mLearning, aprender está en tu mano

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El m-learning se está revelando como la modalidad que más auge cobrará en los próximos años en el sector de la formación gracias al alto grado de penetración que tienen estos dispositivos  entre usuarios de todo tipo.  Pero al margen de los usos educativos que  comenzamos a vislumbrar, casi todos podríamos coincidir en que los smartphones representan uno de los nichos de mercado más interesantes para los próximos años como canal  de venta complementario a los medios tradicionales. De hecho, muchos sectores productivos están empezando a desarrollar estrategias comerciales en base a las posibilidades que ofrece la geolocalización ligada a los smartphones,  ya que  esta cualidad puede  servir como catalizador de los servicios y productos que  necesitamos en un momento y lugar determinados, pero no quiero desviarme del tema…

Retomando el tema que nos ocupa en este post,  es preciso considerar que  la  importancia creciente del m-learning se ve  favorecida  por dos fenómenos consustanciales a nuestros días, en primer lugar, la evolución tecnológica que se traduce en mayores prestaciones y un menor coste de adquisición, y en segundo lugar, la tendencia demográfica. En relación con esto último, me parece importante considerar el efecto que tiene el continuo proceso migratorio hacia las zonas urbanas en detrimento de los ámbitos rurales. De hecho, las ciudades europeas albergan el 80% de la población europea. Estos desequilibrios provocan la aparición de colapsos en determinados servicios como el trasporte, la sanidad, etc. provocando que ciertos aspectos de nuestra vida cotidiana nos obligan a tener que soportar largas esperas. Precisamente en estos momentos es cuando cobra mayor sentido el consabido adagio de “el tiempo es oro”, es decir, la necesidad  de optimizar nuestro tiempo en pos de aprovechar cada minuto de nuestra existencia. Así las cosas, cuando hablamos de aprovechar esos “tiempos muertos”, cada uno de nosotros puede darle un sentido distinto, desde ver fotos, leer correos o tweets,  escuchar música, o formarse.

¿Y qué sucede con la conectividad a Internet?

Al igual que se han abaratado los dispositivos móviles, las tarifas de datos resultan cada vez más económicas. Pero incluso al margen del tipo de acceso a datos que tengamos contratado, se abre ante nosotros una amplia variedad de iniciativas que promueven el acceso gratuito a redes Wifi en aquellos lugares en los que se congregan muchas personas. Por ejemplo, la red de autobuses públicos urbanos de Madrid (EMT) comenzó hace unos meses a incorporar este servicio entre sus usuarios (ver noticia). Y además de esta iniciativa en el sector trasportes, existen otras que han hecho posible ofrecer acceso gratuito en parques, centros públicos, etc. En definitiva, lo que antes solo era posible para unos pocos debido a las abusivas tarifas de las compañías telefónicas, ahora se está convirtiendo en un servicio público más. En definitiva, estar conectados en momentos que hasta ahora habían sido improductivos es una realidad accesible para un mayor número de personas.

Volviendo a las posibilidades educativas de los dispositivos móviles (cuestión que ya traté en otro post), es ilusionante observar cómo cada día aparecen nuevas aplicaciones que enriquecen este interesante escenario para el desarrollo personal y profesional. Ahora bien, en este proceso de migración educativa hacia dichos terminales  falta un ingrediente esencial, la adaptación de los contenidos y estrategias didácticas a estos nuevos formatos de difusión.  No podemos caer en el error de pensar que lo que funciona como entorno de formación para un PC, es aplicable igualmente a un smartphone o a una tableta. En resumen, existe un mercado importante, unas necesidades que cubrir, y ahora toca a los desarrolladores (públicos o privados, empresas o particulares) crear productos o soluciones adaptados a estos nuevos medios.

No obstante, un último factor que no debemos olvidar es que esta diversidad de dispositivos y sistemas está frenando el ritmo al que se desarrolla el m-learning debido a la falta de compatibilidad entre los mismos. Por ejemplo, recientemente se ha lanzado al mercado Windows Phone 7, otro sistema operativo móvil que viene a añadirse a los ya existentes, entre los que destacan iOS y Android. En resumidas cuentas, el mlearning nos plantea diversos retos que van desde el aspecto púramente metodológico y conceptual hasta el más tecnológico, como acabamos de ver.

Recientemente, la empresa en la que trabajo, Formación Digital, ha lanzado la versión móvil de su entorno de aprendizaje. Os dejo el enlace de descarga por si queréis conocerla: pulsa aquí.

Para terminar, os enlazo un podcast por si deseáis ampliar información sobre este nuevo escenario educativo.