Epitafio: “Tu familia y amigos no te olvidarán,…. Internet tampoco”

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En una sociedad en la que podemos hacer público cualquier aspecto de nuestras vidas como la red de amigos, aficiones, fuentes de información que consultamos habitualmente, nuestra línea de pensamiento, etc.  con tan solo hacer un simple click de ratón, nos encontramos frente a un dilema a veces poco tenido en cuenta por la mayor parte de los usuarios, la perdurabilidad de toda esta información personal.

No es un tema baladí, ya que algunos ya han pagado un alto precio por no tener en cuenta esto. Según una reciente encuesta realizada por Microsoft, el 75 por ciento de los reclutadores y profesionales de recursos humanos en los EE.UU. dicen que sus empresas les obligan a hacer investigación en línea sobre los candidatos… En definitiva, la Red ofrece a los departamentos de RRHH un  mundo de posibilidades para ampliar sus posibilidades de gestión y obtención de datos acerca de empleados y candidatos.  Y si hablamos de tecnología como un concepto más amplio, en ciertos sectores de actividad es habitual desde hace tiempo el uso de la geolocalización para controlar sus flotas de vehículos, etc. En fin, cada uno que haga sus propios pronósticos para los años venideros. Como comentaba en un post anterior, vivimos en la era del Gran Hermano narrado por George Orwell.

Volviendo al tema que quería tratar en este post, conviene tomar conciencia de que en nuestro proceso evolutivo, con el paso de los años y ante determinados temas, nuestros gustos y opiniones varían sustancialmente respecto de lo que en etapas anteriores habían sido ideas inamovibles e incuestionables en nuestro fuero interno. Creo que nadie se extraña de esto ya que este tipo de cambios es lo que conocemos como “madurar”, o más bien, construir nuestra propia identidad. Un proceso natural que además dura toda la vida. Pero con las NNTT encontramos un elemento adicional, un nuevo espacio en el que también se hace necesario construir nuestra propia “identidad”, en este caso digital. Y con ello entra en juego una nueva variable que a menudo ignoramos, Internet nunca olvida. Ahora en nuestro epitafio podría aparecer algo como “Tu familia y amigos nunca te olvidarán…Internet tampoco”.

Después de leer esto,  seguro que a más de uno le gustaría invocar la damnatio memoriae, una práctica habitual en la antigua Roma consistente en  eliminar todo cuanto recordara al condenado: imágenes, monumentos, inscripciones, e incluso se llegaba a la prohibición de usar su nombre (normalmente se hacía con los enemigos del Estado). Paradójico que algo que antiguamente se empleaba como condena o sanción, actualmente debería existir como una garantía social.

Y es que el problema del que estamos hablando cobra otra dimensión cuando son los jóvenes los que están publicando indiscriminadamente fotos y videos de sus juergas y excesos. Para los que pertenecemos a otra generación,  ni que decir tiene que el “pavo” era el mismo, las fiestas y desmanes  si no idénticos,  al menos similares. .. pero entonces no disponíamos de un escaparate en el que exhibir las pruebas gráficas de nuestras aventuras de juventud.   Al margen de lo anterior, en lo que sí coincidiremos todos es que esta etapa vital en la que la gran mayoría de los adolescentes viven una etapa de confusión y están inmersos en un torbellino de emociones y sentimientos, les hace  muy vulnerables a desatender ciertos hábitos saludables como cuidar la intimidad y la privacidad de uno mismo.  En este sentido,  por lo que escucho a menudo, existe una duda bastante extendida  entre los padres acerca de si es posible borrar el rastro que van dejando nuestros hijos. Obviamente, en la mayoría de los casos la respuesta es afirmativa, pero el problema no viene de la posibilidad de eliminación sino por la cantidad y frecuencia con la que los jóvenes comparten sus fotos, videos, etc. a menudo diseminadas en diferentes aplicaciones de la Red (y no hablemos ya del problema  pérdida de tiempo que conlleva esta actividad frenética en la web).

Si vamos un paso más allá, algunos de vosotros podréis pensar que lo mismo sucede cuando realizamos cualquier aportación en los denominados Social Media. ¿Acaso no es publicar un post, un twitt o un comentario mostrar parte de nuestra intimidad? De hecho, manifestar lo que pensamos (cuando somos auténticamente originales en nuestras opiniones) o bien, poner en nuestra boca lo que otros piensan, es también mostrar una huella personal tan íntima como la foto que publicamos en nuestro Facebook.  Los comentarios que compartimos representan nuestra concepción acerca de ciertos temas y más aún, una forma particular de interpretar la realidad y una forma de actuar en consecuencia.  En consecuencia, ahora podríamos decir aquello de “Somos dueños de nuestro silencio, pero esclavos de nuestras palabras, post, tweets, fotos, videos…”.

