IOR, cómo medir el impacto de relación en e-learning

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En la realidad empresarial que vivimos, abocada a la innovación permanente, necesitamos más que nunca de un faro que guíe el rumbo de nuestras actuaciones, como explicaré más adelante. Paradójicamente, gran parte de la actividad que realizamos las personas es hábito (se calcula que más del 80% de lo que hacemos en el día es  conducta aprendida, condicionada). Esta tendencia a la repetición se hace incluso más patente cuando analizamos lo que sucede en el ámbito laboral, donde la resistencia al cambio se convierte en un pesado lastre que ha llevado a más de una empresa a sumergirse en las oscuras aguas de la crisis. No obstante, por simple evolución y aprendizaje (ya sea en primera persona o bien de manera vicaria), vamos tomando conciencia de un paradigma protagonista en nuestros días “lo que ayer funcionó, hoy puede resultar inservible”, o al menos no nos permite llegar tan lejos como esperamos.

 

Nuestro entorno personal y profesional es tan dinámico que debemos evolucionar y adaptarnos a las nuevas circunstancias. En una sociedad que es capaz de cambiar el régimen político de un país a golpe de “muro” o de tweets, los profesionales de cualquier sector no podemos permanecer en estado de autocomplacencia por lo que hemos venido haciendo y ofreciendo desde hace años. Quizá las claves del éxito estaban sustentadas en falsos cimientos como la imposibilidad de elegir otros productos o servicios alternativos, el ámbito local o regional de nuestro mercado (no la aldea global en la que nos hemos convertido), la ausencia de espacios para la comunicación masiva entre usuarios (la opinión del consumidor final no tenía eco más allá de su entorno cercano) o porque no había posibilidad de interconectar nodos (empresas o personas) que diesen como resultado un  producto mejor.

 

Hace unos meses comencé a trabajar en un proyecto de Social Media que me ha permitido adentrarme en este interesante y complejo campo de trabajo. Una de las cuestiones en las que más insiste en una estrategia de Social Media consiste en la monitorización de todo lo que sucede alrededor de la marca. Este proceso de seguimiento y evaluación continua es el que nos ayuda a validar nuestra hoja de ruta. Por tanto, no se trata de recoger datos únicamente, sino de analizarlos para tomar decisiones. Haciendo un símil con el ámbito sanitario, es como tener a una persona controlada permanentemente por los aparatos que usamos en la sala de cuidados intensivos, para detectar o prevenir cualquier alteración que pueda afectar a su salud. Si el equipo de personas que manejan el instrumental son buenos profesionales, la metodología de trabajo resulta, cuanto menos, científica y una garantía de éxito. Pero no es menos cierto que esta dotación de recursos representa solo una parte. La otra, son todos aquellos factores ambientales ajenos a nuestro control y que interactúan directamente con nuestro organismo, incidiendo claramente en nuestra salud y en nuestra conducta.

 

Parece justificado, por tanto, que la monitorización forme parte de nuestras vidas. Pensemos que desde la óptica personal, todos nuestros actos persiguen un objetivo y todos nuestros esfuerzos buscan una recompensa, bien sea moral o material. En el caso de las empresas, la orientación a la obtención de un beneficio económico resulta obvia y es lo que nos obliga a expresar la inversión en términos de rentabilidad corporativa. En este sentido, uno de los indicadores que nos ha permitido hasta ahora determinar si hemos alcanzado estos objetivos de rentabilidad es calcular el ROI (Return Of Investment).

ROI = (beneficio obtenido – inversión) / inversión

 

Ahora bien, si nuestro negocio contemplase una estrategia en Social Media resulta evidente que tendríamos que añadir nuevas variables a esta fórmula analítica. Pensemos que en la web social lo importante es la relación que se establece con el usuario final, quienes comentan y valoran sus experiencias de consumo con el resto de usuarios de la Red, comparten sus inquietudes en relación a sus necesidades de productos y servicios, etc. En este contexto, a menudo tan intangible, se hace necesario utilizar una nueva ecuación, el IOR (Impact Of Relationship), que nos proporciona un indicador acerca del impacto que tienen nuestras actuaciones en Social Media, en base al tiempo que dedican los usuarios a interactuar con nuestra empresa o con nuestros contenidos, a la difusión de la marca, etc.

