el e-learning? ¿Hacia dónde vamos?

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El uso, y en algunos casos abuso, del lenguaje técnico provoca a menudo una brecha en la comunicación. En este empeño por compartir mis limitados conocimientos fruto de la experiencia no quisiera caer en este error. Si nos detenemos a analizar por un momento situaciones cotidianas como ver la televisión, escuchar la radio, pedir información sobre un determinado producto o servicio,  y no digo ya mantener una reunión de trabajo multidisciplinar, nos daremos cuenta de que en ciertas ocasiones emisor y receptor no emplean un mismo código. Con frecuencia, el pudor a mostrar aquello que no dominamos o que desconocemos inhibe uno de los principales actos que nos ayudan a aprender, preguntar.

Hacer preguntas es prueba de que se piensa. Rabindranath Tagore (1861-1941)

Por esta razón, en este post intento dibujar con mano torpe pero segura, un lienzo en el que los trazos de contenido que he aportado durante todo este tiempo cobren mayor sentido. Ésta es la razón por la que, de manera extraordinaria y solo por esta vez, no incluyo referencias a otros blogs ya que mi intención ha sido fundir en uno solo mis reflexiones acerca de este tema. Pido disculpas por ello. En cualquier caso, en cada uno de los artículos enlazados sí encontraréis otras fuentes que aportan un punto de vista complementario. Dicho esto, me gustaría empezar por una presentación que utilizaba hace algunos años para explicar en qué consiste la metodología e-learning.

En todo este tiempo han ido apareciendo nuevos términos y nuevos escenarios de aprendizaje que han contribuido a perfilar el rol del formador, de los alumnos y de la propia tecnología. Esta evolución ha favorecido que la dimensión virtual del aprendizaje adquiera diferentes formatos que van desde la formación e-learning al modelo híbrido, también conocido como modalidad blended-learning, pasando por el m-learning, t-learning, etc. En cualquier caso, al margen de esta diversificación de la oferta y simplificando la cuestión, podemos ver que la creación de comunidades virtuales empieza a considerarse como el complemento ideal para profundizar en los contenidos tratados en el formato presencial. Dicho esto, propongo alejar de nuestra mente el estéril debate de si es mejor una modalidad u otra. Toda modalidad es útil y tiene sentido cuando es fruto de un análisis previo de las necesidades de un determinado proyecto formativo. Partiendo de este planteamiento, soy el primero en reconocer que el sector del e-learning debe reinventarse. ¿En qué me apoyo para hacer esta afirmación? Pues en el hecho de que durante mucho tiempo hemos asumido que la tecnología cubriría por si misma algunas de las lagunas que ha mostrado la formación presencial en ciertos contextos. Pero nada más lejos de la realidad. El elemento técnico es tan solo un facilitador al servicio de la educación. Por esta razón es necesario desterrar viejos fantasmas del e-learning y proponer la  innovación metodológica como respuesta a las necesidades no cubiertas hasta el momento.

Por otro lado, poniéndome en el lado del sector privado, creo que debemos ser muy conscientes de la revolución que representa la entrada en escena de una masa creciente e imparable de amateurs. Todos ellos tienen a su alcance herramientas y capacidad para ofrecer contenidos dignos de ser consumidos. La consecuencia no es otra que la de que en unos años nadie pagará por lo que gratis se pueda obtener, y parece evidente que contenidos multimedia, manuales, actividades de evaluación, etc. no escapan a esta difusión gratuita. ¿Cuál es la solución? Que las empresas de formación busquen en los intangibles su valor diferencial, permitiendo discriminar entre la formación de pago y aquella que no lo es.

Retomando el tema de la innovación educativa, hace falta que nos preguntemos qué enseñar, a quienes, quien, cuándo, dónde y cómo. Sirva solo como ejemplo que, en respuesta al cómo empiezan a correr ríos de tinta acerca de la gamificación, una forma de integrar la capa lúdica en la formación e-learning. Y es que empezamos a comprender la íntima relación entre emoción y aprendizaje. De ahí la importancia de incorporar juegos o las dinámicas presentes en ellos para facilitar el proceso de aprendizaje. Pensemos solo por un momento en que pudiésemos ayudar a las personas generando las mismas experiencias flow que permiten los videojuegos

Por otro lado, hablar de e-learning es hablar de aprendizaje en la web 2.0, lo que supone mucho más que colgar contenidos de una plataforma. En un entorno caótico como es el ecosistema digital, el usuario (el no-alumno en palabras de Piscitelli en su proyecto Facebook) es el eje sobre el que deben girar todos los elementos que permiten el andamiage cognoscitivo. En este sentido, y asumiendo el necesario protagonismo de la persona en su proceso de aprendizaje, resulta ilusionante hablar, por ejemplo, de los entornos personales de aprendizaje. Por tanto, si la persona está en el centro de todo, se desprende que las soluciones “enlatadas” no son la mejor respuesta formativa. Pero para atender estas necesidades individuales estamos avocados a saber qué está ocurriendo durante su proceso de aprendizaje, cómo se enfrenta a los contenidos, cómo interactua con el entorno de aprendizaje y con los demás usuarios, etc. Pues bien, para cubrir este aspecto parece evidente que debemos recurrir a las analíticas de aprendizaje. Apasionante lo que nos espera en los próximos años…

