Capacidades, conocimientos y competencias en el sector TIC

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Imagen tomada de http://www.sxc.hu/

El desarrollo tecnológico incide directamente en el ámbito laboral y podemos observar algunos de sus impactos en la dependencia cada vez mayor de soluciones empresariales basadas en la tecnología y la emergencia de nuevas competencias y conocimientos profesionales que son necesarios para encarar los retos que impone el mercado. En relación con esto último cabría preguntarse cual es el marco de referencia que utilizan los departamentos de recursos humanos para identificar a los mejores profesionales. Tengamos en cuenta que la mutación constante a la que están sometidos estos y otros perfiles profesionales puede dificultar seriamente la tarea del reclutador.

Dentro del sector TIC algunas entidades a nivel europeo como la SFIA pretenden arrojar algo de luz en relación a este mapa de competencias. Este organismo, por ejemplo, organiza estas competencias en torno a 6 categorías que hacen referencia a las áreas de trabajo implicadas pero lo más interesante desde mi punto de vista es que toman como modelo competencial una combinación de varios factores como verás a continuación:

  1. Habilidades profesionales.
  2. Habilidades comportamentales. La mayoría de las empresas tienen identificadas una serie de habilidades relativas a comportamientos y actitudes que forman parte de su imagen corporativa. Éstas pueden variar de una organización a otra.
  3. Conocimientos. Tecnologías, productos, sistemas internos, servicios, procesos, métodos e incluso la legislación, son ejemplos de áreas en las que los profesionales TIC deben tener amplios conocimientos.
  4. Experiencia profesional y calificaciones. Estos factores se tienen en cuenta para certificar el manejo de determinados conocimientos así como las capacidades del profesional.

Otras iniciativas similares son el marco europeo de competencias profesionales (e-CF) y la Eurpoean e-Skills Associaction (EeSA). El objetivo que persiguen todas estas propuestas es aportar un marco común a los responsables de selección de las empresas y por tanto facilitar el diseño de procesos de selección con criterios claros.

En cualquier caso, con independencia del modelo que se escoja, podemos identificar algunas habilidades transversales que son especialmente valiosas para aquellas empresas que basan su valor diferencial en la innovación. En mi modesta opinión, de todas ellas destacaría las siguientes:

  • Multidisciplinariedad, es decir, mostrar una predisposición positiva y una habilidad especial para integrarse en equipos con perfiles profesionales muy variados.
  • Capacidad para desempeñar su trabajo en procesos de ciclos acelerados. La ventana de tiempo para desarrollar los proyectos es cada vez más corta. Por ejemplo, una ventana de dieciocho meses es excesivamente dilatada para poner un producto en el mercado. Por esta razón, los conocimientos en técnicas de prototipado rápido son cada vez más valoradas.
  • Orientación al usuario. La capacidad empática hacia el usuario permite tener en cuenta los aspectos emocionales y sensitivos de los futuros consumidores de un producto. Por esta razón, los conocimientos sobre usabilidad y accesibilidad son tenidos cada vez más en cuenta ya que en la mayor parte de los casos se busca que las personas puedan acceder a un producto o servicio con independencia de sus capacidades.
  • El conocimiento y la capacidad para proveer la interoperabilidad entre componentes, subsistemas y sistemas. Con la aparición de nuevos formatos  y dispositivos resulta esencial conocer los estándares que facilitan y garantizan esa interoperabilidad.
  • Capacidad de adaptación al cambio, ligada a la capacidad de aprender.
  • Capacidad de prospectiva, consistente en la habilidad de detectar o descubrir si existe algún desarrollo o idea en otro campo que pueda adaptarse a los problemas con los que trata.

Por su parte, si los perfiles que necesitamos están más orientados a la dirección de proyectos resulta imprescindible que la capacidad de gestión de la tecnología y la gestión de la innovación vayan ligadas al conocimiento tecnológico, es decir, que ante un determinado desarrollo a realizar, el profesional sea capaz de determinar los elementos y tecnologías que se deben utilizar así como identificar a las personas más idóneas para participar en el proyecto. Como es de suponer, la solvencia del director de proyecto dependerá en gran medida de sus conocimientos acerca del estado del arte en el desarrollo y la tecnología.