Con este post, solo he querido abrir un espacio de reflexión acerca de un tema sobre el que se tendrán que definir unas reglas del juego para los próximos años, la privacidad y la caducidad de nuestros datos en Internet. En cualquier caso, mientras estas cuestiones no se terminan de aclarar, la senda que tenemos que recorrer es la de alfabetizar digitalmente a la sociedad, sin lugar a dudas la mejor estrategia para que saquemos provecho de las nuevas tecnologías y seamos auténticamente libres.

Aprovecho para recomendaros el siguiente artículo de Jeffrey Rosen, titulado: The Web Means the End of Forgetting”.

Os dejo un breve apunte musical al hilo de ser “Dueños de nuestro silencio”.

 

Social Media, la importancia del conocimiento no experto

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Es innegable la repercusión que los Social Media están teniendo en la labor de branding de las empresas, al menos, en aquellas que han tomado conciencia de que no estar presente en la conversación de Internet, es un riesgo no asumible. No podemos evitar que se hable de nosotros a pesar de que no estemos presentes en los Social Media, por tanto, mucho mejor si participamos activamente, escuchamos lo que se dice de nuestra marca, y respondemos a los comentarios de los usuarios.

En la labor de branding, muchas empresas se empeñan en recitar un leitmotiv comercial sin entrar a conversar con los usuarios, por lo que sus mensajes quedan inertes y carentes de sentido, puesto que no son más que palabras vacías de sentido, que además aburren. Y es que los mensajes que lanzan las empresas no gozan de credibilidad si no van acompañados de los testimonios y opiniones de las personas que finalmente consumen estos productos o servicios. De hecho, los hábitos de consumo han cambiado. Ahora, cuando vamos a comprar algo, posponemos nuestra decisión hasta buscar opiniones de otros usuarios en Internet. Con ello intentamos rebajar nuestra ansiedad y reafirmarnos en lo que vamos a adquirir.

¿Qué tipo de información buscamos? Habitualmente, recurrimos a personas que nos ofrecen un conocimiento “no experto”, pero sí impregnado de práctica real y experiencia cercana, ya que esta información es  la que nos convence en última instancia. De hecho, esta interacción entre iguales posee una influencia muy relevante y es lo que encontramos precisamente en las redes sociales (frente a un 14% de las personas que confía en los anuncios, el 78% hace caso de lo que opinan otros consumidores). Podríamos decir que se produce un efecto similar al conocido en psicología como “sala de espera”. Cuando acudimos al médico, en los minutos previos a entrar en la consulta, entre las personas que están esperando frecuentemente se produce una trasferencia de emociones y vivencias personales que condicionarán el desarrollo posterior de los hechos (positiva o negativamente). En nuestro caso, salvando las distancias con el ámbito sanitario, los consumidores tienden a hacer extensibles a los demás sus impresiones y experiencias acerca de un producto o servicio. Primero, porque nos satisface hacerlo (desde que somos niños, nuestro aprendizaje y desarrollo personal se basan en la interacción con los demás, interiorizando pensamientos y creencias acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea) y segundo, porque podemos (ahora, más que nunca, Internet nos permite llegar a donde antes era inimaginable).

En definitiva, los Social Media, como espacios en los que los usuarios hablan de nuestra marca y en los que se perfila nuestra reputación digital, se convierten en auténticos “trade-center”. De ahí la importancia de conversar con los usuarios con la autenticidad que nos demandan. Y si los mensajes que recibimos son negativos, habrá que encajar las críticas, reflexionar en qué nos equivocamos y responder con enormes dosis de humildad.

Os dejo un video muy ilustrativo sobre cómo funcionan los Social Media.

Breadcrumb, una nueva herramienta de Google Lab

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El laboratorio de pruebas de Google (Google Lab) ha publicado la versión beta de una nueva herramienta para la creación de m-learning. Dicha herramienta, llamada Breadcrumb, permite crear simulaciones y contenidos.  Según anuncian los desarrolladores, esta herramienta innovadora permitirá a los usuarios crear variedad de aplicaciones para m-learning. Además, ponen de relieve cualidades como que es infinitamente escalabe, fácil de manejar y con contenidos que serán reutilizables en smartphones o PCs. De momento, poco más podemos saber pero para los que tengáis interés en acudir al sitio de pruebas de  Google Labs, aquí os dejo el enlace.

