La dinámica de la innovación y su relación con el jazz

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Duración vídeo: 7 minutos

La pasada semana publicaba en el blog de Formación Digital un breve post acerca de la dinámica de la innovación y su relación con la música jazz. Paso a reproduciros integramente lo que escribí por si os resulta de interés.

El día 8 de mayo, durante la conferencia anual de la ASTD que se celebró en esta ocasión en Denver, tuve la oportunidad de asistir a una conferencia de John Kao, más conocido como el sherpa de la innovación. El contenido de su charla fue bastante revelador acerca de la dinámica de la innovación. Expuso de manera práctica y cercana las ideas que desarrolla en su libro “Jamming – The Art and Discipline of Coporate Creativity”.

Pensemos por un momento en cómo toca una banda de jazz. Se trata de un proceso generativo en el que los diferentes músicos ponen su maestría al servicio de una melodía común. El resultado es una pieza musical genuina fruto de la conversación entre músicos e instrumentos. Pero este proceso creativo no fluye aleatoriamente. Todo lo contrario, se trata de improvisación sobre un esquema de trabajo, sobre unas reglas prestablecidas de ritmo, orden y armonía.

En el ámbito empresarial, a menudo tendemos a pensar que la innovación depende de que a alguien de nuestro equipo se le ocurra una genialidad, por tanto, llega a ser considerado como un proceso anárquico, difícilmente planificable y donde el individuo puede llegar a tener mayor protagonismo que el propio equipo. Pero nada más lejos de la realidad. Permíteme que aproveche el paralelismo con el jazz para compartir contigo este maravilloso vídeo de Michel Camilo. Te invito a que observes la conversación musical que se establece entre los componentes de la banda, sus miradas de complicidad, su diferente interpretación de la misma melodía, la emocionalidad que está presente en ese momento mágico…

Como hemos visto en el vídeo, poner en juego todas las capacidades de nuestro equipo, de manera conjunta y apuntando hacia un mismo objetivo (me estoy refiriendo a cómo se enriquece la melodía con los distintos matices que aporta cada músico y cada instrumento), es lo que permite alcanzar un resultado brillante. Visto lo anterior parece que en la actualidad las empresas tendrán más éxito si son capaces de trabajar como bandas de jazz.

Finalista en el premio Espiral 2012

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Sin haber cumplido todavía los dos añitos de vida, este blog ha tenido la enorme fortuna de haber sido reconocido con un accésit en el premio Espiral 2012. Este premio que consiste en un galardón para premiar la labor divulgativa en el ámbito de la educación, ha contado este año con más de 1900 candidaturas repartidas entre diversas categorías.

Al margen del orgullo que siento por este guiño que recibo por parte de compañeros del sector educativo, me gustaría añadir que mi mayor premio es el tiempo que pasáis leyendo mis reflexiones.

En mi modesta opinión considero que la mejor forma de inteligencia colectiva es aquella en la que cada uno de nosotros comparte sus ideas publicando con la libertad e independencia que nos ofrece la Web, en la esperanza de contribuir a un mundo mejor. No perdemos ni regalamos nuestro tiempo, lo invertimos en construir la sociedad que queremos.

Dicho lo anterior, solo puedo daros las GRACIAS e intentar seguir dando dar lo mejor de mi.

e-Learning, redes sociales e inteligencia interconectada

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Fuente: http://www.sxc.hu/

La calidad de nuestro aprendizaje depende de la calidad de nuestras conversaciones y de nuestras fuentes. Esta frase que podría ser avalada por muchos de los teóricos de la educación del siglo XXI, en realidad no representa nada nuevo si tenemos en cuenta que ya en el año 387 a. de C., Platón proponía como método de estudio el ejercicio dialéctico. La práctica constante de la reflexión y la evaluación de las creencias mediante la confrontación de ideas con otros participantes permitía alcanzar una comprensión crítica y profundizada de las cuestiones planteadas. A esto debemos añadir que a lo largo de nuestra historia se han ido incorporando tecnologías y herramientas que han potenciado este proceso de comunicación entre pares, y por tanto, facilitando el aprendizaje generativo a partir de estas relaciones.