Por último, señalaría otro factor como es la actitud colaborativa, que está íntimamente ligada al hecho de compartir información y a formar parte de lo que ha venido a llamarse liderazgo distribuido. Teniendo en cuenta las limitaciones propias del ser humano considero que es tan importante la capacidad de asumir el liderazgo en ciertas fases de un proyecto, como el hecho de ceder protagonismo en otras etapas del mismo.  Al fin y al cabo, un proyecto de éxito es la suma del talento de muchas personas.

¿Qué otros aspectos tendrías en cuenta en la selección de perfiles profesionales TIC?

6 cosas que nos enseñan los MOOCs

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A pesar del gran impacto mediático de los MOOCs, la mayoría de estas experiencias de aprendizaje han supuesto escasa o nula innovación en lo que se refiere a aspectos metodológicos. Digo la mayoría porque bajo el término MOOC se esconden dos enfoques bien distintos como explicaré a continuación. Por un lado tenemos aquellos cursos diseñados para que los alumnos fagociten determinados contenidos elaborados previamente y realicen actividades que bien pueden ser de carácter individual o colectivas. Este formato de curso es conocido como xMOOC. Hasta aquí nada nuevo que no se viniese haciendo desde hace tiempo en la modalidad eLearning. En el lado opuesto encontramos aquellos cursos que parten de una concepción del aprendizaje que toma como eje central el intercambio de conocimientos y experiencias entre los participantes. Estaríamos hablando de los cMOOC, es decir, experiencias de aprendizaje concebidas desde un enfoque conectivista como el que defienden autores como George Siemens y Stephen Downes, entre otros. Por tanto, las diferencias metodológicas entre ambas propuestas son más que evidentes ya que en el modelo xMOOC no se exprime el carácter colectivo y social del aprendizaje que es precisamente la esencia y razón de ser de los cMOOC.

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Pero centrémonos en los xMOOCs, el formato más generalizado que ha logrado extenderse como la pólvora gracias al carácter abierto y gratuito de estos cursos, a las temáticas de corte vanguardista en las que se apoyan y a las instituciones de prestigio que los avalan. Bajo mi punto de vista, algunos rasgos que han contribuido a su rápida difusión son los que vemos a continuación:

1. Uso de una tecnología transparente y sencilla
Un buen ejercicio mental para entender de qué estoy hablando es pensar en los primeros LMS empleados en el sector eLearning. El esnobismo tecnológico de la industria en los primeros tiempos nos llevó a desarrollar soluciones demasiados complejas para el usuario final, en parte debido a que en esta fase tan incipiente se estaba experimentando con la tecnología y en parte porque se pensaba que “cuantos más extras mejor”. Y problemas como los que vemos más abajo no tardaron en aparecer:

  • Plataformas que requerían de un ancho de banda superior al que poseían la mayor parte de los usuarios.
  • Entornos tecnológicos poco intuitivos que dispersaban la atención del alumno.
  • Necesidad de instalar plug-ins para que el sistema funcionase correctamente.
  • Limitaciones en el número de usuarios que podían conectarse simultáneamente.
  • Contenidos escasamente motivantes basados en texto e imagen fija. ¿Streaming? Por aquellos entonces esta tecnología no estaba suficientemente optimizada y por tanto los elementos multimedia eran muy limitados.

Actualmente, los MOOCs se apoyan en entornos tecnológicos basados en la sencillez. No quiero decir con esto que la tecnología que utilicen sea simple sino que su apariencia para el usuario final es sencilla, clara y sin ambages.

2. Si puedes explicar algo en vídeo no utilices texto
Podemos observar que la mayor parte de los xMOOCs se estructuran en torno a una serie de clases magistrales grabadas en un pseudodirecto. En estas grabaciones se prescinde de cualquier elemento visual accesorio y las explicaciones del profesor se alternan únicamente con ciertas demostraciones prácticas o recursos complementarios para reforzar el contenido. A pesar de que el resultado es un producto audiovisual de producción “amateur” podremos encontrar vídeos muy interesantes dependiendo de la capacidad pedagógica del docente.