Aprovechando esta noticia, para aquellos que no lo conozcan, el laboratorio de Google es el espacio que destina esta compañía a publicar pequeños proyectos que los propios usuarios puedan probar. Los proyectos que se publican son concebidos por los empleados de Google, ya que disponen de un 20% de su jornada para desarrollar estos proyectos propios. Este espacio les permite poner a prueba sus “inventos” y recibir opiniones directamente de los usuarios.

m-Learning, donde quiera que vayas

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Esta semana he tenido oportunidad de reflexionar acerca del futuro del e-learning y entre algunas de mis impresiones, el m-learning ocupa una posición especialmente relevante, ya que bajo mi punto de vista, hay una proximidad en el tiempo para que esta tendencia cobre un peso específico en la formación. En estos momentos vivimos una etapa de descubrimiento y experimentación con los dispositivos móviles, por lo que el m-learning no pasa de ser una vía de aprendizaje limitada a unos pocos usuarios. No obstante, puede converstirse en uno de los nichos de mercado más importantes para los próximos años.

La importancia creciente del m-learning la justifico en base a 2 líneas argumentales, en primer lugar, la evolución tecnológica, es decir, el paso de los años nos ha demostrado que el precio de estos dispositivos resulta cada vez más asequible y las prestaciones que ofrecen son mayores.

El mercado se está viendo inundado con diversos modelos y formatos de dispositivos móviles. En los siguientes videos podéis ver la BlackBerry Playbook, un nuevo Tablet que rivalizará con otros ya existentes de fabricantes como Appel, Toshiba, etc., y otro producto que verá la luz en octubre de este año, Windows Phone 7, del gigante Microsoft.

¿Y qué sucede con la conectividad a Internet?

Al igual que se han abaratado los dispositivos móviles, las tarifas de datos resultan cada vez más económicas. Pero incluso al margen del tipo de acceso a datos que tengamos contratado, se abre ante nosotros una amplia variedad de iniciativas que promueven el acceso gratuito a redes wifi en aquellos lugares en los que se congregan muchas personas. Por ejemplo, la semana pasada la red de autobuses públicos urbanos de Madrid comenzó a incorporar WIFI gratuito (pretenden tener el 100% de la flota en abril de 2011). Y además de esta iniciativa en el sector trasportes, existen otras que han hecho posible ofrecer acceso gratuito en parques, centros públicos, etc. En definitiva, lo que antes solo era posible para unos pocos debido a las abusivas tarifas de las compañías telefónicas, ahora se está convirtiendo casi en un servicio público más. En definitiva, estar conectados en momentos que hasta ahora habían sido improductivos, es una realidad accesible para un mayor número de personas.

Por otro lado, siguiendo con mi argumentación, citaría otro aspecto de enorme impacto en el devenir social, las tendencias demográficas. Concretamente, me parece importante considerar el efecto que tiene el continuo proceso migratorio hacia las zonas urbanas en detrimento de los ámbitos rurales. De hecho, las ciudades europeas albergan el 80% de la población europea. Estos desequilibrios provocan la aparición de colapsos en determinados servicios como el trasporte, la sanidad, etc. En definitiva, hay determinados aspectos de nuestra vida cotidiana que nos llevan a tener que soportar largas esperas. Es en estos momentos cuando entonamos el consabido adagio de “el tiempo es oro”. Y podríamos encontrar una lista interminable de refranes, proverbios, etc. en los que se pone en valor la importancia de aprovechar cada minuto de nuestra existencia. Y cuando hablamos de aprovechar esos “tiempos muertos”, cada uno de nosotros puede darle un sentido distinto, desde ver fotos, leer correos electrónicos, leer la prensa, escuchar música, o formarse.

En relación con esto último, la formación, las posibilidades que ofrecen los dispositivos móviles son enormes y los condicionantes previos para que sea una alternativa de enriquecimiento personal y profesional para los ciudadanos son un hecho tangible ya en nuestros días, pero falta un ingrediente esencial en todo esto, la adaptación de los contenidos a estos nuevos formatos de difusión.  No podemos caer en el error de pensar que lo que funciona como entorno de formación para un PC, es aplicable igualmente a un smartphone o a una tableta. En resumen, existe un mercado importante, unas necesidades que cubrir, y ahora toca a las desarrolladores de contenidos (públicos o privados, empresas o particulares) crear productos adaptados a los nuevos medios.