 

Estamos viviendo un proceso de integración de las redes sociales en todos los ámbitos de nuestras vidas, en el aspecto personal y profesional.  En el contexto formativo, también se hace patente su impacto ya que los alumnos hacen uso de ellas cada vez con más frecuencia, al margen de las propias instituciones educativas o de los formadores. Por tanto, es innegable que tenemos ante nosotros la oportunidad (no me gusta hablar de obligación) de participar y gestionar estas comunidades de alumnos. Desde mi experiencia, en el caso del e-learning, observo que en el perfil del formador se van agregando características propias del community manager (creación de comunidad, monitorización, etc.). En realidad no son nuevas características, sino aquellas que siempre debieron y deben estar (fomentar la conversación entre alumnos, la co-creación de nuevos materiales, el seguimiento de todo lo que acontece en la formación, etc.). No obstante, sí que es cierto que la aparición de estos nuevos entornos de relación en el contexto educativo, nos permite incorporar nuevos indicadores para valorar el éxito de la formación.

 

Por tanto, si aspiramos a realizar un proceso de formación integral en el que tengan cabida las redes sociales (propias de la institución educativa o integración con las ya existentes), debemos apoyar nuestra estrategia en fomentar la interacción y participación de los alumnos entre sí, y de estos con el equipo docente. De esta manera, podemos identificar una serie de  hitos o variables que nos devuelvan un indicador del impacto de relación (IOR) que ha tenido el curso. Algunas de estas variables podrían ser las que os detallo a continuación:

  • Artículos desarrollados por nosotros para el curso y que sean linkados por los alumnos
  • Menciones en redes sociales sobre nuestro curso o marca
  • Caso de que tengamos algún servicio de actualización de noticias, etc. mediante suscripción, ver el número de suscriptores
  • Índices de adhesión a las redes sociales de nuestra marca (caso de que se tengan creados estos perfiles)
  • Tiempo de permanencia y número de personas que interactúa dentro del curso mediante estas redes

Como decía antes, nos encontramos ante un tema complejo que aún en encuentra en un estadio incipiente, pero creo que nos abre nuevas vías para analizar el éxito de un proceso formativo.

Anatomía descriptiva de un proyecto de e-learning

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A menudo podemos encontrar curiosas coincidencias entre aspectos de la vida completamente dispares  que, sin embargo, esconden un funcionamiento y estructura con asombrosos paralelismos. Si hablamos del cuerpo humano y de un proyecto de e-learning, pocos alcanzarán a priori a vislumbrar su semejanza, pero analizando sus componentes y funcionamiento veremos que todo cobra sentido.

 

Sistema nervioso

Posee las funciones de control sobre el organismo. El sistema nervioso es capaz de recibir e integrar innumerables datos procedentes de los distintos órganos sensoriales. Es el responsable de funciones intelectivas como la memoria, las emociones o las voliciones. En un contexto empresarial, será el departamento de formación o  en su defecto el de recursos humanos, el encargado de asumir esta función. Detectar necesidades de formación, adoptar una respuesta emocional madura y provocar el impulso necesario con objeto de que el organismo comience a funcionar para enfrentarse a estas necesidades.  Particularmente importante la capacidad de recibir información. Como sabemos, ésta puede provenir del exterior, como cuando recibimos un impulso nervioso que nos indica que nos estamos quemando la mano al ponerla sobre una superficie caliente, o bien del interior, cuando el origen del impulso nervioso se encuentra dentro del propio organismo, caso de una contractura muscular. Las necesidades de formación pueden venir motivadas igualmente por condicionantes  externos o internos.