3. Si es breve dos veces bueno
La duración de los vídeos no es una cuestión baladí y de hecho la gran mayoría de ellos no exceden de los 10 minutos. Para que ésto sea así cada vídeo desarrolla habitualmente un único concepto por lo que estas unidades mínimas de conocimiento terminan conformando una estructura escalable muy interesante.

4. Evaluación entre pares
Otra cosa que podemos observar en los MOOCs son formas de evaluación alternativas poco utilizadas hasta el momento en el ámbito del elearning. Hablamos, por ejemplo, de la evaluación entre pares. Este modelo de evaluación orientado al aprendizaje resulta especialmente adecuado en determinados contextos y los resultados logrados hasta el momento así lo demuestran. Por ejemplo, cuando un grupo de personas puntúa al resto de compañeros sobre una base de criterios relevantes se consigue, entre otras cosas, estimular el pensamiento reflexivo además de promover la colaboración y cooperación tan necesarias en estas experiencias de aprendizaje.

5. La diversidad como valor añadido
A pesar de que los xMOOCs no centran su estrategia en la construcción colectiva de conocimiento, estos cursos permiten la confluencia de personas de muy distinto perfil y procedencia en un mismo espacio virtual, y en torno a una temática común. Esta diversidad cultural podría ser una de las grandes ventajas de este modelo pero cabe plantearse hasta qué punto se produce una auténtica trasferencia de conocimientos entre los participantes.

A partir de mi experiencia profesional a lo largo de estos años me atrevería a decir que la mayor parte de los alumnos siguen mostrando, aún hoy en día, comportamientos típicamente individualistas en su proceso de aprendizaje. La falta de hábito, la escasa disponibilidad de tiempo, la propia barrera idiomática, etc. pueden ser algunos de los motivos tras los que se esconde la falta de participación en las actividades colectivas propuestas en los MOOCs. Pero podemos valorar otro dato aún más significativo: aproximadamente solo el 10% de los alumnos logran finalizar con éxito (este tema bien merecería otro post).

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6. El tamaño sí importa

No hablamos de decenas o cientos sino de miles de alumnos. Ante tal magnitud, este modelo de enseñanza en línea está incorporando nuevas reglas del juego que afectan al rol de formador, a las herramientas de comunicación utilizadas, a los métodos de evaluación, etc. Además resulta evidente que con este volumen de alumnos la personalización de estas experiencias de aprendizaje no está al alcance del formador por lo que la tecnología se vislumbra como el aspecto que permitirá impactar en el alumno para cubrir ésta y otras carencias. En este sentido me atrevería a decir que  la gamificación y las analíticas de aprendizaje podrían encontrar aquí un interesante campo de aplicación ¿qué opinas?

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Buscando el equilibrio en la educación: familia y sociedad

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Educar a un niño requiere de mucha paciencia, sobre todo para el niño.

Padres y madres son los principales educadores y cuanto antes tomemos conciencia de ello mejor será para el futuro de nuestros hijos. Por desgracia, el frenético devenir de nuestras vidas, la utópica conciliación familiar y la escasa implicación de muchos padres y madres en el desarrollo madurativo de sus hijos distorsiona la función que debe cumplir la escuela, es decir, apoyar, reforzar y complementar la educación del menor. Pero antes de seguir conviene aclarar, de manera muy breve, el concepto de educación, esto es, un proceso bi-direccional mediante el cual se transmiten conocimientos, costumbres, valores y formas de actuar. En definitiva, un proceso tan amplio y complejo que requiere de la participación activa y constante de distintos actores. Esta realidad se contradice con la conducta de muchos padres que pretenden delegar en la escuela, y por tanto, en los profesores, gran parte de la responsabilidad sobre la educación de los hijos. El resultado no es otro que el de convertir la escuela en una especie de parking en el que muchas familias depositan al niño cuando inicia su etapa escolar para recogerlo cuando ya han alcanzado la mayoría de edad. Si a esta situación le sumamos la continua pérdida de autoridad de los docentes, el panorama termina siendo devastador.