Pensemos que desde nuestros orígenes incorporamos el uso de imágenes y letras para comunicarnos allí donde el ser humano estuviese presente (dibujando en cuevas, tallando láminas, reproduciendo libros a mano, imprimiéndo siglos más tarde,…). Hemos creado diferentes sistemas de medida, hemos inventado el ábaco, el telescopio, el microscopio, la calculadora. Pero posiblemente nada sea comparable con el impacto que las tecnologías de la información están causando sobre el aprendizaje. Bien es cierto que inicialmente el uso de las TIC no representó cambios en el paradigma educativo sino únicamente en los medios empleados. Basta solo con analizar los primeros años en el sector del e-learning. Inicialmente, la Web fue considerada como un simple canal de distribución de contenidos “paquetizados”. Se sustituyó el aula física por una plataforma, se cambiaron los libros por contenidos multimedia y en algunos casos, el formador reproducía los métodos propios del enfoque conductista del aprendizaje. Pero hoy, tras años de maduración, cada vez existe más consenso en que la tecnología en el aprendizaje no es una cuestión instrumental sino metodológica. En este sentido, me parece una afirmación preclara lo que Stephen Downes ya decía en 2008:

“El modelo de e-learning, de aprendizaje basado en el contenido, producido por publicadores, organizado y estructurado en cursos y consumido por los estudiantes está agotado. Los nuevos modelos apuestan por la apertura. Se acabaron los jardines vallados: las redes sociales y de contenidos distribuidos a través de servicios son el futuro.”

Los entornos virtuales de aprendizaje que tradicionalmente han estado centrados en los contenidos, ahora pasan a estarlo en torno a los usuarios. Las personas están en el centro de todo. Este axioma apoya la idea de que el contenido es dinámico, se construye individualmente gracias a la interacción con otros y fluye libremente.

En este ecosistema digital cada vez más complejo, el uso generalizado de las redes sociales está impregnando a la sociedad de una nueva forma de comunicarnos, de relacionarnos y de enfrentarnos a problemas locales y/o globales que representan un cambio cultural sin retorno. Por esta razón, las redes sociales representan una clara oportunidad para el sector de la formación en general y del elearning en particular. Entre otras cosas porque para los alumnos, las redes sociales se han convertido en su entorno natural y es allí donde se generan los contenidos y las conversaciones que más les interesan (y ya no es una cuestión de jóvenes). Ante esta nueva realidad, parece necesario descentralizar el protagonismo del formador para aprovechar las capacidades y experiencias de todas las personas implicadas en una determinada acción formativa. Bajo mi punto de vista, el objetivo es impulsar el cambio de redes de ocio a redes de cultura, pasando del aprendizaje aislado, individual, al aprendizaje colectivo, colaborativo.

Citando textualmente un interesante libro de Don Tapscott y Anthony D. Williams, Wikinomics;

La era de la inteligencia interconectada en red es una era de oportunidades. No se trata solo de la interconexión en red de la tecnología, sino de la interconexión en red de los seres humanos mediante la tecnología. No es una era de maquinas inteligentes, sino de seres humanos que, mediante redes, combinan su inteligencia conocimientos y creatividad para conseguir avances en la creación de riqueza y el desarrollo social. Es una era de nuevas y enormes oportunidades, con un potencial inimaginable.

Ahora bien, no podemos pensar o al menos yo no lo hago, que por incorporar el uso de redes sociales en la formación vayamos a lograr un impacto inmediato. Es de todos bien sabido que la brecha de la participación es una realidad, nos plantea serios retos y no existen fórmulas mágicas. Por tanto, aún tenemos mucho camino por recorrer para fertilizar las conversaciones en el contexto educativo. Se me antoja que una posible estrategia para superar esta brecha de la participación es incorporar la capa lúdica de la que ya he hablado en alguna ocasión. ¿Cuál es tu opinión? ¿Se te ocurren más estrategias?…Otra cuestión a plantearnos es si en la formación debemos hacer uso de las redes sociales mayoritarias (Facebook, Twitter, …) o si por el contrario tiene más sentido crear redes sociales privadas y específicas para un determinado programa formativo. ¿Qué opinas?

Para concluir os dejo el enlace a una presentación que hice en Prezi sobre “eLearning y Redes Sociales”.

Recetas para la formación en Social Media

Fuente: http://www.sxc.hu

El pasado 29 de marzo tuve la oportunidad de participar en en el Tapas & Tweets de Sevilla, para hablar sobre la formación en Social Media desde varias perspectivas. Por un lado, @juanchocolate, como representante de una de las entidades que ofrece cursos sobre esta materia, hizo su valoración acerca de la burbuja formativa. Por otro lado, @manuelcastillab y @j_callejo dieron su visión como empresa y alumno, respectivamente. Finalmente, en mi caso intenté aportar un modesto granito de arena compartiendo mi punto de vista acerca de cómo podemos formarnos ante la diversidad de opciones a nuestro alcance, y de qué considero importante para poder hablar de una auténtica innovación educativa.