 

Otro aspecto interesante es el de la memoria. En base a la experiencia previa es como podemos modular nuestro comportamiento frente a situaciones futuras similares. Por tanto, el departamento de formación deberá monitorizar la experiencia formativa y evaluar los resultados obtenidos con el objetivo de mejorar en sucesivos proyectos.  De esta forma, una vez concluido éste, y también durante el desarrollo del mismo, habrá que plantearse si el proveedor de contenidos es el adecuado, si la plataforma reúne las herramientas necesarias, si el tutor realiza su trabajo acorde al modelo pedagógico previamente definido, etc. ya que todos estos factores pueden romper el equilibro homeostático del sistema.

 

Sistema circulatorio

En el cuerpo humano, este sistema es el encargado del trasporte de la sangre a través del cuerpo. Ésta recoge el oxígeno de los pulmones y los nutrientes del intestino. Si hablamos de formación e-learning, son las herramientas de interacción las que realizan esta labor. Representan auténticas autopistas por las que circula la energía necesaria para que el organismo se mantenga activo. Dado el carácter social que va cobrando la formación e-learning gracias a la aparición de nuevas herramientas y perfiles de usuario, es innegable que uno de los pilares de esta metodología debe sustentarse en que la información fluya de manera ágil, rápida y en todas las direcciones.

 

Sistema respiratorio

Es el encargado de aportar oxígeno a la sangre. Este componente procede del exterior del organism o y , p or tanto, en la formación e-learning viene a estar representado por todas aquellas partículas de información que e n riquecen el flujo de contenidos. Y claro está que cuanto más puro sea el oxígeno, mejor, por lo que habr á que filtrar adecuadamente todo lo que entra al organismo. Ya he hablado en alguna ocasión de la sobreab undancia d e información (recomiendo ver el post “Sobrecarga cognitiva: 3 reflexiones”), pero es un rasgo inherente a la Red, y que habrá que prestar enorme atención a la hora de gestionar esas fuentes de información externas (post, wikis, videos y podcast de 3º, etc.).

 

Sistema esquelético

Se trata del siste ma biológico que proporciona soporte y apoyo a los tejidos blandos y músculos en los organismos vivos. Si hablamos del aspecto estructural del elearning, coincidiremos en que es la plataforma o LMS el elemento que asume esta función. En relación con este “sistema esquelético” mi percepción es la siguiente. En el sector del e-learning, a menudo, actuamos como si evolucionar consistiese únicamente en incorporar herramientas novedosas a nuestra plataforma. Esta tendencia a la agregación de herramientas es, permitidme la comparación, engordar el cuerpo, añadiendo peso a una estructura ósea que por definición tiene que ser ágil y resistente para correr más y mejor. Es maravilloso disponer de una herramienta de videoconferencia pero ¿es útil en todos los cursos?. Resulta fantástico que los alumnos puedan acceder a un laboratorio virtual a través del LMS pero ¿lo usan y lo demandan nuestros alumnos? Si no se contempla el uso del chat en el modelo pedagógico y no se pretende fomentar la participación en tre los alumnos ¿conviene tenerlo? Me atrevería a decir más, ¿éstas y otras herramientas funcionan debidamente como para ser integradas con éxito en nuestro modelo formativo? Son cuestiones que conviene meditar, asumiendo como es lógico que cada acción formativa puede requerir un abordaje distinto desde el punto de vista técnico y pedagógico.

 

Sistema muscular

En nuestro cuerpo, este sistema está conformado por más de 600 músculos cuya función principal es generar movimiento, ya sea voluntario o involuntario. Este sistema, que está controlado por el sistema nervioso , permite que el esqueleto se mueva y mantenga su estabilidad. Pues bien, hablo de músculo pensando en la f unción tutorial. En conexión directa con el departamento de formación o con RRHH, el formador debe provocar el movimiento del sistema. Debe recoger el impulso del sistema nervioso, apoyarse en el sistema esquelético y usar el oxígeno que aporta el sistema respiratorio. En definitiva, diseñar una estrategia formativa que se adapte a necesidades concretas de los alumnos, emplear adecuadamente las herramientas que proporciona la plataforma, alimentarse de los recursos formativos de la Web y fomentar espacios de comunicación y colaboración.