Este modelo de familia en el que los padres desatienden sistemáticamente su responsabilidad como educadores trae consecuencias muy negativas para el niño desde edades tempranas. Da igual que intentemos acallar conciencias pretendiendo matricular a los hijos en colegios de prestigio o pagar por acceder a más y mejores servicios educativos. Su impacto será escaso o nulo si la educación no se entiende como un continuo en el que la escuela tan solo es un eslabón más de la cadena. Es necesario asumir que la educación no tiene ni horario ni espacios definidos, que no empieza a las 8 y termina a las 3, y por tanto, no se restringe al ámbito escolar. En este sentido, me parece oportuno traer a colación una de las excusas que más a menudo escuchamos: “los niños pasan la mayor parte del día en la escuela”. Pues bien, lo cierto es que pasan allí menos del 20% de su tiempo (dato extraído de “La Educación del siglo XXI”). Por tanto, solo teniendo en cuenta esta distribución de tiempo deberíamos llegar a la conclusión inequívoca de que las escuelas no pueden ni deben asumir toda la responsabilidad sobre la educación de los jóvenes.

Algunas causas

Los adultos estamos especialmente expuestos a numerosos estresores en nuestro día a día. La situación laboral, económica, de pareja, etc. pueden provocar una tensión acumulativa difícil de gestionar. Por ejemplo, la vida profesional activa de padres y madres, con agotadoras e interminables jornadas de trabajo, es una variable que no facilita las cosas. No es difícil entender que al final de la jornada, cuando muchos padres y madres vuelven a casa, la energía consumida durante el día les deja al borde de la extenuación. En el lado opuesto, las familias que atraviesan una situación de desempleo tampoco tienen las cosas más fáciles ya que la falta de esperanza por encontrar nuevos horizontes profesionales puede mermar la autoestima además de los ingresos, y por tanto, también tiene su impacto en la relación que mantenemos con los hijos. En definitiva, todas ellas son situaciones que pueden desencadenar las primeras brechas en la educación, especialmente cuando los padres se sienten tan agotados física o emocionalmente que su único objetivo durante la convivencia paternofilial es “niño, no me molestes”. Uno de los síntomas de que esto está sucediendo es cuando los padres empiezan a someterse a los deseos y caprichos de los hijos sin valorar las consecuencias a medio y largo plazo. Pero ¿es una excusa el cansancio? Me temo que no. Como tantas otras cosas en la vida, la educación de los hijos es una cuestión de actitud y sobre todo de responsabilidad.

Los padres inteligentes ponen límites a la libertad de sus hijos.

Otro de los aspectos que debemos tener en claros es que la calidad de la educación de los hijos no depende tanto de las horas que pasamos con ellos sino de la constancia y rigor con que intentamos educarles. Reconozcámoslo, educar es muy duro porque exige grandes dosis de esfuerzo y sacrificio. Hay que dar explicaciones y argumentos al niño para que comprenda porqué actuamos de una determinada manera, hacerle cumplir unas normas de convivencia, y dedicar tiempo a escucharles y a atender sus necesidades emocionales.

Crisis de valores

Existe un problema muy serio en los valores y actitudes que inculcamos a nuestros jóvenes pero no en la escuela sino sobre todo, y principalmente, en las familias y en la sociedad en general. ¿Transmitimos la idea de esfuerzo, de constancia, de responsabilidad? La ley del todo vale mientras mi hijo sea feliz es el principio básico sobre el que muchos padres construyen su relación con el menor. Sin duda, la manera más eficaz de inculcarles actitudes propias de un hedonismo patológico que, parafraseando a Gabriel García Márquez, serían la “crónica de un fracaso anunciado”.

No les evites a tus hijos las dificultades de la vida, enséñales a superarlas. Louis Pasteur

En resumen, más allá del papel que juegan padres y madres, personalmente creo que el concepto que debemos integrar en nuestra vida cotidiana es el de educación en sociedad trascendiendo los límites propios de las familias y de los centros educativos. Todo está interrelacionado y cabría preguntarse si la sociedad que tenemos actualmente es la causa, la consecuencia o una compleja combinación de ambos factores. Lo que tengo claro es que todos jugamos un papel en la sociedad, y por tanto, los valores y actitudes que emanan de ella son un reflejo de lo que somos y de lo que aportamos como individuos. ¿Qué opinas?