¿Y qué sucede con el formador?
Obviamente todo lo anterior plantea retos profesionales para llegar a ser un genuino formador 2.0, porque como apuntaba en otro post, el hábito no hace al monje. Tengamos presente que la incesante aparición de herramientas y servicios que ofrece la Web ha diversificado los posibles escenarios de aprendizaje y muestra de ello es la simbiosis que se crea entre el e-learning y las redes sociales. En este sentido, coincidiremos en que incorporar el elemento social en cualquier proceso educativo es un factor clave. Pero en este caótico ecosistema digital, la importancia de saber gestionar los contenidos cobra mayor sentido en nuestros días por la sobrecarga cognitiva a la que estamos expuestos de manera irremediable. Las nuevas tecnologías han precipitado que la información crezca de manera exponencial. En este sentido, el formador debe ser el faro que ilumine en esta aventura del saber (no ya como experto, sino como guía, asesor, compañero de viaje….) y ser un buen profesional de la formación puede inclinar la balanza a favor del éxito académico de un proyecto. Pero para alcanzar este objetivo debemos preguntarnos insistentemente con espíritu crítico y analítico por qué algunos alumnos abandonan la formación e-learning.


Características de Lore (antes Coursekit) y cómo utilizarlo en el ámbito corporativo

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Después de analizar muchas plataformas durante años, me ha sorprendido gratamente el diseño y experiencia de usuario de  Lore (antes Coursekit) y quisiera compartir contigo algunas impresiones. Antes de continuar y para sentar las bases de lo que diré a continuación haré una pequeña aclaración: es un espacio web GRATUITO (primer punto a su favor).

Al margen de la cuestión económica, nada desdeñable en los tiempos que corren, no pretendo defender que sea el mejor entorno de aprendizaje que he visto hasta el momento porque las necesidades de cada empresa o institución educativa pueden ser muy variadas y, por tanto, requerir de un planteamiento metodológico y técnico distinto. Ahora bien, estoy convencido de que es una magnífico entorno para construir y compartir conocimiento que dará mucho que hablar en los próximos meses. Veamos algunas de sus características…

Como primera cuestión señalaría su diseño de interfaz extremadamente claro y limpio. No quiero decir con esto que se haya despreciado el aspecto estético. Muy al contrario, le han dado la importancia justa y necesaria para convertir a esta plataforma en un entorno de aprendizaje agradable a la vista, sin entorpecer o robar protagonismo a los contenidos. Nada de fuegos artificiales. El foco de atención está orientado hacia los contenidos que se pueden volcar a través de las herramientas que incorpora. Todo ello lo convierte en un espacio web con gran usabilidad.

Resumo brevemente sus elementos más destacables:

  • Visualización de contenidos en un “stream”. Similar al muro que encontramos en numerosas redes sociales como Facebook, Google+ o Twitter.
  • Genera conversación a través del intercambio fluido de ideas a partir de cada elemento de contenido.
  • Permite el “voto social” con el botón “Like”.
  • Puede embeber vídeos de diferentes servidores (Youtube, Vimeo, Hulu,….).
  • Autorrelleno de campos para libros recomendados con solo introducir el ISBN (además embebe la miniatura del libro).
  • La opción blog permite publicar post que contengan imágenes, vídeos, etc.
  • Filtrado de piezas de contenido en función de diferentes criterios de búsqueda (formato, fecha de publicación, tags, etc.).
  • Incorpora un buscador por palabras.
  • Cuaderno de calificaciones personalizable por el formador.
  • Ideal para trabajar online cuestiones que se hayan tratado durante sesiones presenciales.
  • Notificacionespush“.
  • Posibilidad de notificar por email las actualizaciones de contenido.
  • Matriculación masiva mediante link o a través de invitaciones personalizadas.

Pues bien, dicho lo anterior y aplicado a la realidad de una empresa, es el momento de plantearnos qué hacer con una herramienta de este calado. Algunos podrán pensar que es un entorno ideal para impartir cursos de formación. Obviamente es una posibilidad pero mi sugerencia tras analizar la herramienta es ir un paso más allá. Mi posición no estaría tan orientada hacia el enfoque dirigido de la formación, tal como se ha venido entendiendo hasta el momento, sino más bien en canalizar la energía creativa de una empresa, o mejor dicho, de las personas que la componen, a través de un espacio en el que poder compartir conocimientos y experiencia. Recordemos que “el 70% de lo que aprendemos proviene de nuestra experiencia en el puesto de trabajo y a través de comunidades informales de aprendizaje”.

El objetivo es provocar sinergias que vayan más allá de la propia estructura interna de una empresa. Dicho de otro modo, si extrapolamos al plano empresarial el concepto de inteligencia colectiva, es facilitar un cambio de cultura que significa una transición del “yo” al “nosotros”, es decir, dejar de hablar de los méritos o fracasos de un departamento concreto para empezar a hablar de lo que una comunidad global, en este caso la empresa, ha logrado. Porque al fin y a la postre todo está interconectado. En relación con  esto último,  os recomiendo la lectura de un fantástico libro, “Linked“, de Albert Lászlo Barabási.

Para descargar el primer capítulo del libro puedes pulsar aquí.

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