 

Sistema reproductor

Es el conjunto de órganos que entre sus funciones principales tiene la reproducción. En el caso del ser humano, se trata además de una actividad asociada al placer del encuentro amoroso. Al margen de otras consideraciones culturales, el hecho de que sea una experiencia placentera hace que las probabilidades de repetir esta conducta aumenten considerablemente. En el caso del e-learning, y al igual que sucede en otros ámbitos, debemos proporcionar una experiencia de usuario satisfactoria. En el sector del e-learning pueden ser muchos los factores que menoscaben esta experiencia; contenidos mal diseñados, herramientas que no funcionen como es debido, formadores que no sean capaces de impactar positivamente en el alumno, etc. Por el contrario, otros muchos factores como incorporar simulaciones o serious games, entre otros, pueden contribuir a que el proceso de aprendizaje resulte una experiencia motivante y satisfactoria.

 

Sistema digestivo

Es el conjunto de órganos que tienen como función realizar la transformación de los alimentos para que puedan ser absorbidos y utilizados por el organismo. Pues bien, llegados a este punto, toca hablar de alimentación, y claro está, de contenidos. Existe una amplia variedad de ellos según la tecnología utilizada, el enfoque, la secuencia de visualización o el formato. Pero si hay una tendencia en el sector del e-learning es la de generar contenidos “enlatados”,  porque representan la comida rápida del sistema, productos precocinados y estándar.  No quiero decir con ello que sean productos nocivos ya que a menudo representan el camino más aconsejable para cubrir necesidades formativas que no requieran un desarrollo ad-hoc. Mi afirmación va en la línea de defender qu e esta “alimentación” debe ir siempre reforzada con otros productos más “ecológicos”, del mercado, es decir, lo más fresco y actual en relación a esos contenidos. De manera que retomo lo que explicaba en relación al aparato respiratorio, debemos gestionar adecuadamente todas aquellas partículas de información que se encuentran distribuidas por la Red en diferentes formatos y que enriquec en el contenido de una acción formativa.

 

Sistema excretor

Se trata del conjunto de órganos encargados de eliminar del organismo los productos de desecho. Generalizando la función sistémica de este aparato a lo que sucede en la metodología de e-learning, mi reflexión pasa por afirmar que podemos encontrar aspectos desechables en proyectos de este calibre, como una plataforma que no se ajusta a nuestras necesidades, contenidos mal elaborados o desactualizados, formadores que no dan respuesta a los requerimientos de los alumnos, etc. En cualquiera de estos casos, la reacción natural del organismo consiste en depurar dichos elementos. Por tanto, en un proyecto de e-learning,  aquello que no tenga un aporte positivo al funcionamiento del sistema debe ser descartado.

 

Visto lo anterior, bajo mi modesta opinión,  considero que un proyecto de e-learning funciona como un organismo vivo sobre el que actúan muchos y variados factores tanto exógenos como endógenos. Un sistema que debemos entender desde una perspectiva global, asumiendo que todo está interrelacionado. Como en el cuerpo humano, si alguno de estos sistemas no funciona bien, la persona verá mermada su calidad de vida y necesitará una terapia u operación para poder volver a su estado homeostático. Y tengamos en cuenta otra consideración. Este funcionamiento tiene que hacerse de manera coordinada para que el organismo pueda desarrollar tareas complejas. Pues bien, en e-learning, cada uno de sus componentes (contenidos, actividades, LMS, docentes, etc.) concurren en una misma función, el aprendizaje del individuo, y solo cuando ejercen su función de manera general y coordinada, logran que el sistema trabaje adecuadamente.

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