El secreto del comportamiento humano es que no está determinado por los genes, sino esencialmente por el entorno. Craig Venter (primer investigador en secuenciar el genoma humano).

Profesionales más demandados en la economía digital: es sólo una cuestión de actitud

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foto 1En el último post hablaba sobre “las habilidades digitales como factor clave en la empleabilidad”  y ponía de relieve la bolsa de empleo que representa el sector de las TIC. Pues bien, viene a colación citar un interesante estudio presentado el pasado mes de febrero y promovido por la Fundación de Tecnologías de la Información (FTI) de AMETIC y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) cuyo objetivo era identificar y definir los perfiles profesionales más demandados en el ámbito de los Contenidos Digitales en el periodo de tiempo 2012 – 2017. Creo que a nadie sorprenderá leer en dicho documento que entre los perfiles más demandados se encuentran los siguientes:

  • Especialista en Marketing Digital
  • Community Manager
  • Programador
  • Diseñador

Todos estos perfiles poseen rasgos diferenciadores propios de la labor que desempeñan pero coinciden en que están íntimamente ligados a la Red e intervienen en las cadenas de valor de la mayoría de los sectores de la Economía Digital. Dicho de otra forma, los conocimientos en posicionamiento online, ejecución e implantación de estrategias digitales, poseer habilidades para la transmisión y recepción de información de acuerdo al medio social al que se dirige, así como la capacidad de ser altamente creativos en el diseño gráfico y web son aspectos cada vez más valorados en las empresas. Esto significa que, a priori, que las personas que cumplen este perfil gozan actualmente de un mayor grado de empleabilidad pero la pregunta es ¿hasta cuándo?

El mercado de trabajo del siglo XXI se caracteriza por su carácter mutante. Nuevas profesiones, relaciones laborales, modelos productivos, etc. están transformando nuestro mundo conocido como consecuencia de la necesidad de innovar constantemente. Y estos ciclos de innovación tienden a ser cada vez más cortos. Como veíamos antes, una de sus consecuencias es la aparición de nuevos perfiles profesionales que se convierten en la esperanza laboral para muchos jóvenes pero conviene analizar la ventana de tiempo que tienen estos perfiles profesionales para tener esta ventaja competitiva frente a otros profesionales.

El efecto llamada que provocan estas profesiones “filón” se traduce en que en poco tiempo exista una saturación de profesionales difícilmente asumible por el mercado de trabajo. Por esta razón, como si de una partida de ajedrez se tratase, debemos estar muy atentos al siguiente movimiento del mercado de trabajo, y si podemos anticiparnos mucho mejor. Creo que nadie pone en duda que la capacidad de adaptación es esencial pero recuerda lo más importante, “hoy en día, la diferenciación no está en el currículum sino en la ACTITUD”.

“Las actitudes son más importantes que las aptitudes.” Winston Churchill (1874-1965)

Las habilidades digitales como factor clave en la empleabilidad

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Tiempo para darle una pensadita: todo el que quieras dedicarle ;)

70311_mind_the_gapEn Europa, 700.000 puestos vacantes en el ámbito TIC no podrán ser cubiertos por falta de la formación adecuada. Datos de este calibre deberían hacer sonrojar a los políticos de varios países de la Unión Europea porque evidencian una brecha enorme entre los conocimientos y competencias profesionales que demanda el mercado de trabajo, y lo que los ciudadanos reciben a través de las vías formales de formación. Esta circunstancia es una muestra más de que la sociedad está fragmentada y avanza, como mínimo, a dos velocidades bien distintas, la analógica y la digital. En el caso particular de España puede confundir el hecho de que seamos líderes europeos en penetración de smartphones y casi tripliquemos la media mundial en venta de tablets (y me atrevería a afirmar lo mismo con la adquisición de televisores LCD), pero mucho me temo que no pasamos de ser meros consumidores de tecnología. Por tanto, no nos engañemos con estas estadísticas :( . El siguiente paso o mejor dicho el primero que debería dar cualquier país es generar un tejido social e empresarial altamente cualificado que sea capaz de impulsar  la innovación en todos sus sectores productivos. Y cuando hablamos de innovación no debemos caer en el error de pensar únicamente en clave tecnológica sino en toda evolución que tenga su impacto en cualquier rama del saber. Pero alcanzar este objetivo de alta cualificación de los ciudadanos exige que los profesionales que nos dedicamos a la educación y a la formación tengamos, si no más, al menos idéntico nivel de exigencia en nuestra práctica profesional. Podríamos debatir largo y tendido sobre esta cuestión, ¿verdad?