En relación al cómo, suelo apoyarme en el paralelismo con la oferta gastronómica. Así, el panorama actual podría quedar representado de la siguiente manera:

  • Fast food. Restaurantes de comida rápida basados en un producto estándar, precocinado y a bajo precio. En la formación podríamos decir que es la oferta “low cost”, de productos enlatados y escasamente motivantes.
  • Cocina de autor. En este caso, la oferta de valor está en productos más exclusivos, donde el acento se pone en la calidad y modo de presentación, más que en la cantidad. Obviamente esta oferta gastronómica conlleva un precio más elevado. En formación podríamos estar pensando en cursos de especialización, con un equipo docente de reconocido prestigio, y empleando un entorno de aprendizaje acorde a un producto formativo de calidad.
  • Yo me lo guiso y yo me lo como (Do it yoursefl!). Frente a las personas que asumen el rol de cliente que paga por un servicio, encontramos otro colectivo de usuarios que son más favorables a ir al mercado, elegir ellos mismos los productos que necesitan para preparar una receta y ponerse manos a la obra. Esta alternativa puede ser fruto de una elección forzada cuando no dispones de muchos recursos económicos, o bien consecuencia de una decisión meditada porque realmente se disfruta de todo este proceso. Dicho esto, en el aprendizaje estaríamos hablando de una estrategia de “autoformación”, una vía preferente si asumimos que en un entorno laboral tan cambiante todos estamos, por definición, en una fase “beta permanente”.

Lo habitual es que cada uno de nosotros combine estas tres elecciones de manera alternativa. Según el momento, lo que necesitemos, los recursos disponibles y, sobre todo, nuestro estilo de aprendizaje, iremos pivotando por cada una de esas opciones.

En respuesta a la segunda cuestión, el concepto de “innovación”, ya sea con el apellido de “en educación”, “en la empresa”, “social”, etc., es tan consustancial a nuestros días que nos obliga a reinventar muchas de las cosas que hemos conocido hasta nuestros días. Escuchamos a diestro y siniestro eso de que no podemos seguir haciendo lo mismo de la misma manera. En materia de formación, parece que el modelo en el que se asienta nuestro sistema educativo nos demuestra, por sus pobres resultados, que esta renovación es más necesaria que nunca. Bien es cierto que el fracaso escolar y académico no podemos achacarlo únicamente a la enseñanza, ignorando la responsabilidad de la familia, de los medios, de la sociedad en su conjunto y del propio individuo, pero esto daría para otro post…

En mi modesta opinión, la innovación educativa nos tiene que llevar necesariamente a cambiar de paradigma. La innovación empieza por el propio individuo, por su forma de concebir el aprendizaje. Gracias a la web 2.0 la frontera que nos separa del acceso a buenos contenidos, a compartir experiencias o a buscar la ayuda de otros está a un simple clic. Pero esta idea que parece tan sencilla de explicar conlleva cambios importantes en nuestra forma de operar (véase arriba “Yo me lo guiso y yo me lo como”). Afortunadamente, de un tiempo a esta parte empezamos a tomar conciencia de que la calidad de nuestro aprendizaje depende de la calidad de nuestras conversaciones y de las personas con las que nos relacionamos. Insisto, conversación, un acto social en el que se construye algo gracias a que las personas implicadas son capaces de compartir un tema, unas normas de comunicación, a veces usando una herramienta, y en ocasiones, gracias a éstas, no coincidiendo ni en el tiempo y ni en el espacio.

En este escenario conformado por redes de personas, contenidos libremente distribuidos y conversaciones, los Social Media ocupan un lugar protagonista. Ya se ha hablado largo y tendido acerca de cómo están transformado nuestro mundo, nuestra forma de relacionarnos, nuestros hábitos de consumo y la manera en cómo aprendemos. En este sentido, permíteme solo una reflexión. Las redes funcionan como el boomerang australiano, tan fuerte lo lanzas, tan fuerte regresa a ti. Si compartes y transmites calidad, recibes lo mismo. Y cuando uso el término calidad me refiero tanto a la calidad humana como de contenido.

Ante este panorama tan complejo, las empresas de formación deben enfocar su oferta de valor en que el aprendizaje sea más fácil, más rápido y con menos esfuerzo. Cuando digo con menos esfuerzo igual alguien se puede llevar las manos a la cabeza, pero lo explico. Es un falso mito pensar que el aprendizaje pueda ser aburrido, desmotivante, etc. (recuerda cuando eras niño y aprendías jugando, ¿aburrido?). Además, todos nos sentimos muy reconfortados cuando aprendemos algo porque incrementa nuestro sentimiento de competencia y, por ende, nuestra autoestima. Ahora bien, lo que realmente nos aburre o nos puede llegar a aburrir es la formación, la educación. En ese sentido aún podemos y debemos hacer mucho…

Dicho lo anterior, os propongo las siguientes preguntas para sigamos con el debate:

  • ¿Cuál es tu receta preferida para la formación en Social Media?
  • ¿Qué opinas del modelo “Juan Palomo”?