Pero retomemos el dato inicial y volvamos a la tendencia tecnocrática de la sociedad contemporánea. Resulta innegable que en pleno siglo XXI las personas deben poseer unas mínimas habilidades digitales. Apoyándome en lo que afirma Neelie Kroes, vicepresidenta de la Comisión Europea, uno de cada cinco trabajadores requiere conocimientos avanzados en tecnologías de la información y la comunicación, mientras que el 90% necesitan habilidades básicas en este campoDesde mi experiencia profesional me atrevo a decir que aún estamos lejos de alcanzar ese objetivo y el sentido común me lleva a pensar que si no se toman medidas estructurales sobre el sector de la formación, la fractura social será cada vez mayor. Es cierto que se han acometido reformas importantes pero me temo que el sistema educativo seguirá languideciendo ante la falta de agilidad. Viene al caso recordar aquel viejo refrán de que “las cosas de palacio van despacio”, a veces demasiado despacio…

Si de algo podemos estar seguros es de que el ritmo al que avanza todo lo relacionado con el ecosistema digital nos obliga a dar una respuesta formativa con la misma agilidad y velocidad con la que mutan estos conocimientos. Pero la cosa no queda ahí. Resulta paradójico observar otro error común en ciertos procesos de formación de nuestros días y que consiste en enfocar los programas académicos hacia el desarrollo de capacidades técnicas obviando el entrenamiento de las capacidades creativas y las habilidades cognitivas de orden superior. ¿Acaso aprender a pensar, a crear y a ir más allá de lo evidente no es hoy más imprescindible que nunca?

 

MOOCs: nadie pagará por lo que gratis pueda obtener, de momento

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Nadie pagará por lo que gratis pueda obtener. Este axioma que aplicamos en muchos ámbitos de la vida es una actitud inteligente si logramos obtener a coste cero lo que de otra forma nos llevaría a desembolsar cierta cantidad de dinero (ojo, sin cometer ilegalidades). Es como si un paquete de patatas que nos costase un euro, a partir de mañana pudiésemos adquirirlo en la misma tienda pero sin pagar nada. ¿Por qué? porque el supermercado X quiere tener este gesto de bondad con nosotros durante un tiempo indeterminado. Así de sencillo. El caso es que en el sector educativo, y especialmente en el entorno universitario, existe un cierto desconcierto y escepticismo ante lo que representan los MOOC hoy día (el equivalente al paquete de patatas). No deja de resultar llamativo que universidades como Stanford, Harvard, etc. que tradicionalmente han estado reservadas a una élite intelectual y económica, ahora ofrezcan uno de sus “servicios” de manera gratuita.

Ya sea como un gesto de exaltación de la cultura o como una operación de marketing, lo cierto es que estos cursos gratuitos están siendo financiados por dichas universidades y no sabemos hasta cuando continuará siendo así. Algunos apuntan que muchos MOOC podrían empezar a ser de pago en un futuro próximo. También vemos que algunas universidades aplican un modelo de negocio freemium, es decir, ofrecen el contenido gratis pero para acceder a la evaluación y obtención del diploma del curso es preciso abonar unas tasas.

Por otro lado se abre una nueva vía de ingresos a partir de determinados servicios que tienen que ver con las bases de datos. Las mismas bases de datos que vamos alimentando con nuestra información personal cuando nos damos de alta en el sistema y con los resultados que vamos obteniendo durante el curso (ya comentaba en otro post la importancia que van cobrando las analíticas de aprendizaje y el big data). Pero hay más. Por ejemplo, algunas plataformas como Udacity tienen ya un sistema mediante el cual las empresas que quieren seleccionar a personas con determinados perfiles profesionales pueden consultar el expediente académico de los estudiantes enrolados en sus cursos. Si finalmente se produce la contratación del candidato, la empresa abona unas tasas a Udacity.

No olvidemos tampoco la venta cruzada, es decir, cuando entramos en el supermercado X gracias al reclamo de las patatas gratis es muy posible que visualicemos otros productos de las estanterías y puede que adquiramos alguno. De hecho, uno de los impactos que logran causar los MOOC es dar visibilidad a la institución educativa que lo avala y al profesor o profesores que participan directamente en él. Por tanto, estos cursos gratuitos son una forma de darse a conocer en términos de calidad educativa, medios técnicos, profesorado, etc. Y no me quiero dejar atrás otro aspecto de enorme importancia como es la posibilidad de crear comunidad en torno a tu marca, lo que ya representa un objetivo estratégico en si mismo. En fin, parece que tras la gratuidad de estos cursos hay un sin fin de matices que habrá que seguir investigando, ¿no crees? ;)

El sector eLearning y los MOOC: formación a distancia desde dos perspectivas

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Mooc gestaltCon cierta reiteración se critica que muchos cursos de eLearning no ofrecen contenidos que resulten significativos para el alumno. Esto es debido a que frecuentemente los cursos se diseñan pensando en que puedan ser utilizados por diferentes empresas, organizaciones y sectores. Obviamente se persigue una rápida amortización de la inversión a través de la reutilización de estos materiales. El problema es que el resultado suele ser un producto tan aséptico que raramente permite consolidar nuevos aprendizajes. En cualquier caso, en el resultado de la formación también hay que considerar el impacto de otras variables como la idoneidad de la plataforma utilizada, la labor desempeñada por el tutor, o como no, la motivación del alumno por realizar un curso.

En relación con esto último debo reconocer mi impulso natural a pensar que la motivación es la clave del éxito de todo lo que emprendemos en nuestra vida pero no podemos caer en este reduccionismo tan extremo. Como indicaba antes, en formación hay toda una secuencia de factores que pueden afectar en el resultado final. De hecho, si analizásemos la oferta existente encontraríamos unos contenidos mejores que otros, determinadas plataformas que funcionan mejor que el resto, y formadores que pueden pasar desapercibidos o bien marcar la diferencia, positiva o negativamente. Lo que está claro es que aquellos que nos dedicamos a la formación necesitamos afinar cada vez más en la combinación de estos elementos ya que el ROI tan importante para las empresas nos exige mostrar evidencias de la transferencia de conocimientos y habilidades al puesto de trabajo.

Si entramos a valorar los MOOC, en lo que respecta a los contenidos me temo que estamos ante el mismo problema que he comentado anteriormente. ¿Qué MOOC ha sido diseñado específicamente para dar respuesta a las necesidades de un determinado sector o colectivo? Me temo que no es éste el caso. Son contenidos que están concebidos para un acceso masivo y por parte de personas muy heterogéneas gracias al carácter gratuito de estas acciones. ¿Si fuese formación de pago estaríamos hablando de este fenómeno? Probablemente no. Pero no solo es cuestión de gratuidad sino también del prestigio y de la visibilidad que heredan los MOOC de las universidades que los avalan.

En cuanto a los entornos de formación que están siendo empleados por edX, Coursera o Udacity, la sencillez es el común denominador. Hay pocas opciones de que el alumno se disperse. El foco de atención se pone en la visualización de clases magistrales que son grabadas por los propios profesores. El resultado es un producto formativo audiovisual que se aleja de las producciones multimedia de épocas pasadas. Eso sí, vídeos de corta duración grabados por profesores de primer nivel, con gran dominio de la materia y una más que evidente capacidad didáctica. Por su parte, con miles de alumnos inscritos, la interacción formador-alumno pasa a ser casi inexistente.

En resumen, la formación que ofrecen los proveedores tradicionales de eLearning por un lado, y el fenómeno MOOC que está siendo impulsado por universidades de distintos países por otro, son dos enfoques que van a coexistir en los próximos años. Además, teniendo en cuenta que el eLearning es una metodología que está en permanente evolución desde sus orígenes, conocer el desenlace final es una quimera pero de lo que sí podemos estar seguros es de que habrá interesantes puntos de convergencia entre ambas vías.

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