Aquí podéis ver en diferido los vídeos de la 10 edición del Tapas&Tweets:

Parte 1_

Parte 2_

8 consejos para elegir tu formación en Social Media

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Fuente: http://www.sxc.hu

La formación en Social Media se ha convertido en una burbuja dentro del panorama educativo. Cursos por doquier, expertos que brotan hasta de debajo de las piedras y promesas laborales que son el anzuelo ideal para captar alumnos en medio de una situación tan compleja como la actual. Por esa razón me gustaría compartir contigo algunas reflexiones/consejos que espero puedan ayudarte a separar el grano de la paja, o lo que es lo mismo, a discernir entre la formación que realmente te capacita para ejercer esta profesión y aquella que solo persigue arrancarte un puñado de euros.

Algunas preguntas que deberías saber responder antes de tomar una decisión podrían ser las siguientes:

1. ¿Por qué y para qué necesito esta formación?

Tener un conocimiento cercano y veraz de cómo funcionan las principales redes sociales y cómo relacionarnos en estas comunidades de usuarios puede reportarte ingentes beneficios sea cual sea tu profesión. Pero no lo hagas porque está de moda o porque suena “cool”. Realizar cursos no es como coleccionar insignias de Foursquare.

2. ¿Qué me aporta el curso que no pueda encontrar libremente por la Red?

Soy de los que piensa que nadie tiene en exclusividad el santo grial de los Social Media. El conocimiento se genera cada día, cada minuto, cada segundo y además fluye libremente por la Red. Ahora bien, fruto de la enorme dispersión que encontramos en Internet, la autopista de la información puede transformarse en un camino de cabras. Quizá un curso pueda ser la brújula que necesitas para tu formación, al menos inicialmente.

3. ¿Pagas por acceder a buenos contenidos o simplemente por obtener un título que te abra puertas profesionalmente?

Si eres de los que piensa que un simple título o diploma será tu salvoconducto en el mercado de trabajo, alguien te ha contado una milonga. Aprovecha para aprender en cada oportunidad que se te presente, ya sea un curso, una conversación, un comentario en la Red….

4. ¿Puedo contactar con alumnos que hayan realizado ese curso con anterioridad?

Aunque “nadie escarmienta en cabeza ajena”, al menos podrías escuchar lo que otros tengan que decir. Si lees las opiniones de otros usuarios cuando vas a hacer un viaje, qué no deberías mirar si lo que te estás jugando es tu empleabilidad.

5. ¿Qué modalidad te interesa más?

Formación presencial, e-learning o mixta pueden ser igual de eficaces. Todo dependerá de cómo te guste trabajar y de la experiencia que tenga la empresa en dicha modalidad. Una empresa que sea un referente en la formación en Social Media en cursos online, no tiene porqué ofrecerte la misma calidad docente en modalidad presencial y viceversa. Piensa que son medios distintos que requieren metodologías y dinámicas de trabajo diferentes.

6. ¿Cuál es la actividad digital de los profesores del curso?

Se supone que van a enseñarte a manejar los medios sociales, a gestionar comunidades de usuarios, a comunicarte eficazmente con ellos… Para enseñar primero hay que saber. Qué menos que analizarles y sacar tus propias conclusiones.

7. ¿Tiene sentido el itinerario formativo? ¿Encaja con tu nivel previo de conocimientos?

Reflexiona sobre los contenidos del curso. Centrar el curso únicamente en el manejo de herramientas no te aportará gran cosa. En palabras de Charlen Li, los Social Media tienen más que ver con la antropología, la comunicación, y en definitiva, con personas, que con simples herramientas.

8. ¿Cuál es el sistema de evaluación del curso?

Analiza los criterios y métodos utilizados. Si solo te piden superar una serie de exámenes tipo test, mal empezamos. Si algo funciona en formación es aprender haciendo. En este sentido son puntos extra que te permitan crear un proyecto, realizar prácticas en empresas …

En definitiva, piensa en tu formación desde un enfoque integral, no apelando únicamente a lo que un curso te pueda aportar. El ecosistema digital puede ofrecerte tanto como estés dispuesto a asimilar. Solo hace falta una cosa, que tengas ganas de aprender.

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